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Escrito por David Díaz Oliver
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Viernes, 18 de Mayo de 2012 13:39 |
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El 3 de junio se cumplirán ocho años del cierre de la Iglesia de Santa Catalina debido a su delicado estado de conservación y aún no se ha iniciado el ansiado proceso de restauración. El abandono por parte de las autoridades competentes ha provocado que una plataforma ciudadana haya propuesto convertir temporalmente el exterior del templo en una especie de muro de lamentaciones, con la idea de dejar constancia del malestar de los fieles, cuyo objetivo no es buscar un culpable, sino encontrar una solución lo antes posible. Y es que Santa Catalina no es una iglesia cualquiera. De hecho, en 1912 fue declarada Monumento Nacional y esa distinción no se concede todos los días.
También es sede canónica de las hermandades de la Exaltación, de la Virgen del Carmen y del Rosario, y de Santa Lucía, y legado de varios estilos  arquitectónicos que dejaron su sello en la capital hispalense. Fue construida en el siglo XIV sobre las ruinas de una antigua mezquita que sólo mantuvo partes del mihrab y del alminar de su Torre. Pese a los cambios que ha sufrido a lo largo del tiempo, entre los que se incluyen el traslado de la fachada de la desaparecida iglesia de Santa Lucía a su portal, se puede decir que el edificio desprende un aroma de autenticidad difícil de describir, merced a una armónica combinación del gótico con el mudéjar. Sería una pérdida irreparable que tal valor patrimonial se esfumara con un derrumbamiento, pero esta posibilidad es tan indeseada como factible.
Los últimos informes dejaron bien claro que los pilares están cediendo y los cimientos empiezan a tambalearse. Ahora la pelota está en el tejado del Arzobispado de Sevilla (propietario), del Ayuntamiento y de la Junta de Andalucía, que se comprometieron verbalmente a coordinar la financiación. Mientras tanto, bajo la advocación de Santa Catalina de Alejandría, la mártir que fue capaz de convertir al cristianismo a los más sabios de su época y que por ello fue decapitada, y el respaldo de los feligreses y de la sociedad sevillana en general, el templo pide a gritos auxilio.
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Viernes, 18 de Mayo de 2012 11:08 |
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Buenos días, amigos de Sevilla. Buenos días, de más Cruces de mayo. Parece que el origen de estas fiesta tiene que ver con el hallazgo de la Cruz donde murió Cristo. Se dice que fue Santa Elena quien la encontró. Hay vestigios de estas fiestas en ciertas fiestas paganas de los romanos. En España aparece en todos los calendarios. Y hay fuentes litúrgicas mozárabes, en relación a la Cruz y a Santa Elena. Que pasa a llamarse Santa Elena de la Cruz. Os paso lo que he encontrado de varios autores. La historia, con mucho de leyenda, narra como en el emperador Constantino, en el sexto año de su reinado, se enfrenta contra los bárbaros a orillas del Danubio, en una batalla cuya victoria se cree imposible a causa de la magnitud del ejército enemigo. Una noche Constantino tiene una visión en el cielo en la que se le apareció brillante la Cruz de Cristo y encima de ella unas palabras, "In hoc signo vincis" (Con esta señal vencerás). El emperador hizo construir una Cruz y la puso al frente de su ejército, que entonces venció sin dificultad a la multitud enemiga. De vuelta a la ciudad, averiguado el significado de la Cruz, Constantino se hizo bautizar en la religión cristiana y mandó edificar iglesias. Enseguida envió a su madre, Santa Elena, a Jerusalén en busca de la verdadera Cruz de Cristo. Una vez en la ciudad sagrada, Elena mandó llamar a los más sabios sacerdotes y logró hallar el lugar donde se encontraba la Cruz, pero no estaba sola. En el monte donde la tradición situaba la muerte de Cristo, encontró tres maderos ensangrentados ocultos y para descubrir cuál era la verdadera Cruz donde falleció Cristo, colocó una a una las cruces sobre personas enfermas, e incluso muertos, que se curaban o resucitaban al tocar la Cruz que había sido la de Cristo. A partir de ahí nace la veneración a la Santa Cruz, ya que Santa Elena murió rogando a todos los que creen en Cristo que celebraran la conmemoración del día en que fue encontrada la Cruz. Toda esta historia tiene, sin duda, mucho de leyenda, pues el emperador Constantino fue considerado en el medievo occidental como prototipo del príncipe cristiano y se le rodeó de multitud de relatos fabulosos. Pero se da la circunstancia de que además, la celebración de estas fiestas primaverales, es anterior al propio emperador Constantino. En la Lex Romana Visigothorum, promulgada por Recesvinto en el año 654, y renovada por Ervigio el 681, se menciona esta festividad comparándola, por lo que se refiere a su solemnidad, con las mayores del año eclesiástico. También en el Leccionario de Silos aparece con el nombre de dies Sanctae Crucis, siendo éste el más antiguo testimonio de su conmemoración en España, ya que desde la primera mitad del siglo VII se tiene conocimiento de la existencia en España de reliquias de la Cruz, concretamente en sendas iglesias de Mérida y Guadix. Finalmente, hay que añadir que el culto a la Cruz en general es aún más antiguo, pues sabemos que en el año 599 se celebró en la Catedral de la Santa Cruz el II Concilio de Barcelona, lo que implica a su vez una advocación anterior. Se da, por otro lado, la circunstancia de que la supuesta Cruz de Cristo fue robada y el emperador Heraclio en el año 614 logró rescatarla. Cuenta la tradición que cuando la Cruz volvió a Jerusalén el emperador organizó una gran comitiva para recibir la Cruz, figurando él recubierto de lujosas ropas y ornamentos. Ocurrió entonces que le sobrevinieron grandes problemas para caminar, ante lo que el arzobispo de Jerusalén le pidió que se despojase de tanta riqueza ya que eso estaba en desacuerdo con la humildad de Cristo. Heraclio hizo esto y la comitiva pudo proseguir su traslado. Para evitar más robos la Cruz se dividió en varios trozos. Uno fue llevado a Roma, otro a Constantinopla, otro quedó en Jerusalén y un último trozo fue hecho astillas para repartirlas por diversos templos de todo el mundo, que se llamaron "Veracruz". Origen popular En cambio, de la celebración popular de la fiesta de la Santa Cruz, la que más nos interesa, apenas hay datos antiguos. Los primeros testimonios que conocemos se remontan tan sólo al siglo XVIII, aunque este vacío documental no implica necesariamente que la fiesta no existiera desde antes. En cualquier caso, parece que la celebración popular de la Cruz de Mayo tal como hoy la conocemos alcanzó su máximo esplendor durante los siglos XVIII y XIX, para empezar a decaer a principios del XX. Esta fiesta, en su vertiente popular, estuvo muy extendida por toda España, aunque con variaciones muy significativas de unos lugares a otros. A pesar de ello, la celebración ha presentado siempre en todas sus manifestaciones una serie constante de elementos comunes, como es el hecho de que el centro de la fiesta sea precisamente una Cruz, de tamaño natural o reducido, que se adorna. A su alrededor se vive la fiesta, con bailes juegos y coplas. A veces hay procesiones, de carácter religioso o pagano. A la hora de establecer los orígenes de esta celebración popular de la Cruz hay que referirse necesariamente a una serie de fiestas paganas que se celebraban desde muy antiguo en el mes de mayo, considerado desde siempre como el mes del esplendor de la vegetación y la naturaleza, de la primavera. Ha sido siempre un tiempo muy proclive para la organización de fiestas. Así, desde antiguo se celebraba la fiesta conocida como la de "las mayas" -precisamente en alusión al mes. Era una celebración de carácter alegórico que tenía como protagonista a una niña (la maya) vestida de blanco y coronada de flores. Junto a ella una corte de jovencitas, también ricamente engalanadas, que pedían "un cuartito para la maya, que no tiene manto ni saya". De esta fiesta, quedan costumbre como festejos en algunos pueblos en los que se coloca en la plaza principal o en otro lugar elegido por la tradición un gran árbol denominado mayo, al que se adorna y se convierte en centro de una celebración festiva. Según Covarrubias, "mayo suelen llamar en las aldeas un olmo desmochado con sola la cima, que los mozos zagales suelen en el primer día de mayo poner en la plaza, o en otra parte". Otro autor, Basilio Sebastián de Castellanos, aporta más datos: "El llamado mayo, protagonista de la función cívico-campestre, consiste en un tronco muy alto, comúnmente de álamo verde, vestido de flores, cintas, ramas y frutos, y en muchas partes pañuelos de seda y otras prendas de vestir, que plantan los jóvenes labriegos de nuestros pueblos en la plaza y a cuyo alrededor se baila todo el día con entusiasta alegría". Me parecido interesante rescatar esta parte de la historia, para la página. Espero que os guste. Buenos días, amigos de Sevilla. Buenos, y de Cruces de mayo.
Manuela Sosa Martin.
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Viernes, 18 de Mayo de 2012 09:47 |
25º fotografía en 360 grados en las ruinas de itálica en Santiponce. Conozca Sevilla como nunca imaginó. 
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Escrito por Administrator
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Jueves, 17 de Mayo de 2012 11:41 |
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Buenos días, amigos de Sevilla.
Buenos días, de Cruces de mayo
La festividad de la exaltación de la Cruz, es el 3 de mayo.
De los orígenes de esta festividad religiosa y su celebración pagana, hablaremos el próximo día.
Hoy vamos abrir boca recordando esta tradición.
En Sevilla los siglos de esplendor fueron el XVIII, XIX y principios del XX.
En esas fechas se festejaba la Cruz y se celebraban fiestas, con cantes y bailes, todos los sábados y domingos del mes.
Corrales de vecinos, patios particulares y plazas eran los sitios donde se engalanaba una Cruz y se bailaba y cantaba a en torno a ella.
Dicen las crónicas que las más famosas fueron la de los Jardines de Murillo y la de la Plaza de Santa Cruz.
Sería difícil distinguir las más famosas porque Sevilla mantenía esta tradición en todos los rincones de la ciudad.
Se montaba una Cruz de papel, hecha con flores de papel, se rodeaba de macetas y de mantones bordaos y a bailar.
A bailar sevillanas al son de las palmas y de las guitarras.
Hasta el alba.
Como en todas partes, las celebraciones religiosas van acompañadas de una celebración pagana, lúdica y social.
En Sevilla, no podía ser menos.
Las mocitas y las niñas se vestían de gitana, se ponían peinecillos para recogerse el pelo, lucían sus mejores galas y sus mayores encantos.
Una de las finalidades, además de pasarlo bien, era encontrar un mozo guapo que las pretendiera y las llevara al altar.
-“¿Adónde vas?
-A Triana, a la Cruz de mayo del corral de Anita.
- Ay, hija, a ver si tienes suerte y este año te sale novio.”
Esa expresión Sevilla.ísima de “salir novio” tiene toda la gracia.
“A mi prima le salió un novio, el Jueves Santo”
-“Ay! Pues si a mí no sale ahora, iré a la Velá de Santa Ana. Yo sin novio no me quedo. Pa vestir Santos las viejas”
Y con el empeño y la juventud que ponían, a veces, salía más de uno.
“!Ay, chiquilla! Me han pretendido Pepe y Rafael. No sé con quién quedarme. Pepe es un granuja muy guapo, pero Rafael tiene un tipito muy saleroso y trabaja de mozo con Don Alberto.
Ay!, hija! No sé, no sé.”
¿Con quién se quedaría la muchacha?
Quizás, ante la duda, con ninguno y buscara el desempate en la Velá de La Señá Santana.
Eran tan jóvenes que tenían todo el tiempo del mundo para dejarse pretender, enamorase, sentir el cosquilleo por todo el cuerpo y volver a empezar en otra fiesta.
Eso es lo que tiene el amor. Los inicios son los mejores.
Buenos días, amigos de Sevilla.
Buenos y de Cruces de mayo.
Manuela Sosa Martin.
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Jueves, 17 de Mayo de 2012 10:00 |
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Miércoles, 16 de Mayo de 2012 15:10 |
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Buenos días, amigos de Sevilla. Buenos días, de calor. Ya esto se está pasando. Menos mal que tenemos la página y siempre podemos dar un paseo virtual. Para aquellos que se atrevan, recomiendo el centro histórico. Entrar por Barqueta, bajar por Curtidurías y llegarse hasta la Plaza de San Lorenzo. Con un poco de suerte encontraréis abierta la iglesia del gran poder. Visitar el Museo. Precioso y fresquito. O recorrer calles estrellas y largas como San Vicente, Miguel del Cid, Santa Ana, y después un refresquito en la Alameda de Hércules. Por esas calles encontraréis fachadas de arquitectura regionalista. Tenéis que ir con los ojos muy abiertos, y cambiando de acera para apreciar bien las fachadas y la herrería. Preciosas y Sevilla.ísimas. Mis amigos franceses encontrarán un bar pequeñito en la calle San Vicente. Lo regenta una chica encantadora. Se habla francés y se comen cosas típicas de Francia. No olvidar crema protectora solar, una buena gorra o un sombrero de paja y, por supuesto las gafas de sol. Y en el bolso o en la mochila una botella de agua fresquita. Son recomendaciones que por sabidas se nos olvidan a veces. Yo, hoy, voy a pasear por la página. Ahí es seguro que no se pasa calor. Buenos días, amigos de Sevilla. Buenos y de calor.
Manuela Sosa Martin.
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Miércoles, 16 de Mayo de 2012 08:16 |
24º fotografía en 360 grados en las ruinas de itálica en Santiponce. Conozca Sevilla como nunca imaginó. 
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Escrito por Administrator
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Martes, 15 de Mayo de 2012 17:10 |
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Escrito por Administrator
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Martes, 15 de Mayo de 2012 13:55 |
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Buenos días, de Alcázar.
El calor sigue.
Parece que nos ha cogido cariño, y lo que nos ha cogido es de sorpresa. Como todos los años.
No nos acordamos o no nos queremos acordar porque no es agradable.
De día cuesta trabajo soportarlo y de noche no nos deja descansar.
Ya se sabe que en mayo empiezan estas calores. También es verdad que puede que refresque y que haga hasta frío.
Por eso de “hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo”
Menos mal que el cuerpo se acostumbra y se hace a todo.
Lo peor son los visitantes. Incluso las Agencias de Viajes desaconsejan venir a Sevilla.
Muy mal. Porque Sevilla en verano también tiene su encanto.
Y uno de ellos es visitar los Jardines del Alcázar. Allí hace fresquito y el olor que desprenden lo setos y las flores, hace aún más agradable la Visita.
Yo recuerdo que mi madre nos llevaba allí en primavera y en junio. Había unos tickets especiales y era más barato que el billete de entrada normal. Íbamos todas las tardes al salir del colegio.
Jugábamos entre las fuentes. Nos perdíamos en los laberintos. Tan perdidas que algunas veces, tenían que venir a rescatarnos. Mi madre llamaba al guarda, y protestando nos indicaba el camino. Yo que era muy delgada y muy bicho, me colaba entre los setos y salía sola.
El protestón del guarda me perseguía un trecho, pero como era mayor y estaba gordete nunca me alcanzaba.
Luego se lo decía a mi madre riendo.
Yo creo que lo hacía por jugar con nosotros. Debería de estar aburrido. Todo el día vigilando el mismo trozo de los Jardines.
Que ya he dicho que son preciosos, pero todo el día durante una vida laboral aburre a cualquiera.
Bueno, Al-Mutamid no se aburría porque se ponía a escribir poemas.
Voy a hacer una Visita a los Jardines y le voy a decir esto al guarda de seguridad.
Escribir poemas ayuda. La creación y la lectura son las mejores acompañantes.
Aconsejo esta Visita a los que vienen de fuera. Los árabes sabían de Jardines.
Y a los sevillanos, que estén un poco libres, que se pierdan una mañana o una tarde por allí.
Si es posible recordando a Al-Mutamid y leyendo uno de sus poemas.
Buenos y de Alcázar.
Manuela Sosa Martin.
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