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Un auditorio faraónico

Una de las piedras angulares del proyecto Sevilla Park es la construcción de un auditorio. Pero no un auditorio cualquiera, sino uno faraónico. La idea es que se convierta en el más grande de España, superando el aforo del Palau Sant Jordi de Barcelona (17.900 espectadores) y el del Palacio de los Deportes de Madrid, ahora llamado Barclaycard Center (15.500). En un principio, estaba planificado que el recinto hispalense pudiese albegar a 20.000 espectadores, pero los promotores se han vuelto más ambiciosos con el paso de los meses y pretenden ir un paso más allá, de ahí que en estos momentos estén barajando la cifra de 24.000.  

El motivo que esgrimen es el siguiente: cuanta más capacidad tenga el palacio multiusos, más posibilidades habrá de atraer a los grandes artistas internacionales, sobre todo a los que hacen una única escala en nuestro país durante sus giras. Y es que, desde el punto de vista estrictamente económico, interesa más un concierto de gran envergadura que muchos de repercusión media. Sin ir más lejos, la sonada actuación de Bruce Springsteen en 2012 en el Estadio de La Cartuja generó un impacto de cinco millones de euros en la ciudad y ahora el objetivo es convertir lo extraordinario en ordinario. En otras palabras, que la llegada de los mejores cantantes y grupos a Sevilla sea el pan de cada día.

Como ocurre en cualquier proyecto de gran magnitud, la planificación del nuevo auditorio también está provocando bastante recelo. No en vano, es inevitable preguntarse qué pasará con el Auditorio Municipal Rocío Jurado, el Estadio de La Cartuja y el resto de recintos cuando tengan semejante competencia ‘en casa’. Asimismo, es ‘vox populi’ que, en tiempos de crisis, ni la oferta musical ni los bolsillos de los espectadores dan para mucho, por lo que parece poco probable que todos los escenarios disponibles vayan a tener una considerable porción del pastel. En cualquier caso, será el tiempo quien determine si la edificación de un nuevo auditorio fue un éxito o una temeridad. 

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