Protección para el Cid

La leyenda del Cid Campeador narra las andanzas de un caballero castellano que llegó a dominar casi todo el Levante español en el siglo XI. Se llamaba Rodrigo Díaz de Vivar y su nombre evoca tenacidad, valentía, constancia y vigorosidad. Todos esas cualidades ya quedaron de manifiesto en el célebre cantar que popularizó la frase de “Sangre, sudor y lágrimas, el Cid cabalga” y trataron de materializarse en distintas estatuas repartidas por todo el mundo (Nueva York, San Diego, Buenos Aires, Valencia, Burgos, Sevilla…).

La de nuestra ciudad descansa en la avenida que lleva su mismo nombre y está ubicada justamente entre la antigua Fábrica de Tabacos y los Jardines del Prado de San Sebastián. Fue fabricada en bronce y donada por la escultora estadounidense Anna Huntington con motivo de la celebración de la Exposición Universal de 1929. Aquí se le conoce coloquialmente como ‘El Caballo’ y en una de las partes de su pedestal se puede leer una cita del historiador musulmán Ben Bassam que dice así: “El Campeador, firme calamidad para el Islam, fue por la viril firmeza de su carácter y por su heroica energía uno de los grandes milagros del creador”.

Lamentablemente, el respeto que le profesaban al Cid hasta sus propios enemigos no ha servido como ejemplo para algunos de nuestros coetáneos. Tanto es así que la estatua de Sevilla ha acaparado páginas de periódicos en los últimos días debido a la restauración a la que será sometida, la cual incluirá un tratamiento ‘antigraffitis’. Así las cosas, se espera que cuando concluyan las tareas de reparación, que tendrán un presupuesto de 40.000 euros, el Cid Campeador estará bien protegido y los ‘artistas’ que ensucian las obras de los demás con botes de spray y otro tipo de sustancias indecorosas lo tendrán más difícil para entretenerse.

Un gran vértice en el mapa

‘Vuelos Barcelona Sevilla ’. Hace algunas décadas, ver un anuncio de este tipo era todo un acontecimiento, ya que no todos los días sobrevolaban aviones por el cielo hispalense. Sin embargo, ahora lo vemos como algo trivial que debe ir acompañado inexorablemente de una atractiva oferta, ya que Sevilla está perfectamente conectada al resto del mundo por tierra, mar y -por supuesto- aire. El aeropuerto de San Pablo está situado a tan sólo diez kilómetros del centro de la ciudad y da servicio a unos cinco millones de pasajeros al año. A raíz del cese de operaciones de la Base Aérea de Tablada adquirió más protagonismo y la remodelación que sufrió con motivo de la Exposición Universal de 1992 le convirtió en uno de los vértices de referencia del sur de Europa. Buena prueba de ello es que en él operan 18 aerolíneas que ofrecen 25 destinos diferentes, tanto nacionales como internacionales. Tampoco hay que olvidar el helipuerto, situado en la Isla de la Cartuja y que posee cuatro puntos de toma.

 

 
En lo que respecta a las comunicaciones ferroviarias, Sevilla puede presumir de haber sido pionera en la puesta en marcha de la primera línea española de trenes de alta velocidad, la cual une a la ciudad hispalense con Madrid a través del afamado AVE.  Además, la Estación de San Justa distribuye el tráfico de un sinfín de ferrocarriles que recorren la geografía local, regional y nacional diariamente, mientras que las estaciones de El Prado de San Sebastián y Plaza de Armas hacen lo propio con los autobuses. Por otro lado, cabe destacar que ya están operativos los primeros trayectos del tranvía (conocido como Metrocentro) y del ansiado Metro, ideados para descongestionar el tráfico urbano.

 

 
Asimismo, el hecho de que Sevilla no tenga costa no le impide contar con un puerto de renombre gracias a la navegabilidad del río Guadalquivir. Curiosamente, se trata del único puerto fluvial comercial de nuestro país y desde hace un par de años dispone de una nueva esclusa que le permite acoger a buques de grandes dimensiones. Según datos recientes, mueve aproximadamente cuatro millones de toneladas al año, procedentes principalmente del sector agrícola. Por último, hay que reseñar que quienes prefieren el asfalto tienen a su disposición una red de carreteras de primer nivel, con un amplio número de autovías y autopistas que parecen acortar las distancias, y más de 130 kilómetros de carril bici.

 

Cinco años pedaleando

La bicicleta es probablemente el medio de transporte más eficiente que existe en el mundo. Posee grandes ventajas, y teniendo en cuenta los tiempos que corren, podemos decir que la primera de ellas es la de su bajo precio en comparación con el resto de alternativas, pudiéndose amortizar fácilmente tanto si se alquila como si se adquiere en propiedad. Asimismo, su uso nos permite realizar deporte al tiempo que nos desplazamos de una manera relativamente distendida, algo que nuestro cuerpo siempre agradecerá. Todo ello, sin olvidar que es cien por cien ecológica y no contamina en absoluto el medio ambiente. Como contrapartida, más de uno podría pensar que le falta velocidad para competir con coches y motos, pero, ¿quién no ha sentido envidia alguna vez al ver a un ciclista pedalear con comodidad por su carril mientras se está atrapado en un gran atasco en la ciudad?

A mediados de los noventa, en Copenhage llegaron a la conclusión de que el único problema que tenían las bicicletas era el de la seguridad y se pusieron manos a la obra para conciliar el tráfico con los trasportes motorizados. Así surgieron los carriles bicis y el sistema público para compartir bicicletas. Si bien ya habían existido iniciativas de este tipo anteriormente en otros países europeos, no obtuvo un éxito rotundo hasta que lo pusieron en marcha los daneses, quienes no consideraron un inconveniente las bajas temperaturas de sus inviernos. Desde entonces a esta parte, la idea ha ido extendiéndose a pasos agigantados y quedan pocas ciudades que no la hayan adaptado a sus calles. En Ámsterdam, sin ir más lejos, más del 40% de los movimientos se realizan a través de dos ruedas, y otras como Portland, Berlín, Trondheim, Basilea o la propia Copenhage no le van a la zaga.

En Sevilla llevamos cinco años pedaleando. Hace justamente un lustro, ‘Sevici’ echó a andar y actualmente da servicio a más de 50.000 sevillanos. La implantación del carril bici en la capital hispalense fue mucho más rápida de lo normal, de ahí que durante los primeros meses generara algún que otro caos. En cualquier caso, se puede decir que Sevilla se subió a un tren que ya estaba en marcha y ha logrado mantener el equilibrio con suficiencia. Buena prueba de ello es que a día de hoy cuenta con 260 estaciones, 4.857 bornetas o puntos de anclaje, 2.600 bicicletas y una red de carril bici compuesta por más de 130 kilómetros. Sin duda, unos números que hablan muy bien del avance de nuestra ciudad en términos de desarrollo sostenible.

La universalidad de la cucaña

Ya sea por televisión, en las páginas de los periódicos o ‘in situ’, todos los años por estas mismas fechas vemos a osados jóvenes que intentan caminar sobre un palo ensebado en el río Guadalquivir. Casi todos acaban en el agua precipitadamente, pero algunos logran atravesarlo por completo y conseguir el banderín. Hablamos, como es lógico, de la tradicional cucaña que se celebra con motivo de la Velá de Santa Ana. No obstante, conviene aclarar que este juego no es ni exclusivo ni originario de Triana y su universalidad resulta abrumadora.

La cucaña nació en el sur de Italia, concretamente en Nápoles, donde era muy popular durante los siglos XVI y XVII. La idea inicial consistía en recrear la erupción del Vesubio en una plaza y el éxtasis llegaba cuando del cráter artificial manaban distintos manjares que eran recibidos como agua de mayo por los ciudadanos, ya que durante el resto del año no estaban a su alcance por cuestiones monetarias. Más que la habilidad, por aquel entonces primaba la velocidad con la que la gente se hacía con las viandas, aunque las tornas se fueron cambiando poco a poco. De hecho, el volcán terminó siendo sustituido por un poste alto y la complejidad para obtener los premios aumentó.

El éxito del juego hizo que se extendiera rápidamente a España y Sudamérica, donde se realizaron algunas modificaciones. Por ejemplo, en algunos puntos de nuestro país el palo se colocó de forma horizontal y la celebración se trasladó a muelles (Santa Cruz de Tenerife), rías (Ondárroa, Guipúzcoa) y ríos (Gualdaquivir), siendo el equilibrio el atributo más importante. En algunos pueblos como Paterna de Rivera (Cádiz) o Higuera la Real (Badajoz) lo fundamental es la coordinación, ya que la tarea recae en grupos que forman montañas humanas para alcanzar la ansiada cima. Las recompensas suelen ser generalmente jamones, embutidos y animales, aunque las hay de todo tipo. En América Latina, la cucaña también causa furor, especialmente en Chile, pero sin olvidar las manifestaciones de Bolivia, Perú, Brasil, Ecuador, Uruguay, Venezuela, etcétera.

La Velá de Santa Ana no falta a su cita

Por si cabía la menor duda, este año también habrá Velá de Santa Ana en Triana. La crisis ha provocado que se reduzcan gastos en iluminación y se supriman los fuegos artificiales, pero no impedirá que la fiesta se celebre con el mismo entusiasmo de siempre. Es más, habrá algunas novedades significativas, como la incorporación de más casetas (se pasa de 19 a 26), la recuperación de los juegos tradicionales y la puesta en marcha de la primera ‘Trianá’ Deportiva, una especie de miniolimpiadas para la gente del barrio con disciplinas deportivas muy variadas. Y por si fuera poco, también contará con las actuaciones de Junior, Cantores de Híspales, Siempre Así y Manuel Carrasco.

Si hubiese que describir a la Velá de Santa Ana en una frase escueta, podría decirse que es la Feria de Triana. Sus antecedentes más remotos se encuentran en la antigua romería que tenía lugar en la parroquia a finales del siglo XIII y es evidente que con el paso de los años ha ido evolucionando hasta convertirse en otro festejo más heterogéneo. El pregón que se expone en el Hotel Triana (esta edición correrá a cargo de Agustín Pérez González) supone el pistoletazo de salida y a partir de ese momento comienza todo: las luces, el colorido, la música, las competiciones, las distinciones, las exposiciones de pintura y cerámica, las representaciones teatrales en los corrales, las proyecciones de películas, la cucaña, la gastronomía, etcétera.

Todo ello, durante los días comprendidos entre el 20 y el 26 julio. Una semana tan intensa como corta para los que disfrutan de ella en la calle Betis, la Plaza del Altozano y aledaños. Preferiblemente de noche para evitar las altas temperaturas. Con el río Guadalquivir como telón de fondo y los farolillos como estrellas. Así es la Velá de Santa Ana. Familiar. Abierta. Inconfundible. Divertida. Adictiva. Así es Triana.

La vida en los corrales de vecinos (II)

En los corrales de vecinos la gente se relacionaba mucho más que en cualquier otro ambiente residencial por el reducido tamaño de las viviendas, la disposición de las mismas y la existencia de zonas comunes para usos de primera de necesidad, dando como resultado una especie de ‘microsociedad’. Cada hogar sólo disponía de una sala y la única manera de separar la cocina de los dormitorios, por llamarlos de alguna forma, ya que no eran como los de hoy día, era a través de cortinas. En familias numerosas, era frecuente que muchos padres durmieran a sólo unos pasos de sus hijos puesto que el espacio brillaba por su ausencia. Y cuando llegaba el invierno, la única manera de calentar el agua era calentándola en una hornilla tradicional de carbón, mientras que en verano se sacaban palanganas al sol para aprovechar los efectos del calor abrasador sevillano.

No es ningún secreto que los corrales de vecinos acogían a personas de clase media-baja. Generalmente, a los séquitos de albañiles, herreros, carpinteros, zapateros, etc. No había distinciones entre unos y otros y sólo la casera tenía un estatus superior y responsabilidades individuales, tales como abrir y cerrar la puerta general, cobrar el alquiler, asignar trabajos, imponer sanciones o resolver disputas.  En cualquier caso, el buen ambiente era la nota predominante y buena prueba de los fuertes lazos fraternales que se establecían eran las celebraciones que se realizaban en el patio por bodas, bautizos, cruces de mayo, cumpleaños, etc. Incluso en el periodo estival se sacaban los colchones por la noche para combatir a las altas temperaturas y las ‘tertulias’ duraban hasta que el sueño terminaba por imponerse.

En Sevilla, los corrales de vecinos proliferaron principalmente en el casco antiguo, en el barrio de San Bernardo y en Triana, donde se concentraron en torno a la calle Pagés del Corro. El más grande y popular de todos ellos es el Corral del Conde (ubicado en la calle Santiago), que data de 1561, tiene 107 habitaciones y sigue funcionando como residencia para turistas y estudiantes. También se conservan en buen estado el del Coliseo (situado cerca de la Plaza de la Encarnación), el de San José de la calle Jimios, el del Cristo del Buen Viaje, el de la Cerca Hermosa (Alfarería), el de Herrera (Pagés del Corro), etcétera.

La vida en los corrales de vecinos (I)

Antes de que se levantaran las casas adosadas, las urbanizaciones privadas y los bloques de pisos, Sevilla se caracterizaba por sus corrales de vecinos. Como buena parte del patrimonio hispalense, tuvo su origen en la época de dominio árabe, y más concretamente, en los adarves (callejones sin salida) y corralaces (patios) típicos de esta cultura. Hay que decir que no son exclusivos de nuestra ciudad (se extendieron por toda la zona occidental de Andalucía), aunque en Sevilla proliferaron más que en ningún otro sitio debido a su posición estratégica como puerto de entrada y salida para Las Indias. Fue precisamente durante el siglo XVI cuando se convirtieron en la mejor manera de combatir el incesante crecimiento demográfico.

Cabe destacar que los corrales de vecinos no surgieron de la noche a la mañana por la brillante ocurrencia de un arquitecto. No. Aparecieron casi de forma accidental al transformar antiguos conventos y casas señoriales en viviendas comunales. Dado que estos espacios estaban desocupados y muchas personas no tenían ni sitio ni dinero para edificar sus propias casas, propietarios e inquilinos encontraron en esta fórmula la solución ideal para atajar el problema, aunque visto desde otro prisma también podría entenderse como un buen ejemplo de especulación inmobiliaria. El caso es que, debido al éxito que adquirieron, con el paso de las décadas sí que se construyeron corrales de vecinos desde cero potenciando sus virtudes y puliendo algunos de sus inconvenientes, pero su génesis, como hemos mencionado anteriormente, fue más espontánea que otra cosa.

¿Cómo eran exactamente? Pues eran unos patios relativamente amplios con forma rectangular que estaban rodeados por viviendas. El suministro de agua lo garantizaba la fuente o el pozo que se encontraba justo en el centro como símbolo de equidad, aunque los periodos graves de sequía y las averías en las cañerías obligaban a los huéspedes a salir de su hogar en aras de obtener el bien más preciado del mundo. Casi todos los corrales tenían dos plantas que no se diferenciaban prácticamente en nada. Es decir, ambas eran simétricas y estaban atestadas de pequeñas habitaciones o salas en las que vivían familias enteras. No disponían de aseos individuales, por lo que todos debían acudir a hacer sus necesidades a un rincón del patio habilitado para tal efecto. Tampoco había duchas y la gente se bañaba en barreños o palanganas. Asimismo, la zona para lavar la ropa también era colectivo. Teniendo en cuenta todas estas características, es normal que la vida en los corrales de vecinos fuera muy peculiar. De eso, de las personas que habitaban en ellos y de las que se conservan actualmente hablaremos en el siguiente artículo.

Varapalo para la moda

Los nombres de José Víctor Rodríguez Caro y José Luis Medina del Corral sólo aparecen en sus documentos de identidad y en registros oficiales, ya que todo el mundo les conoce como Victorio y Lucchino. Hablamos de una pareja formada por un cordobés y un sevillano que lleva abanderando la moda andaluza por todo el territorio internacional desde hace más de veinte años. Se conocieron en el departamento de diseño de la empresa Disart y ahí surgió la relación profesional y sentimental que les guió hacia el estrellato. Empezaron abriendo una pequeña tienda en la capital hispalense donde comercializaban ropa comercial y trajes de novia, y el éxito y el reconocimiento les llegó en poco tiempo.

En 1985 ya tuvieron la oportunidad de presentar su primera colección en Nueva York y unos años después se convirtieron en habituales de la Pasarela Cibeles. Su ascensión fue tan rápida que en 1992 se atrevieron a dar el paso de la diversificación y pusieron a la venta su primer perfume, ‘Carmen’. De esta manera, durante años alternaron los diseños textiles con otros proyectos relacionados con la joyería, el cine, el teatro, la decoración interior de hoteles y edificios de postín, las mencionadas fragancias, etc. No es de extrañar por tanto que numerosas personalidades públicas se hayan puesto en sus manos para acudir a eventos glamurosos. Entre ellas, la duquesa de Alba, Penélope Cruz, Isabel Pantoja y un largo etcétera que no ha podido resistirse a la combinación de colores vivos, encajes y flecos de estos modistos sevillanos, que siempre han intentado fusionar el estilo tradicional con las últimas tendencias.

No obstante, en los últimos días no acaparan páginas de periódicos por sus diseños, sino por la preocupante situación económica que atraviesa su empresa. Y es que nadie puede poner en duda que la crisis azota más a quien menos tienen, pero afectar afecta a todos. Buena prueba de ello es que la sociedad Victorio & Lucchino lleva cinco meses sin pagar a sus trabajadores y también tiene deudas con las administraciones públicas. La coyuntura es tan delicada que el juzgado de lo Mercantil número 2 de Sevilla ya ha recibido dos peticiones para que la empresa se declare en concurso de acreedores. Para colmo, ha sufrido varios embargos de bienes valorados en cinco millones de euros, entre los que se encuentran sus locales de Plaza Nueva y Sierpes. Sin duda, se trata de un duro varapalo para el sector y de una noticia totalmente inesperada para el público en general.

✅ Turismo en Sevilla - Guía de Sevilla - Personajes y leyendas de Sevilla
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

La ley afirma que podemos almacenar cookies en su dispositivo si son estrictamente necesarias para el funcionamiento de esta página. Para todos los demás tipos de cookies necesitamos su permiso.

Esta página utiliza tipos diferentes de cookies. Algunas cookies son colocadas por servicios de terceros que aparecen en nuestras páginas.  En cualquier momento puede cambiar o retirar su consentimiento desde la Declaración de cookies en nuestro sitio web.

Obtenga más información sobre quiénes somos, cómo puede contactarnos y cómo procesamos los datos personales en nuestraPolítica de Privacidad. (Enlazar con la política de privacidad del sitio web)

Al contactarnos respecto a su consentimiento, por favor, indique el ID y la fecha de su consentimiento.