Una mansión sobre ruedas

Ocho años después de que cesara fulminantemente su actividad, el lujoso tren Al Andalus volverá a estar operativo gracias a una profunda restauración llevada a cabo por la compañía Feve. Para quien no haya oído hablar de él, hay que decir que este expreso nació en 1985 de la mano de Renfe con la idea de ofertar los viajes más placenteros a través de las vías férreas que recorren la geografía andaluza. Tuvo un periodo de bastante éxito, atrayendo a turistas exigentes y de alto poder adquisitivo, pero con el paso del tiempo fue perdiendo clientela y cayendo en el olvido al no adaptarse a las nuevas circunstancias.

Tristemente, en 2005 realizó su último trayecto y sus vagones quedaron varados en los apartaderos de la estación de Santa Justa. A partir de entonces sólo recibió las visitas de los cineastas, que rodaron algunos documentales en su interior, y de los grafiteros, que desarrollaron su talento en el exterior. Ahora pide una segunda oportunidad y, merced a una inversión millonaria, el tren ha logrado mantener su esencia y maximizar su opulencia. De esta manera, ahora su clásica decoración nos retrotrae mejor que nunca a la Belle Époque a lo largo de sus casi 500 metros de longitud, con suites de ensueño, restaurantes refinados, actuaciones musicales en directo, etc.

Como no podía ser de otra forma, Sevilla seguirá siendo su centro de operaciones y el lugar en el que estará ubicado su hangar para realizar los aprovisionamientos. En la capital hispalense empezará y terminará la ruta, que tiene como paradas adicionales las ciudades de Córdoba, Baeza, Úbeda, Granada, Ronda, Cádiz y Jerez. Por si había alguna duda, el pasaje no estará al alcance de cualquiera y la prueba que lo demuestra es que los precios oscilan entre los 2.500 y los 2.950 euros. Quienes tengan liquidez económica y ganas de vivir una experiencia irrepetible podrán subirse a esta mansión sobre ruedas a partir del 6 de mayo.

Los buenos días de Manuela.

Buenos días, amigos de Sevilla.
Buenos días, de “ya huele a Feria”.

¡Sevilla está imparable! ¡Los sevillanos también!
Aquí, el que no corre, vuela.
Todavía las calles están enceradas, de cera, y ya está la Portada de la Feria, calentita.
Hay quien no ha guardado la túnica y ya ha sacado el traje de los volantes.

¡Que no se para, que no!
Sale la última de la Catedral y ya está la primera corrida en la Maestranza.

¡Qué nos gusta una fiesta, qué nos gusta una bulla, qué nos gusta un jaleo, qué nos gusta una juerga, qué nos gusta disfrutar!
¡Qué nos gusta vivir!

Y, como mientras seguimos trabajando, llevamos un ajetreo de locura.
Cualquier año, con las carreras, vamos a tener que pintarle lunares a la túnica, hacer un mantoncillo con el antifaz y usar el capirote como cartucho de pescaíto frito.
¡Cosas peores se han visto!

Pues, sí. Sevilla, ya huele a Feria.
La flor de azahar ha dejado paso al clavel reventón.
Y así, vamos, reventaos.
¡Pero vamos! ¡Ya lo creo que vamos!
El trabajo no se puede perder nunca. ¡Nunca, Dios mío!
Pero ¿Nos vamos a perder una juerga?
Como decían los castizos: “!Te quié i ya!!

No sólo, estoy pensando en los que preparan la Feria para disfrute propio.
Pienso en todos los que se dan la tupitina de prepararla para los demás.
Hay muchos trabajadores haciendo que la Feria sea un éxito.
Sacando fuerzas de flaqueza y echando horas extras que nadie les paga.
Hay muchos que son profesionales de la Feria y otros, los más, que buscan paliar con este trabajo algo de la economía maltrecha de sus casas.
¡En todos hay que pensar!

Los dos grupos se necesitan.
Si no se monta la Feria no se puede disfrutar.
Y si no hay quién venga a disfrutar, no se puede montar la Feria.
Es una cuestión muy sencilla de oferta y demanda.

¿Hay crisis? La hay.

Pero hay que cambiar algunos euros de mano.
El que tiene algo de dinero, aunque sea poco, tiene la obligación de conciencia de hacerlo rodar.
Del carnicero al de la fruta. Del panadero a los taxistas. Del lechero al pescadero. De la peluquera a los puestos de chucherías. Del pintor al de las flores. Del restaurante a los proveedores. Del proveedor a los pequeños negocios…
Podría seguir ad infinitum.
Lo resumo: del hermano al hermano.

El dinero en el arca no crea riqueza. Crea miseria.
El que acumula fortuna y no la comparte puede convertirse en un pobre hombre.
“Era un hombre tan pobre, tan pobre, que sólo tenía dinero”
¡Qué pena!

¡Vamos a compartir y vamos a disfrutar!

El sur siempre ha sido así.
¡Y yo soy del sur!
Yo soy de:
“la tiré al pozo, mi arma, la tiré al pozo”, de amarivirivillo es el oro, blanca la plata, de María, la morena puso un potaje, de entre cortinas verdes, azules ojos, de por el puente Triana pasó la reina…”
Y sobre todo de mírala cara a cara. De afrontar las cosas y llamarlas por sus nombres.

Pues vamos a mirarnos cara a cara, vamos a enamorarnos a nuestra manera, vamos a salvar el sur.
Vamos a salvar a Sevilla, que tiene un color especial.
¡Vamos a salvarnos nosotros!
¡Vamos a salir de esta!

De cosas peores hemos salido.

Buenos días, amigos de Sevilla.
Buenos, y de “ya huele a Feria”.

 

Manuela Sosa Martin.

La torre del Oro. 9º Fotografía en 360 Grados.

9º Fotografía en 360 grados de los interiores de la Torre del Oro de Sevilla. Museo Naval. Conozca Sevilla como nunca imaginó.

Los buenos días de Manuela.

Buenos días, amigos de Sevilla.

Buenos días de picaresca sevillana.

El dueño de un cortijo de Coria del Río, le debía un favor al señor arzobispo de Sevilla.

Decidió mandarle para Navidad doce pavos vivos.

Escogió a unos de sus trabajadores del campo y le dijo: “Fulanito, mañana coges los doce mejore pavos del corral y se los llevas al arzobispo de Sevilla.

Aquí tienes la tarjeta con la felicitación y el número de pavos que le mando.

Mañana sales al alba y te plantas allí antes del mediodía.”

Coge la tarjeta y dicho y hecho.

A la mañana siguiente escoge entre los pavos los doce mejores, coge la vara y se encamina a Sevilla.

De Coria del Río a Sevilla hay doce kilómetros. En esa época los trabajadores del muelle o de la tabacalera lo recorrían como si fuera un paseo entre nubes.

Pero, claro, con los pavos hay que ir a otro ritmo y guiándoles con la vara.

A la altura de Gelves, el hombre, cansado ya de apavear. Piensa:” Hay que ver, mis chiquillos pasando hambre y el señor arzobispo con doce pavos.”

Y así dándole y dándole vueltas a la cabeza se le ocurrió la idea.

Le retuerce el cuello a un pavo, el más gordo, y lo esconde en una alcantarilla de la carretera.

Aliviado, sabiendo que sus hijos cenarían bien esa Noche Buena, canturreando por lo bajinis, llega el hombre al palacio arzobispal

Lo recibe un palaciego, le entrega la tarjeta y los once pavos.

Se iba tan feliz el hombre cuando el arzobispo en persona le hace gente;

“¡Oiga, oiga, pavero!

Mande usted, ¿ qué se le ofrece?

Pues mire que la tarjeta dice: Aquí le mando doce pavos y los cuento y solo hay once.

¡Ah, once!

Si, buen hombre once y la tarjeta dice doce.

¡Ah, doce!

Sí, y los cuento y solo hay once.

¡Ah, once!

Pero la tarjeta dice doce

¡Ah, doce!

Y así, una y otra vez.

Cansado el arzobispo le dice. Oiga, ¿no había en su pueblo otro más tonto que usted?

No señor, soy el más tonto por eso me han mandado, sirvo para pocas cosas y para no parar a los otros el amo me ha dicho que viniera yo.

Pues vaya usted, alma de Dios, y dígale a su amo que me ha mandado once pavos,

¡Ah, once!

Sí pero la tarjeta dice ahí le mando doce pavos.

¡Ah, doce!

Ande, ande váyase que no hay forma de que entienda usted nada.

No señor nada. Quede con Dios.

Vaya usted con él.”

Cuando el hombre se vio libre del arzobispo, las alpargatas echaban humo y le daban en el culo de tanto como corría.

Sacó el pavo de la alcantarilla, llegó corriendo a su casa y le dijo a su mujer:

“Esta noche los chiquillos cenan como el arzobispo, toma esta pava.

Pero, marido, este pavo,¿ por qué? Porque no sé contar y porque soy tonto

Por eso hoy cenaremos como el arzobispo”

Ni a su mujer le dijo la verdad. Lo que nace con uno, debe morir con uno

No hace falta añadir moraleja.

En cortijo grande el que es tonto se muere de hambre.

El pavero se hizo pasar por tonto y comió a cuerpo de rey,

de rey arzobispal.

¡Cuántos paveros han tenido que espabilar en nuestra tierra!

Me quedo con ellos, así comeré caliente,

Buenos días, amigos de Sevilla.

Buenos y de picaresca sevillana.

 

Manuela Sosa Martin.

Los buenos días de Manuela.

Buenos días, amigos de Sevilla.
Buenos días, a la carta.

A petición de una amiga, hoy vamos a hablar de Doña María Coronel.
Hablar de ella es hablar de Pedro I, el cruel, de Doña María de Padilla, de Juan de la Serna, su esposo, de su hija Leonor, de Doña Blanca de Castilla, antes de Borbón, de Doña Aldonza, su hermana, de la Torre del Oro, y por supuesto de Sevilla.

Se conoce su nacimiento, su ascendencia, su familia, su esposo, su hija, su hermana y varios acontecimientos de su vida social.
No todos los historiadores se ponen de acuerdo.
Eran tiempos difíciles. Había guerras casi continuas por la posesión de los distintos reinos. Había amores cruzados y sobre todo hay mucha leyenda en torno a esta mujer sevillana.

Para situarnos, sin demasiadas fechas, su vida transcurre en el siglo XIV.

Como siempre, dejo a los estudiosos el análisis de la vida social y política de este siglo.
Confiando en que con tantas rencillas, tantas guerras, tantos señoríos, tanta mezcla de familias, y con tantas insidias, que a veces llegaron al asesinato, no se pierdan demasiado.
Yo recuerdo haberlo estudiado, supongo que pasaría un examen, y a lo mejor, hasta lo aprobé.
Hoy, no me apetece meterme en estos berenjenales.

Fue la primogénita de un poderoso noble castellano, Don Alfonso Fernández Coronel, y de su favorita Doña Leonor, se supone que de la familia de Guzmán el Bueno, con la que tuvo cinco hijos.
Se casa con el infante Juan Alfonso de la Serna, descendiente del rey Sabio y del rey francés Luis IX.
Parece que entre ellos había un parentesco de sangre, en segundo o tercer grado.
Tuvieron una única hija, Leonor, que falleció doncella, o mocita, o soltera, según el término empleado en cada siglo.
Se dice que, Leonor, está enterrada en Sevilla, en el convento de Santa Inés.

Yo, ya, casi me estoy perdiendo. Y eso que sólo digo lo esencial para poder conocer la existencia, no muy feliz, de esta mujer.
Para no perderme más, termino con su familia. Su esposo fue asesinado o mandado asesinar por Pedro el Cruel.

¡Y vamos con Pedrito!
Nos os cuento sus orígenes, sólo parte de su vida.
Murió asesinado por su hermanastro Enrique II de Trastámara.

Entre su nacimiento y su muerte, dejando de lado los hechos bélicos y políticos, este hombre fue un perseguidor de mujeres.
Se casó con la princesa francesa Doña Blanca de Borbón, y a los tres días de casado la abandona – no se saben las causas- la encierra en el castillo de Arevalo, y se va con su amante Doña María de Padilla.
Las consecuencias de estos hechos desencadenarán actos bélicos, asesinatos, insidias, ambición de poder, etc.
Sus amores con María de Padilla eran alternados con otros amoríos. Y tanto era el escándalo, que hasta el Papa tuvo que intervenir.

¡Si un programa de cotilleo cogiera esta historia, tendrían material para varias temporadas!

Se encapricha de Doña Aldonza, hermana de María Coronel.
La hace suya, como se decía en el lenguaje de la época, y la instala en la Torre del Oro.
Dice la leyenda que esta Torre le sirvió como escondite de sus amantes.
Mientras, a María de Padilla la tenía instalada en el Alcázar.
Y, por si esto no fuera suficiente, los partidarios de Doña Blanca de Borbón, pretendían que mantuviera relaciones conyugales con ella, y así hacerse con el reino de Castilla.

Viuda ya, Doña María Coronel, Pedro I, se encapricha de ella.
La dama no accede a su cortejo y esto emberrenchina más a Don Pedro, que usa toda su influencia como rey, y todas sus artes de seducción como hombre.

Y aquí empieza la leyenda.
Continuar leyendo «Los buenos días de Manuela.»

Antonio Puerta tendrá una calle

El poder de las redes sociales va claramente en aumento y una prueba de ello es lo que ha ocurrido en la última semana en torno a la figura de Antonio Puerta. Una iniciativa surgida de forma espontánea entre los aficionados sevillistas empezó a reclamar una calle con su nombre y fue ganando adeptos a la velocidad de la luz. De hecho, en apenas unas horas se convirtió en uno los temas candentes en Twitter, recibió la adhesión de seguidores de todos los equipos, futbolistas, entrenadores, periodistas e instituciones y el tema llegó hasta la mesa del alcalde de la ciudad, Juan Ignacio Zoido, quien ya ha anunciado públicamente que materializará esta petición.

La idea es que la calle Antonio Puerta esté situada en Nervión, a medio camino entre su núcleo familiar y el lugar en el que se consagró como futbolista: el estadio Ramón Sánchez Pizjuán. El primer edil se reunió hace unos días con sus padres para comunicarles la noticia y éstos la han acogido de buen grado. No será la primera vez que la ‘Zurda de Diamantes’ reciba una distinción. De hecho, ya cuenta con una estatua en la Ciudad Deportiva José Ramón Cisneros Palacios y su nombre preside el antiguo centro deportivo de Piscinas Sevilla tras su remodelación y la escuela de fútbol creada por el Sevilla. En cualquier caso, este reconocimiento tiene más valor si cabe puesto que ha surgido como un clamor popular sin la intermediación de ninguna autoridad.

Todo lo que se le haga a Antonio Puerta es poco. Hablamos de la persona que guió al sevillismo a su época dorada con aquel inolvidable gol frente al Schalke 04 el Jueves de Feria de 2006. Hablamos de un joven que siguió haciendo el bien incluso después de fallecer, puesto que consiguió lo que nadie había podido lograr: unir a las aficiones del Sevilla y del Betis, quedando patente que puede existir rivalidad sin enemistad. Hoy es un símbolo de la concordia y la armonía, un ejemplo de cómo se puede se puede alcanzar la gloria desde la humildad, un mito que se hace más grande conforme pasan los días, los meses y los años.

Los buenos días de Manuela.

Buenos días, amigos de Sevilla.
Buenos días checos.

Karel Capek, filósofo, artista, escritor, dramaturgo y candidato al premio Nobel, visitó Sevilla en 1929.

Como es mi costumbre, dejo a otros el estudio y el valor de su obra.
Yo me limito a contaros lo que este checo sintió, al ver por primera vez, la luz sevillana.
“Dios mío, si viviera en Sevilla no podría escribir más que cosas tiernas y alegres”
Esas fueron sus palabras.

Más adelante, después de visitar la Exposición Iberoamericana, definió Sevilla como alegre, sonriente y sobre todo hermosa.
“Cómo me gustaría vivir aquí, sentirme hermoso y joven, y correr tras una bella muchacha con mantilla.
Con eso sería suficiente. En Sevilla la belleza se basta a sí misma.”

¡Ay, picarón! ¿De qué te enamoraste?
¿Fue Sevilla, o fueron las sevillanitas?

Otro de sus comentarios:
“Mantilla negra o blanca, parecido al velo de las musulmanas, al capirote del penitente, a la mitra del pontífice y al yelmo del conquistador; mantilla que sirve a la vez para coronar a la mujer y para ocultarla y dejarla ver a través de ella de modo seductor. Jamás vi en las mujeres algo más digno y refinado que esta combinación de convento, harén y velo de cortesana.”

No sabía yo que este checo, tan serio, en sus escritos, tuviera esta pasión, este morbo, por las mujeres.
¿Serían sólo las sevillanas?
Habrá que indagar, investigar su obra, porque este aventurero viajó por toda España.
¡Y no sólo en Sevilla hay mujeres hermosas!

Y sigue:
“No puede uno imaginarse cuánto gana una niña si está detrás de la reja como un pájaro exótico”
“Las ventanas hacen guiños con sus rejas, y de los balcones cuelgan enredaderas. La consecuencia de todo esto es que Sevilla entera parece un harén de mujeres, una jaula.
Parece que esté llena de cuerdas tensas y que uno pueda tocar con los ojos el acompañamiento amoroso de un hechizo”

Y después de piropear y echarles flores a las mujeres, nos habla de los jardines.
“El jardín es, al mismo tiempo, una arquitectura de tijera entretejida de fuentes de cerámica, de terrazas, rotondas, sembrada de tiestos, poblada de una selva de palmeras y enredaderas.
Y todo esto, a veces, cabe en un lugar no mayor que la palma de la mano, con surtidores de agua y canales.
En mi vida he visto un jardín tan extraordinariamente concentrado y feroz.
El jardín sevillano es un sueño íntimo”

Y con los bailes también se atreve:
“El baile alcanza toda clase de suertes, desde el juego amoroso hasta el espasmo. Se trata de una erótica un tanto provocativa, excita, escapa y seduce, provoca, amenaza y se burla un poco. Son unos bailes diabólicos y amorosos, y nunca les falta el metálico resorte del orgullo”

Queda patente que captó a la perfección el arte del baile por sevillanas.

¿Sería este checo el inspirador de “Mírala cara a cara, que es la primera, y la vas seduciendo a tu manera?

Me parece que algo tuvo que ver. Porque dice que en el baile hay toda clase de suertes, término taurino.
“Y en la cuarta los lances definitivos…”
Sin duda, este artista supo mandar, templar y entrar a matar, como el mejor de los toreros.
Continuar leyendo «Los buenos días de Manuela.»

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