Tratamiento madera setasLa vida útil es de entre 100 y 150 años, pero con el mantenimiento «correcto»

Trece trabajadores se encargan de tratar en Sevilla el pino finlandés que recubrirá los parasoles de la Encarnación antes de su traslado a la obra para su colocación. Liman las asperezas que pueden llegar de Alemania (donde se corta y se baña la madera para que no tenga insectos, moho ni termitas), dan la imprimación para pegar el poliuretano (aislante) que protege la madera y la pintura final de color marfil. Cada día salen de esa nave unas 30 piezas, de las 3.500 que componen el Metropol Parasol.  Por ahora, se han montado menos de mil elementos, pero el ritmo de trabajo incrementa por semana, ya que lo más difícil ya está superado, según Constantin Stolle, uno de los responsables del proyecto. Por eso, insiste en que trabajan para acabar el 31 de diciembre, como anunció el Ayuntamiento. Sin embargo, este "único" e "innovador" proyecto no acabará tras las obras. La madera de la Encarnación (2.500 metros cúbicos netos que pesan 1.375 toneladas) requiere un mantenimiento especial al que tendrá que hacer frente Sacyr o el Ayuntamiento en el futuro.Los técnicos de la constructora defienden que la madera es el mejor material para hacer el proyecto del arquitecto alemán Jürgen Mayer (cuyo presupuesto subió de 50 a 90 millones de euros), porque aísla bien, resiste las altas temperaturas y la humedad, es más barata que el hormigón y pesa menos.

 

Sin embargo, es un manjar para insectos y termitas, de ahí el tratamiento especial dado en Alemania, y, sobre todo, necesita un mantenimiento para evitar que el poliuretano, que es elástico, se quiebre."El mantenimiento debe realizarse cada dos años, pero nosotros haremos controles cada año para evitar las fisuras y el movimiento de fijaciones", explicó Stolle, que no quiso comentar cuánto costará este trabajo que, en principio, asumirá Sacyr, con la concesión durante 40 años. "La vida útil de la madera, con un mantenimiento correcto, es de entre 100 y 150 años, 50 años sin problemas, seguro", insistió.Según explicó, el pino finlandés es más duro que el español y, además, esta piezas son muy resistentes porque están formadas por microláminas (capas de tres milímetros). "Un 30% de esas capas están puestas transversalmente, a 90 grados, por lo que aguanta más", explicó Stolle, quien defiende que en madera se puede hacer todo, "si hay medios"."Sólo tres empresas en Europa y cinco en todo el mundo podrían haber hecho este trabajo y sólo una es capaz de fabricar esta madera laminada", recalcó. Los técnicos destacan que el proyecto es "innovador a nivel mundial". "No se valora lo suficiente, no hay nada igual -añaden- en el mundo y recurrimos al especialista número uno para acabarlo".

Ojo al tiempo.

La historia del Metropol Parasol está llena de obstáculos. Y el último puede ser la lluvia. "Esperemos que no llueva mucho porque eso retrasaría el tratamiento de la madera, que requiere un secado", apuntaron ayer técnicos de Sacyr.Sin embargo, problemas mayores han superado. La obra debió acabar en 2007, pero se empezó a ejecutar la cimentación basándose en los cálculos del proyecto inicial, no del definitivo. La ingeniería Ove Arup, contratada por Jürgen Mayer, concluyó en mayo de 2007 que la estructura del proyecto básico no era realizable, por lo que se plantearon varias soluciones que suponían un incremento de peso que no aguantarían los cimientos.Finalmente, de febrero a diciembre de 2009, se consideró unir las maderas con barras encoladas con una resina especialmente diseñada: una nueva generación de pegamentos epoxi que soportan las temperaturas extremas del verano y pueden incrementar la rigidez de las setas sin subir en exceso su peso. "Tuvimos suerte. Había un pegamento para que pudiéramos seguir. Somos los primeros en el mundo en usar estas barras encoladas dentro de la madera", admitió Constantin Stolle.Un proyecto "único", a prueba del calor.Los técnicos de Sacyr se lamentan de que no se conozca la gran complejidad del proyecto y su carácter "único" en el mundo. Las 1.375 toneladas de pino, apuntan, resistirán el calor, la lluvia, el frío y hasta los graffitis. El Fraunhofer Institut realizó un ensayo que certifica, por ejemplo, que "el pegamento aguanta hasta los 80 grados, si bien la madera lo aísla y no alcanza ni los 50 en las peores condiciones".

La madera, en camino.

La madera de los parasoles 1 y 2 ya está en Sevilla, pero los de la 3 y 4 aún no llegó. El pino que forrará las setas 5 y 6 está a medio camino: del 6 faltan dos camiones por llegar y, del número 6, cuatro (llegaron dos). Según los responsables, cada semana llegan a Alemania dos transportes con madera para cortar y "puede aumentar el ritmo". "Cada uno de los 3.500 elementos es distinto", insisten.

 

Fuente: http://www.elcorreoweb.es/sevilla/104196/madera/setas/requiere/controles/anuales/dure

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