Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 
monaguillosSucedió el  18 de diciembre de 1673, cuando se celebraba el día  de la Virgen de la Esperanza de Triana, imagen a la que los trianeros tienen una intensa devoción. En lo alto del campanario, los monaguillos tocaban con fuerza los badajos de las campanas para que sonaran grandes repiques anunciando la fiesta. En aquella época era corriente que muchos  monaguillos se abrazasen a las campanas volteándose con ellas, de manera que quedaban  flotando   en el aire, ya que sólo  sus pequeñas manos quedaban  asidas a las campanas . Era una imprudencia fruto de las travesuras de los chiquillos, que el párroco no podía evitar. D. Lorenzo Rueda, párroco de aquel entonces, salió a la calle con sus muletas,  (padecía de artrosis), para intentar  suspender aquella imprudente acción.Se acercó a la torre para que le vieran los muchachos  desde lo alto del campanario,  les gritó,  pero  los monaguillos  giraban tan divertidos y  enloquecidos con las campanas que ni siquiera le escucharon.
Fue entonces cuando ocurrió que uno de los muchachos, se desasió del yugo de la campana y se precipitó al vacío de forma acelerada entre sus ropas de acólito. El párroco y todos los que lo  contemplaron , lo sintieron rebotar en el suelo, como si fuera una pelota, y fue tal el estrépito que sonó cuando llegó al suelo, que todos quedaron asustados y temiendo lo peor... Pero el niño se levantó apresurado del suelo arreglándose  sus  vestiduras  blancas y rojas de monaguillo. Entonces los curas se acercaron de prisas y lo llevaron  al templo para examinarlo en la sacristía.  Pero el niño no se quejaba de nada, no había sufrido ni un solo arañazo tras la espeluznante caída. Los curas no daban crédito a lo que estabas presenciando.  Regresaron a la iglesia de Santa Ana  y pudieron contemplar que la imagen s de la Señora Santa Ana esbozaba un amago de sonrisa....El niño que había salido  ileso de aquel accidente siguió ejercitando de monaguillo y  cada día encendía las velas del altar de Santa Ana.

¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto