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¿Una Feria más larga?

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A falta de tan sólo unas semanas para la celebración de las elecciones municipales, un asunto que tiene que ver con la Feria de Abril acapara buena parte del debate político. Nos referimos al posible adelantamiento del alumbrado, que pasaría de la noche del domingo a la del viernes previo. De esta manera, la muestra duraría dos días más, el Real se descongestionaría y los comerciantes podrían aprovechar el tirón de dos fines de semana en lugar de uno. Los principales partidos (PP y PSOE) ya se han mostrado abiertos a este cambio, aunque cada uno con sus propios matices, por lo que todo podría quedar en papel mojado. O no.  

El rebujito: de Londres a Sevilla

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Aunque parezca mentira, el rebujito tiene su origen más remoto en… Inglaterra. Tal como lo oyen. Los británicos lo llamaban ‘sherry cobbler’ y estaba elaborado con vino de Jerez, agua carbonatada, una rodaja de naranja y hielo, ingredientes casi idénticos a los que hoy se utilizan para hacer el cóctel más famoso de la Feria de Abril. Este cóctel gozó de una gran popularidad durante la época victoriana (1837-1901) y estaba considerado como una bebida para enamorados. De hecho, solía tomarse con pajita para darle un toque más romántico y muchos personajes célebres, como el novelista Charles Dickens, cayeron en sus redes.

El pescaíto: una nueva tradición

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Si hay alguien que piensa que la noche del pescaíto tiene siglos de historia y que nuestros abuelos ya disfrutaban de ella en su juventud, se equivoca. Se trata de una tradición relativamente nueva, con no más de 30 años de antigüedad, que ha arraigado con fuerza y rapidez entre los sevillanos. Originalmente, la noche del lunes al martes de Feria era especial porque se realizaban las pruebas del alumbrado y los propietarios de las casetas se reunían para dar los últimos retoques a sus dependencias, no porque ese día abundaran los chocos, el cazón en adobo y las puntillitas. De hecho, no era un día de afluencia masiva al Real, sino más bien de carácter íntimo y reservado.

Una calle, una feria y un motín

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Hay calles que tienen vida. Nacen en un momento determinado, echan a andar antes de lo previsto, maduran con la experiencia de los años y van desarrollando una personalidad propia que les hacen ser diferentes a todas las demás. Un buen ejemplo es la calle Feria, cuyo semblante es fácil de recordar e imposible de olvidar. Su trazado arranca en la Iglesia de San Juan de La Palma y finaliza en la calle Resolana, dejando entre medias una estela de 900 metros repletos de comercios tradicionales, viviendas con el sello autóctono y edificios con mucha historia. Entre ellos, la Iglesia de Omnium Sanctorum, la capilla de Monte-Sion, el Mercado de Abastos y el Palacio de los marques de la Algaba.

Plenitud imperfecta

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La lluvia no hizo acto de presencia y Sevilla pudo disfrutar de todas sus cofradías sin excepción. El pleno, que no se producía desde 2009, estuvo aderezado por la primera visita de Felipe VI en su flamante condición de rey de España, y, como no podía ser de otro modo, por los incontables momentos emotivos que se vivieron en las distintas procesiones. Sin embargo, no podemos decir que fue una Semana Santa perfecta, pues algunos hechos puntuales pusieron de manifiesto que sigue habiendo bastante margen de mejora en términos de organización, comportamiento cívico, solidaridad entre hermandades, etc.

La venia de la cordialidad

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Los pequeños roces y desacuerdos que existen hoy día entre las hermandades de la Semana Santa de Sevilla son nimiedades en comparación con las disputas que mantenían en siglos pasados. Uno de los principales focos de discordia era el orden de entrada en la Carrera Oficial, pese a que las normas siempre fueron bastante claras a este respecto, estableciendo que las posiciones debían asignarse en función de la antigüedad de las corporaciones. Sin embargo, este criterio no tenía en cuenta los horarios de las cofradías ni las distancias que las separaban de la Catedral, de ahí que muy frecuentemente se originaran disputas entre las juntas de gobierno y los propios hermanos de una y otra corporación.

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