Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 
El regalo de Willis Haviland Carrier

No nació en Sevilla. Es más, ni siquiera la visitó en sus 74 años de vida. Posiblemente, ni se lo llegó a plantear. Él era estadounidense y aquí no se le había perdido nada. Pese a todo, hizo mucho más por Sevilla que por Nueva York. O mejor dicho, hizo mucho más por los sevillanos que por los neoyorquinos. Aun así, en nuestra ciudad nunca se ha reconocido su labor. Ninguna calle está dedicada a él. Nadie le pone cara ni relaciona su nombre con su legado. Y sin embargo, todos estamos en deuda con él por el ‘regalo’ que nos hizo.

Estamos hablando de Willis Haviland Carrier, inventor del aire acondicionado.  Sus primeras investigaciones fueron encaminadas a la calefacción, pero pasó a la historia por los avances que introdujo posteriormente en materia de refrigeración. Trabajaba para una gran empresa, la Buffalo Forge, que se vio obligada reducir gastos cuando estalló la Primera Guerra Mundial, prescindiendo de la división de aire acondicionado, la cual estaba considerada como “la menos importante”. Ironías del destino, Carrier montó su propio negocio y sólo unos años después ya estaba instalando sus primeras máquinas en el Madison Square Garden y en los departamentos  del Senado de los Estados Unidos. Casi nada.

Y es que, al principio (años veinte), el aire acondicionado sólo estaba al alcance de las grandes corporaciones, pero ahora lo vemos como algo imprescindible en todos nuestros ámbitos. ¿Qué sería de Sevilla sin el aire acondicionado? ¿Cuánta gente iría a comprar a los grandes hipermercados en verano si no hubiese aire acondicionado? ¿Serían menos placenteras las siestas? ¿Nos daría más pereza aún ir a trabajar? ¿Cómo lo soportarían los hombres que tienen que llevar traje y corbata en las oficinas? ¿Sería un mal menor conducir con las ventanas bajadas? ¿Puede el ventilador hacer su misma función?  Podemos responder en uno u otro sentido, pero lo cierto es que ya nos hemos acostumbrado al aire acondicionado y sólo lo cambiaríamos… por un aparato más moderno.

¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto