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El Laboratorio Municipal de Sevilla

Raro es el político que, estando en la oposición, no pregona a los cuatro vientos la necesidad de invertir más dinero en sanidad, pero más raro aún es el que se preocupa de verdad por la investigación médica. Al fin y al cabo, es más fácil colgarse la medalla de la curación que la de la prevención. Con todo, hubo un tiempo en el que Sevilla quiso estar a la cabeza en esta materia y para ello creó un Laboratorio Municipal. La institución como tal fue fundada 1883, si bien el edificio que ha llegado a nuestros días, el que está situado en la avenida María Auxiliadora, fue levantado en 1912.

Bajo la premisa de que no hay salud individual sin salud comunitaria, el laboratorio (también conocido como ‘Gabinete Histoquímico’ en sus orígenes) echó a andar con el objetivo de conseguir una ciudad más limpia en todos los sentidos. Sus primeras tareas consistieron en analizar las aguas y los alimentos de más tirón, ya que los científicos estaban convencidos de que la mayoría de las infecciones procedían de ellos. También se dedicaban a desinfectar todos los enseres de las personas que fallecían por enfermedades contagiosas, desde la ropa hasta los muebles pasando por los coches.

Más adelante, los trabajos se extendieron a los animales, poniéndose mucho énfasis en las vacunas y el control periódico. Del mismo modo, se extraía de ellos elementos beneficiosos para los seres humanos, como era el caso del suero de caballo, muy útil para combatir la difteria. Llegó a reunir a tantos animales, que por momentos parecía más una perrera que un laboratorio. ¿Y qué ha quedado de él? Mucho. De hecho, una parte del mismo sigue funcionando como laboratorio y se celebran visitas concertadas con cierta regularidad, sobre todo a nivel escolar. Tampoco se descarta que, en un futuro no muy lejano, abra sus puertas al público como museo permanente, pues se conservan muchas cosas interesantes, como el antiguo aparataje, el mobiliario de la sala de reuniones, la biblioteca, muchas imágenes impactantes de desratización, etcétera. 

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