taxisEl hombre, de unos 70 años, falleció a consecuencia de las quemaduras sufridas.

Un taxista de avanzada edad falleció la mañana del domingo tras quemarse él mismo a lo bonzo en las inmediaciones del Alamillo, según confirmaron ayer fuentes policiales y del sector del taxi.Según las primeras informaciones que se barajan, se trataría de un hombre ya mayor, de unos 70 años, que ejercía como taxista en Sevilla pero no era propietario de la licencia del vehículo, sino que trabajaba como asalariado del taxista titular, según informaron a este periódico fuentes de este sector.Según todos los indicios, el propio taxista compró una cantidad de gasolina suficiente para rociarse por encima y se prendió fuego con intención de quitarse la vida en las inmediaciones del Alamillo, resultando fallecido a consecuencia de la gravedad de las quemaduras sufridas.

 

El atestado policial que acredite el suicidio como hipótesis más probable, en todo caso, tendrá que ultimarse a lo largo del día de hoy, puesto que el suceso se produjo el domingo, el mismo día que se conoció el atropello mortal de un joven de 30 años en el Polígono Store. Al tratarse de una investigación compleja, este atropello ha precisado de la participación de numerosos efectivos de la Policía, que no ha permitido concluir al mismo tiempo las diligencias por el fallecimiento del taxista, según precisaron fuentes de la Policía Nacional, que se ha hecho cargo de la investigación.Tampoco han trascendido los motivos por los que este hombre pudo querer quitarse la vida de una forma tan dramática, ni si ha habido testigos del suceso que puedan certificar cómo se produjeron estos hechos.En todo caso, se trata del segundo caso similar que se produce este año, después de que a principios de septiembre un joven de 23 años hiciera lo mismo delante de los juzgados del Prado de San Sebastián.El muchacho fue ingresado en el Hospital Virgen del Rocío con quemaduras en el 85% de su cuerpo después de prenderse fuego tras rociarse con una bolsa de gasolina que llevaba escondida en un maletín. Hecho una bola de fuego, dio una carrera hasta que un forense de los juzgados le echó una manta por encima para apagar las llamas. Fue atendido por el 061 y trasladado al centro hospitalario, donde permanece ingresado. Según algunos testigos, lo poco que dijo fueron frases como "tengo muchos problemas y muchas ganas de morirme" o "estoy amargado, no quiero vivir". El suceso se desarrolló ante de una veintena de personas, la mayoría de ellas familiares de detenidos que aguardaban a conocer noticias de los suyos y que asistieron sorprendidos al suceso.

 

Fuente: http://www.elcorreoweb.es/sevilla/sucesos/111121/taxista/quema/bonzo/alamillo

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