gran poderEl templo permanecerá abierto hoy lunes durante la colocación del cristal protector, que se prevé que finalice a lo largo del día. La fundación Juan Moya sufragará los gastos.

El Gran Poder instalará a lo largo del día de hoy la nueva mampara de protección blindada que la hermandad decidió colocar después del ataque sufrido en junio por la imagen, a la que un hombre con problemas psicológicos le desgarró un brazo. La colocación del cristal, que medirá metro y medio a partir del pedestal de mármol, podría terminarse durante esta misma jornada y no supondrá ninguna alteración en el templo, que seguirá abierto al público con normalidad, según confirmó ayer el hermano mayor, Enrique Esquivias.El Gran Poder será simplemente trasladado a un pequeño paso, debajo de su ubicación habitual, durante la instalación del cristal para que los operarios puedan trabajar con total libertad sin riesgo de dañar la imagen.

 

El coste de la colocación de la mampara y el resto de cambios en la iluminación o el sistema de refrigeración tendrán un coste cercano a los 5.000 euros, que asumirá la fundación Juan Moya, creada para impulsar proyectos sociales, culturales o educativos desde los valores cristianos. El nuevo cristal de protección le llegará al Gran Poder a la altura de los hombros haciéndolo completamente inaccesible a cualquier agresión. Hasta este momento el metacrilato sólo se levantaba medio metro del suelo, porque había sido concebido simplemente para evitar que los devotos toquetearan demasiado al Señor en los besapiés. Sin embargo, después de que en junio un hombre se subiera de un salto al camarín y tirara del brazo del Gran Poder hasta lograr arrancarlo, tras romper la junta que lo unía al cuerpo, la hermandad tomó la decisión de que el nuevo cristal ocupara todo el hueco en el que está colocado el Señor, de forma que deje de ser accesible.La agresión se produjo después de que un hombre se lanzase sobre el Señor después de la misa del domingo y le arrancase un brazo y la manga de la túnica. El Señor estuvo cinco días retirado del culto para ser sometido a una reparación, que consistió en cambiarle la articulación que une el brazo derecho con el hombro, que cedió ante los tirones del agresor. La prioridad de la hermandad fue reponerlo al culto lo antes posible, pero Esquivias advirtió ya de la necesidad de aumentar la protección.El agresor, Luis Carbajo, un funcionario de prisiones de 37 años que trabajaba en la cárcel de Huelva, fue detenido por un delito contra el patrimonio histórico-artístico y pasó tres semanas en el área de agudos del hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva, aunque recibió el alta a mediados de julio y quedó en libertad, con cargos y suspendido de empleo.

 

Fuente: http://www.elcorreoweb.es/sevilla/107840/gran/instala/mampara/proteccion

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