| Exposición Universal de Sevilla (1992) Expo 92 |
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| Jueves, 26 de Noviembre de 2009 09:26 |
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La Exposición Universal de Sevilla 1992 se celebró en la capital de Andalucía (España) en el año 1992, y fue conocida popularmente como "Expo'92" o "la Expo". Como toda Exposición Universal posterior a 1931, estuvo regulada por la Oficina Internacional de Exposiciones. Tuvo una duración de seis meses, comenzó el 20 de abril y finalizó el 12 de octubre coincidiendo la fecha con el V Centenario del Descubrimiento de América, debido a este hecho su lema fue "La Era de los Descubrimientos". La mascota oficial de la Expo 92 se llamó Curro, un simpático pájaro de pico y cresta multicolor. Al termino de la Exposición Universal las infraestructuras se han aprovechado para reconvertirlas en un parque tecnológico llamado Cartuja 93 y un parque temático llamado Isla Mágica, además de usos administrativos, universitarios y de equipamiento para la ciudad.
El 21 de junio de 1985 la organización Chicago´92 comunica a la OIE la existencia de problemas organizativos. El 4 de diciembre de ese mismo año la asamblea de la OIE decide que Sevilla quede como sede única de la Expo´92. Muchos países pusieron en duda la capacidad Española para desarrollar y llevar a cabo un acontecimiento de las dimensiones de este, y la mascota Curro tuvo que viajar por el mundo y esforzarse para vender el proyecto y poder convencer al mundo de que España daría la talla y todo estaría listo en 1992. La construcción de las infraestructura, los espacios públicos y los pabellones de Expo´92 se realizó en un tiempo récord. El mayor revés se produjo el 18 de febrero de 1992 con el incendio fortuito del que estaba llamado a ser el pabellón estrella de la exposición, el de los Descubrimientos. La participación de países, empresas y organismos internacionales fue abrumadora, en total acudieron 112 países, 23 organismos internacionales, 6 empresas y las 17 comunidades autónomas españolas. El recinto abría sus puertas a las 9:00 de la mañana y cerraba a las 4:00 de la madrugada siguiente, existían dos tipos de entradas, la del día completo y la nocturna (más económica), ésta última con una duración limitada desde las 20:00 hasta el cierre de sus puertas. Durante todos los días se organizaron conciertos con los grupos musicales del momento, coloridos y multitudinarios desfiles y cabalgatas, cada jornada se celebró el día de un país u organismo participante, y se organizaban actos referentes al mismo. Por la noche destacaba el "Espectáculo del lago" donde cada jornada se mezclaban luz, sonido, láser y fuegos artificiales con proyecciones sobre distintos abanicos generados con chorros de agua. Cuando se levantaba algo de viento solía ser muy agradecido por los asistentes, ya que las salpicaduras apaciguaban el calor de la temporada. El espectáculo terminaba siempre con la aparición de la mascota Curro dando la bienvenida, algo que todo el mundo esperaba expectante. Durante los 176 días que el recinto permaneció abierto al público se contabilizaron un total de 42 millones de visitas. El Plan Director del Paisajismo de la Exposición Universal de Sevilla fue encargado al equipo formado por Jorge Subirana y Silvia Decorde, que realizaron el encaje de los espacios públicos verdes de las avenidas, los accesos y parques intramuros y perimetrales de la Exposición. Su intervención sentó las bases para una exposición, enclavada sobre una isla de aluvión, donde la vegetación corría a la par que la arquitectura incorporándose a los espacios verdes el "Proyecto Pérgolas" y el "Proyecto de Bioclimatismo" que sentó las bases en España para el desarrollo de un urbanismo medioambientalmente sostenible. En el diseño del paisaje tuvieron especial importancia varios elementos para el desarrollo en dos años de una ciudad arbolada. Por un lado la incorporación de un equipo de paisajistas para el desarrollo del plan director del recinto. Por otro la incorporación al equipo de diseño de la organización de un arquitecto paisajista que velara por el desarrollo y la unidad de los proyectos arquitectónicos a partir de los ejemplares arbóreos. Junto a ello la decisión de incorporar un vivero de aclimatación y una central de compras propia que garantizaba la existencia de ejemplares arbóreos de gran tamaño repicados y disponibles en cualquier momento, así como la aclimatación y el cultivo de las especies donadas por los países iberoamericanos dentro de la "Operación Raíces" y la segregación de las obras de paisajismo de las obras de construcción, pionera en España, permitió garantizar la ejecución de los proyectos de paisaje en su integridad sin los vaivenes económicos propios de este tipo de obras. La ejecución en un periodo récord de dos años con la incorporación de casi 25.000 ejemplares arbóreos, la introducción de nuevas especies botánicas en Europa a finales del S.XX, la formación de un anillo verde y el diseño de los espacios públicos arbolados, convirtieron este proyecto en referente para las futuras exposiciones y su influencia en el desarrollo de las nuevas ciudades y urbanizaciones aún perdura a pesar del deterioro y la desaparición de muchos de los espacios proyectados. Los nombres propios de quienes hicieron posible este proyecto en el campo de la Arquitectura del Paisaje y la jardinería son aparte de los mencionados Jorge Subirana y Silvia Decorde: Margarita Arencibia (1990) y Ricardo Librero (1990 a 1992) como paisajistas del Equipo de Diseño de Expo´92. Alberto García Camarasa como Director del "Programa de Forestación y Jardinería", teniendo a su cargo como directores de proyectos para la dirección de las obras de jardinería y paisaje a a Juan Antonio Cabrera (1989-90), Ricardo Librero (1990-1992) y Mónica Magíster (1991-1992), para la dirección de las obras de infraestructura de riego y fertirrigación a Jesús de Vicente y la dirección del Vivero Expo´92 a Esperanza Romero. Junto a ellos el equipo de la Universidad de Sevilla dirigidos por el Catedrático Benito Valdés que coordinó la Operación Raíces, cuyo asesoramiento permitió la ejecución del Jardín de las Américas, a cuyo frente se incorporó durante la etapa expositiva como director del jardín, Mariano Martín, siendo el único recinto verde que contaba con un director dada la importancia de su contenido, equiparándose su estructura a la de los pabellones expositivos. Entre los proyectos de paisajismo desarrollados para la Exposición Universal, muchos de los cuales aún pueden contemplarse, destacaron: parque Jardín del Guadalquivir (J. Subirana y S. Decorde), jardines de la Cartuja y Oficinas Caracolas (Subirana y Decorde), Muro de Defensa y Bosque en Galería (Subirana y Decorde), Jardín de las Américas (R. Librero), Avenida 5 (R. Librero), World Trade Center (R. Librero, A. García Camarasa), Avenidas 2 (M. Arencibia), Avenidas 1 y 4 y Camino de los Descubrimientos (M.Arencibia, R. Librero), Avenida de los Descubrimientos (Juan de Aizpuru), Borde del Lago (R. Librero), Aparcamientos de Autobuses (M. Arencibia), Aparcamientos de Turismos (R. Librero), Pabellones de la Organizadora (R. Librero), Pabellón del S.XV (Leandro Silva, R. Librero), Proyecto Pérgolas (A. García Camarasa), Cubiertas ajardinadas modulares y Avenida V (R. Librero), Proyectos de Infraestructura de Riego y Fertirrigación (J. de Vicente). A lo largo de la exposición la vegetación del recinto mereció los mayores elogios por parte de los visitantes, convirtiéndose algunos proyectos como las pérgolas o el diseño de las avenidas y el invernadero americano como referencias comparables a los grandes puentes y edificaciones singulares con las que contó la exposición. Los espacios verdes a partir de este evento dejaron de ser consortes en nuestro país para ser protagonistas en pie de igualdad con la arquitectura y el urbanismo.
Sobre una plataforma elevada que desciende hacia el agua mediante terrazas que van avanzando, dos formas geométricas destacan en el conjunto: Un gran cubo blanco herméticamente cerrado al exterior y una cúpula de color oscuro debido a su recubrimiento de planchas de bronce. El cubo acogía un gran salón de recepciones; bajo la cúpula se albergó un cine con sistema de proyección esférico y asientos móviles. Importantes son en el conjunto los pórticos y espacios abiertos, particularmente el vacío del gran patio central, pensado para distribuir la circulación de las personas hacia distintos itinerarios de visita, además de servir de salón al aire libre. Se emplearon en su construcción blancos paneles de chapa esmaltada y zócalos y pórticos de mármol blanco, con pavimentos de barro y mármol y cenefas de mosaico. Fue concebido con previsión de permanencia y adaptación a usos futuros, razón por la cual los espacios eran diáfanos y las divisiones interiores se hicieron con paneles móviles desmontables. Actualmente está ocupado por las oficinas del parque temático Isla Mágica el cual reutiliza gran parte de las instalaciones del edificio creadas para la Exposición Universal como el cine de butacas móviles "Movimas" y diversas salas expositivas como la del "Cubo". El aterramiento al que fue sometido el Lago de España en 1997 para la construcción de Isla Mágica alteró significativamente la visión del conjunto en su fachada más representativa.
Sobre un gran basamento de mármol blanco, se sitúa un volumen de base elíptica chapado de piedra arenisca. Atravesando ambos, aparece como eje un gran cilindro inclinado, revestido de cerámica azul con numerosas ventanas pequeñas, pensado para alojar espacios de espectáculos, espacio central de la exhibición, restaurante y mirador. Es de destacar la complejidad constructiva del edificio: la estructura es de hormigón armado en su totalidad y, dadas las dificultades que representa la inclinación de 15 grados del cuerpo cilíndrico, hubieron de proyectarse encofrados específicos así como utilizar sistemas tecnológicos especiales para garantizar la sujeción de los chapados exteriores de mármol y cerámica. Todas estas piezas cerámicas que recubren el cilindro se fabricaron en forma de rombos con la curvatura necesaria, lo que originó diez modelos distintos. El proyecto del edificio fue el resultado de un concurso con el lema «Tradición y Cambio». Según el autor, el arquitecto sevillano Juan Ruesga Navarro, el basamento de mármol blanco representa la cultura tradicional; el edificio de base elíptica en piedra arenisca la cultura elaborada, y el cilindro inclinado la modernidad, el espíritu artístico y científico en evolución, claves del proyecto de cambio y modernización al que aspiraba y se enfocaba la Comunidad Autónoma Andaluza. Pensado para su posterior utilización por alguna institución, por lo que presenta una disposición muy funcional, tanto en altura de plantas como en la ubicación de los accesos, escaleras, etc., está ocupado actualmente por la Empresa Pública de la Radio y Televisión de Andalucía. Dirección: C/ Camino de los Descubrimientos, 4. El proyecto se debe a Guillermo Vázquez Consuegra, arquitecto sevillano de fama internacional, que con éste recibió una mención de edificación en la II Bienal de Arquitectura Española. Fue dedicado a las expediciones científicas y a los descubrimientos y avances en la técnica naval, se sitúa al borde del río Guadalquivir, en el sector sur del recinto, junto al pantalán que acota el puerto fluvial, entre los Puentes de Chapina y de la Cartuja, un lugar privilegiado, mirando hacia el centro histórico.
Se articula en torno a dos construcciones, una de ellas destinada a servicios (cafetería y restaurante) y otra a los usos propios de la exposición, unidas a través de una gran rampa escalonada cubierta, que al mismo tiempo que las une, se configura como puerta al río estableciéndose una relación visual directa con el muelle, los barcos, el río y la ciudad.
Los jóvenes diseñadores del Pabellón (Juha Jaaskelainen, Juha Kaakko, Petri Rouhiainen, Matti Sanaksenaho y Jari Tirkknen) entonces estudiantes de arquitectura, formalizaban el mensaje que el país, que celebró ese año el 75 aniversario de su existencia como estado, quería dar de historia y futuro.
El Pabellón de Finlandia se estructura en dos edificios, llamados «La quilla» y «La máquina», de proporciones notoriamente alargadas, que dejan entre ellos un estrecho espacio abierto de sólo dos metros de anchura en el que se dispone la rampa escalonada de acceso y un puente de comunicación. El módulo llamado «La quilla», que es referencia de la naturaleza y la tradición, está realizado totalmente en madera de pino finlandés y su ejecución artesanal sigue los principios de la construcción de barcos. El otro edificio, «La máquina», enteramente de acero y cristal, de color negro, representaría la industrialización, la modernidad. La Fundación de Investigación y Difusión de la Arquitectura (FIDAS) del Colegio de Arquitectos de Sevilla eligió, significativamente, este inmueble como sede.
El Pabellón de Hungría es la mejor y más original muestra de la arquitectura en madera del gran arquitecto húngaro Imre Makovecz (Budapest, 1935), maestro de la arquitectura orgánica europea.
El interior está configurado como armazón que recuerda el vientre de una ballena o el de un barco, resuelto mediante la mezcla de madera laminada encolada de formas redondeadas y elementos rectos tallados en madera aserrada. Está dividido en dos sectores perfectamente diferenciados: el del oeste, un espacio diáfano en donde todavía se conserva el roble traído de las riberas del río Danubio cuyas raíces pueden verse a través del suelo de cristal, y el del este, en donde se ubicaban los contenidos expositivos. El edificio a finales de 2001 fue restaurado, bajo la supervisión del arquitecto Enrique Morales Méndez, para museo de la Energía Viva, un pequeño complejo destinado a enseñar cómo se puede vivir con la naturaleza ahorrando energía y conservando el entorno. En 2006 se planteó su demolición que no llegó a llevarse a cabo debido a la presión ciudadana. En 2007 fue declarado BIC. Pabellón de Francia.Dirección: C/ Camino de los Descubrimientos, 2. Se sitúa en una zona privilegiada, en frente del Pabellón de España y dando a dos grandes avenidas.
El pabellón fue diseñado por la firma de arquitectos Jean Paul Viguier, J. F. Jodry y Asociados como un edificio permanente. La propia arquitectura del pabellón es un homenaje a la cultura y a la tecnología. Una gran cubierta de malla espacial, a modo de pórtico, engloba la amplia explanada elevada y un edificio-espejo de forma prismática que se sitúa en uno de los extremos de la misma. El resto del edificio se desarrolla bajo el subsuelo. La gran cubierta, de una altura de 15 metros, se sustenta por cuatro columnas de carbón-fibra cromadas, creando un espacio libre y fresco, amparado y tranquilo, con gradas para sentarse, fuentes de agua potable. La explanada que se conforma como antesala de entrada y plaza que da acceso al edificio principal a través de una puerta monumental en su centro, se resuelve con baldosas de vidrio donde han sido serigrafiados los logotipos de las empresas, agrupaciones locales, grandes instituciones y organismos culturales de Francia que participaron en la Exposición. Debajo de esa explanada hay un paseo cubierto donde se exponían las más recientes innovaciones tecnológicas de la industria francesa y se descubría al público un atrevido y amplio «pozo de imágenes» de 20 metros de profundidad. En el edificio principal se ubicaron un restaurante y las oficinas. Es de destacar la capacidad del edificio de reflejar en su fachada principal, de vidrio, que da a la gran explanada, el entorno que lo rodea. En él tiene su sede el Centro de Innovación de la Moda y el Diseño y la Fundación Victorio & Lucchino .
Pero quizás el legado más importante de la Exposición Universal a Sevilla sea la transformación urbana de la ciudad. La apertura de la zona noroeste al río, un nuevo sistema viario, nuevos puentes, la ampliación del aeropuerto, el primer tren español de Alta Velocidad, un gran parque metropolitano, una nueva red de autovías... devolvieron a Sevilla la categoría de gran capital del sur de Europa. Pese a todo, desde que finalizó la Exposición Universal, no son pocas las opiniones críticas que se han lanzado contra la gestión de las instalaciones y los terrenos que ocupó Expo'92. Si bien se ha desarrollado un parque tecnológico empresarial de indudable éxito, también es cierto que las instalaciones que no son ocupadas por empresas están en un estado de deterioro acusado y otras están siendo víctimas de la especulación, como el caso de los pabellones de Austria y Checoslovaquia y del espacio escénico del Palenque derribados en 2007 para obtener mayor volumen de edificabilidad. Además se han perdido activos como el Monorrail o el Telecabina y otros como el parque Jardín del Guadalquivir o el Jardín de las Américas se encuentran en estado de total abandono debido a la negligencia de todas las administraciones. Espacios de referencia internacional como la Avenida 5 diseñada por el Grupo Site de nueva York, uno de los pocos ejemplos de la arquitectura deconstructivista de nuestro país, ha sido modificada hasta hacerla irreconocible. |


