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La Alameda de Hércules es un importante paseo del centro histórico de Sevilla, el más extenso de los espacios públicos que se encuentran en el interior del mismo. Por su ubicación se encuentra cercano al río Guadalquivir por un lado y al barrio de la Macarena por el opuesto.

La historia de la Alameda comienza cuando se decide la desecación del cauce de un brazo menor del río Guadalquivir que procedente de la Barqueta atravesaba la Alameda, la Plaza Nueva y llegaba hasta el barrio del Arenal. A partir de una inundación en el año 1383 se hace desaparecer el brazo mencionado mediante el amurallamiento en la zona de la Barqueta y se crea, en el área de la Alameda, el denominado Patín de las damas.  En 1574 el Conde de Barajas pobló estos terrenos que normalmente eran pantanosos por las frecuentes subidas del río, con hileras de árboles, acequias y fuentes.

En uno de sus extremos se colocaron en 1578 dos columnas procedentes de un templo romano, dedicado a Hércules que existió en la calle Mármoles y que fueron encontradas durante unas excavaciones para la restauración de una vivienda. Sobre las mismas se colocaron dos esculturas de Julio César (restaurador de Híspalis) y Hércules (fundador de la ciudad). En la segunda mitad del siglo XVIII, se colocaron en el otro extremo del paseo otras dos columnas rematadas con leones y escudos representando a España y Sevilla.

A pesar de los amurallamientos acometidos, La Alameda siguió constituyendo una de las zonas más inundables de la ciudad, por su cercanía al río y por su baja cota. A título de ejemplo en el año 1649, año de la fatídica epidemia de peste que asoló Sevilla, se relata que la Alameda estaba tan inundada que se navegaba por ella con barcos.

En 1876 los pedestales de las columnas se protegieron del público con verjas. En 1885 fue colocada junto a las columnas de los leones una fuente de mármol, conocida popularmente como "la Pila del Pato", que se encontraba en el siglo XVI en la Plaza de San Francisco, detrás del Ayuntamiento. Esta fue luego trasladada a otro lugar de la ciudad y actualmente está en la plaza de San Leandro. En los finales del siglo XIX, la Alameda presentó su mejor estado siendo convertida en un Paseo lleno de teatrillos, quioscos y puestos, que desaparecerían tras la Guerra Civil.

En diciembre de 2008, ha sido oficialmente terminadas unas obras de remodelación urbanística de esta zona, que han supuesto la restricción al tráfico de vehículos, la desaparición del albero que cubría tradicionalmente su suelo y de las verjas que protegían del público a los pedestales de las columnas. También se ha construido en la obra fallida de la estación de Metro del proyecto de 1977 un depósito para recogida de las aguas pluviales, popularmente conocido como Pozo de las Tormentas y se han instalado varias fuentes al nivel de la calle.

Como edificio relevante se encuentra la Casa de las Sirenas, palacete del siglo XX, hoy edificio municipal utilizado como Centro Cívico, en el que se organizan exposiciones, cursos, talleres y actividades culturales y vecinales. En las cercanías de la Alameda, en la calle dedicada al Conde de Barajas, también se encuentra la casa en la que nació el escritor romántico Gustavo Adolfo Bécquer.

Durante el último cuarto del siglo XX, se celebró un mercadillo, ya desaparecido. Por la noche es animada zona de copas y restaurantes, estando casi completamente desaparecida la prostitución por la que fue famosa durante mucho tiempo y en la que se llegaron a contabilizar 35 prostíbulos, según datos del año 1989.


Fuente: Wikipedia.org




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