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La estación del Prado resurge

A finales del año 2012, la estación del Prado de San Sebastián parecía tener los días contados. No en vano, iba a perder las líneas regulares para limitarse únicamente a los autobuses turísticos, lo que algunos interpretaron como el paso previo a su desaparición definitiva. Sin embargo, tras palpar una fuerte oposición tanto popular como política, el Ayuntamiento de Sevilla reconsideró su postura y decidió finalmente llevar a cabo una profunda renovación para adaptar el edificio a los nuevos tiempos y mantener su operatividad.

Las obras, ya finalizadas, se han prolongado durante diez meses y han tenido un coste aproximado de 950.000 euros. ¿Y qué es lo que se ha hecho exactamente? Para empezar, se han enfoscado y pintado todas las paredes agrietadas, que eran muchas, para darle un lavado de cara considerable. Del mismo modo, se han reparado e impermeabilizados las cubiertas, se han construido aseos y unas dependencias para la Policía Nacional, se ha creado un nuevo acceso peatonal desde la calle José María Osborne, se han modernizado los sistemas de control y vigilancia, así como los de información para el viajero (las pantallas son ahora más grandes), etcétera.

Además, se han habilitado dos nuevos aparcamientos. Uno de ellos tiene capacidad para 18 vehículos y está emplazado en la parte trasera de la estación, mientras que el otro, ubicado en el solar contiguo de la Avenida Carlos V, podrá albergar hasta 23 autobuses.  En total, habrá 41 plazas adicionales con respecto a la etapa anterior. Así las cosas, los autobuses turísticos tendrán un lugar fijo reservado para ellos y ya no tendrán que estacionar en un punto aleatorio de la ciudad. No obstante, lo más importante de esta reforma integral es que la estación de Plaza de Armas, que fue levantada en 1941, es una de las mejores muestras de la arquitectura racionalista sevillana y está declarada Bien de Interés Cultural, ya tiene garantizada su ‘supervivencia’. 

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