nazarenasEn 1985 cinco hermanas de Los Javieres -curiosamente una hermandad de negro- salían por primera vez de nazarenas en Sevilla. Lo hicieron de tapadillo y a modo de prueba con el beneplácito de la junta de gobierno y del entonces arzobispo Carlos Amigo Vallejo, únicas personas que estaban en el secreto. Veintinco años después de aquel arriesgado episodio, las hermandades de Sevilla están a punto de cerrar el círculo de la igualdad en sus filas nazarenas, aunque para ello sea necesario un último empujón del legislador diocesano.2011 será el año en que todas las hermandades de Sevilla permitan la salida de mujeres en sus cortejos procesionales.

 

 Ése es, al menos, el propósito del arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, que en una entrevista publicada ayer domingo en El Correo desvelaba su intención de zanjar de una vez por todas este asunto, para lo que llamará "personalmente" a los hermanos mayores de las cofradías que aún mantienen el veto a la mujer (Quinta Angustia, El Silencio y el Santo Entierro, en la capital, más una cuarta hermandad en Dos Hermanas) y les pedirá "por vía pacífica, dialogada y amistosa" que acomoden sus reglas a las normas de la Iglesia.Con esta maniobra, Juan José Asenjo da por concluido el periodo de reflexión al que invitó el cardenal Amigo a las hermandades sevillanas en su célebre Exhortación pastoral a las hermandades y cofradías y a todos los fieles de la diócesis de 12 de octubre de 2001, en la que el prelado franciscano exhortaba de forma explícita a las cofradías a reconocer "la plena igualdad de derechos de los hermanos y las hermanas". Por aquel entonces, aún eran 20 las cofradías sevillanas que impedían la salida de mujeres en sus estaciones de penitencia.A partir de aquella Exhortación, la práctica totalidad de las hermandades fueron acomodando sus reglas y eliminando de sus textos normativos cualquier discriminación entre los hermanos por razón de sexo. La primera cofradía en mover ficha fue la de Los Gitanos, a la que siguieron corporaciones como El Museo, la Esperanza de Triana y la Estrella.El mensaje de Amigo había calado. La presión del delegado diocesano de Hermandades, Manuel Soria, sobre las más hermandades más remolonas hacía el resto. La lista de cofradías sin nazarenas seguía menguando a buen ritmo. Las dos últimas hermandades en derribar el muro de la discriminación, dentro ya de la era Asenjo, han sido el Gran Poder y El Amor, que la pasada Semana Santa estrenaron mujeres en sus respectivas estaciones de penitencia.Aunque sólo ha transcurrido un cuarto de siglo desde que las primeras nazarenas se colaran casi furtivamente en la Semana Santa de Sevilla, quedan ya muy lejos aquellos años en que las mujeres se sentían vigiladas en los cortejos y todo el mundo se fijaba en si aquel nazareno era un hombre o una mujer.Y así llegamos a este punto en que tres cofradías se disputan el dudoso honor de ser la última en abrir sus cortejos a la participación de las mujeres.Ni siquiera los avisos lanzados por el departamento jurídico del Arzobispado instando a estas cofradías a ejecutar las normas en vigor sin necesidad de convocar siquiera un cabildo general al respecto han trastocado un ápice sus férreos posicionamientos.El arzobispo cree llegada la hora de que la Iglesia actúe de oficio para derribar el último muro de la vergüenza. El tiempo de reflexión se ha agotado para estas hermandades. A diferencia de su antecesor, Asenjo no necesita intérpretes para sus palabras. "Espero que esto se solucione por vía pacífica, dialogada y amistosa".

 

Fuente: http://www.elcorreoweb.es/semanasanta/108530/principio

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