El derecho a jugar

Se habla constantemente del derecho a la libertad, a la igualdad, al voto, a la intimidad, a la presunción de inocencia, a un juicio justo, a la vida… pero, ¿han oído hablar alguna vez del derecho a jugar? Seguramente no, pero técnicamente existe y está incluido en la Convención sobre los Derechos del Niño que se firmó en la ONU en 1989. Todos sabemos que el aprendizaje de los niños se lleva a cabo principalmente a través de las actividades lúdicas, pero por desgracia, no todos ellos tienen los medios necesarios a su alcance para practicarlas. Y no nos referimos en este caso a los pequeños que viven en la pobreza, que por desgracia, son demasiados, sino a los discapacitados.

Debido a sus dificultades físicas o sensoriales, no pueden disfrutar de todos los juguetes convencionales, ya sean los que se venden en tiendas o los que se encuentran en espacios públicos, pero el Ayuntamiento de Sevilla está poniendo de su parte para facilitar la integración de este colectivo. De esta manera, hace unos días concluyó la instalación de los juegos infantiles adaptados para niños con discapacidad en una zona céntrica y bien comunicada: los Jardines del Cristina. Gracias a la inversión de unos 50.000 euros, este recinto ya cuenta con un columpio, un multijuego y un camión habilitados para los críos más especiales.

Obviamente, estas labores de adecuación no son más que el primer paso del compromiso adquirido por el alcalde con los niños discapacitados y sus padres, y la idea es que, de forma paulatina, la práctica totalidad de los parques de la ciudad vayan adaptándose a sus funcionalidades. ¿Cómo? Pintando los balancines con tonalidades llamativas y aplicando diferentes texturas para todos aquellos que tengan problemas visuales,  colocando letreros en sistema braille, reforzando las medidas de seguridad, etc. En resumen, velando para que el derecho a jugar se cumpla al pie de la letra.

buy cialis paypal cheap cialis – millpharmacy.com buy cialis mastercard

Luz verde a la Ciudad de la Imagen

¿Se imaginan un espacio de más de 300.000 metros cuadrados destinados exclusivamente a empresas de comunicación, radio, televisión e  internet en Sevilla? Pues bien, aunque todavía sólo es un proyecto, ya cuenta con la aprobación oficial del Ayuntamiento y si nada se tuerce, será una realidad a partir de 2014. La idea, promovida por el equipo Monteseirín y retomada por el de Zoido, consiste en aglutinar en la capital a todo el sector, que hasta el momento ha estado desperdigado en las afueras, y crear una sede unificada que no tardaría mucho en convertirse en un referente regional y nacional.

El proyecto, que ha sido bautizado con el nombre de ‘Ciudad de la Imagen’, estará ubicado en el Higuerón Sur, es decir, en la zona colindante con Pino Montano y el área norte del Torneo Parque Empresarial. Las obras tendrán un presupuesto de más de 15 millones de euros, comenzarán este mismo verano y debido al impacto que tendrán una vez finalizadas, será necesario también realizar un desdoble en la carretera Sevilla-Brenes para mejorar los accesos y la circulación. Asimismo, los responsables ya han anunciado que, en aras de complementar el entorno, se han reservado distintas parcelas para parques, complejos deportivos, equipamiento cultural y zonas lucrativas, comerciales y de almacenaje.

En cualquier caso, lo más significativo de esta noticia es que la Ciudad de la Imagen creará actividad económica en Sevilla antes, durante y después de su puesta en funcionamiento. De hecho, se estima que generará 750 puestos de trabajo mientras se lleven a cabo las tareas de construcción y una cifra similar cuando concluyan. Por tanto, será un balón de oxígeno para periodistas, publicistas, productores, comunicólogos, técnicos audiovisuales y otros profesionales que podrían tener cabida en este nuevo perímetro que, sin duda alguna, favorecerá el crecimiento de la ciudad en términos financieros.

El museo del horror

El Castillo de San Jorge, situado en la Plaza del Altozano, fue sede de la Santa Inquisición en España desde 1481 hasta 1785. Por tanto, hablamos de un lugar en el que se juzgaba a los presuntos herejes, es decir, a los que supuestamente practicaban una religión distinta al catolicismo o la brujería. A diferencia de otros países europeos como Alemania o Inglaterra, en España sí solía haber un proceso legal documentado, aunque eso no excluía ni las torturas ni las condenas sin pruebas fehacientes, ya que todo estaba orquestado por el Estado. Y en aquellos tiempos, si había un denominador entre los gobiernos que se sucedían, era que todos tenían un sesgo totalitario.

Los orígenes del edificio son inciertos y se habla de que pudo ser levantado inicialmente por los visigodos o los almohades. En cualquier caso, en el siglo XIII pasó a manos cristianas, y el rey Fernando III se lo cedió a la Orden Militar de San Jorge (de ahí su nombre). Más adelante también se convirtió en la primera parroquia de lo que hoy conocemos como Triana. Sin embargo, su uso fue menguando progresivamente y no cobró relevancia hasta que la Santa Inquisición se apropió de él. Sus 26 celdas, la casa del inquisidor y la capilla formaron parte de una de las etapas más lúgubres de Sevilla, caracterizada por el juicio de valor, el abuso de poder y la indefensión de las víctimas. No obstante, se suele decir que se aprende más de los errores que de los aciertos y la frase está impregnada de razón.

Quizás por ello, hoy el Castillo de San Jorge es un imprescindible museo que explica cómo se hacían los enjuiciamientos en nuestra ciudad, y sus 1.400 metros cuadrados, distribuidos en dos plantas y múltiples salas, algunas de ellas didácticas con proyecciones audiovisuales, invitan inexorablemente a la reflexión personal. No cabe duda de que recordar las penas de cárcel, galeras, azotes, destierro, hábito penitencial y muerte, casi siempre en la hoguera, no es algo placentero, pero sí necesario para tomar nota y conciencia de lo que nuestra especie hizo mal. Al fin al cabo, la historia es como es y no se puede cambiar, y siempre es mejor conocerla que desconocerla, por muy tétrica que sea.

Un teatro onírico

Cuando se dice que Sevilla “tiene mucho arte”, la frase no sólo hace referencia a la simpatía de su gente, sino también al hecho de que esta ciudad ha sido cuna de grandes artistas y parada obligatoria para los genios que no nacieron aquí. Así pues, no es de extrañar que en la capital hispalense coexistan tantos teatros de calidad: Central, Quintero, La Cuadra, Lope de Vega, La Fundición, Alameda, Maestranza, etc. Hoy hablaremos de éste último, ya que está considerado uno de los mejores teatros vanguardistas de España. Su construcción partió de un concurso convocado 1986 por la Diputación de Sevilla, que era la propietaria del solar, con la idea de crear un centro cultural polivalente que fuese capaz de albergar eventos de diversa índole.

El proyecto ganador, el de Aurelio del Pozo y Luis Marín, tuvo bastante consideración con el pasado de la zona y permitió conservar la fachada del antiguo edificio del Cuartel de la Real Maestranza de Artillería que se ubicaba allí mismo, y esa es la explicación de por qué el teatro adoptó ese nombre. Las obras, que tuvieron un presupuesto de 1.600 millones de las antiguas pesetas, se prolongaron durante varios años y dieron como resultado un hermoso edificio cilíndrico con capacidad para 1.800 espectadores. El 2 de mayo de 1991 fue inaugurado por la Reina Sofía y sólo unos días después se celebró el primer espectáculo: un espectacular concierto de ópera que reunió nada más y nada menos que a Jaime Aragall, Teresa Berganza, Montserrat Caballé, José Carreras, Plácido Domingo, Alfredo Kraus, Pedro Lavirgen, Pilar Lorengar y Juan Pons. O lo que es lo mismo, la crème de la crème.

Gracia a su acústica regulable, el recinto puede acoger representaciones teatrales, de flamenco, ballet, zarzuelas, ópera, música clásica… En resumen, todo lo que nuestros sentidos más refinados pueden imaginar y soñar. Y todo ello, sin olvidar que es sede de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Hay que decir también que el Teatro de la Maestranza le debe mucho a su privilegiada ubicación. Y es que, habiendo sido levantado en un barrio tan carismático como El Arenal y teniendo ‘vecinos’ tan prestigiosos como la Plaza de Toros, la Catedral, el Real Alcázar, la Torre del Oro y el río Guadalquivir, el éxito estaba prácticamente garantizado.

Visitar Virtualmente los teatros:

Curro: el pájaro más entrañable

Han pasado casi 20 años desde la Exposición Universal de Sevilla, pero hay recuerdos que no se esfuman con el paso del tiempo. Es más, algunos se hacen incluso más poderosos y sólidos conforme parecen más lejanos, y uno de ellos es el de la imagen de Curro. Aquel pájaro con patas de elefante, cresta multicolor y prolongado pico con las mismas tonalidades que hacían referencia a cada uno de los cinco continentes, caló muy hondo entre los sevillanos. Sí, era un ser inanimado, un boceto plasmado en millones de papeles, carteles y souvenirs, pero se hizo tan popular dentro y fuera de la ciudad, que llegó a cobrar vida propia.

Curro fue creado por el checo Heinz Edelmann, que fue el ganador del concurso de mascotas que se realizó en 1989, quedando por delante de otros 23 diseños, entre ellos, los de los  reputados dibujantes españoles Antonio Mingote y Miguel Calatayud. Su elección no estuvo exenta de polémica, sobre todo, por el nombre que escogió la organización, ya que según Mingote, ése era el que había propuesto él para su figura, que era un angelito con gafas y gorra. Hubo gente que creyó que los extranjeros tendrían problemas para pronunciar el nombre de ‘Curro’ y por eso se barajaron también los de Cristóbal y Pepe, pero finalmente la Curro. Expo 92simplicidad y la simpatía del diminutivo de Francisco terminaron triunfando.

Los niños, los adultos y los mayores adoraban a Curro, así que desde estas líneas me veo obligado a hacer unas cuantas preguntas. ¿Se ha valorado lo suficiente lo que hizo Curro, sobre todo en términos promocionales? ¿Merece un reconocimiento en forma de calle, estatua o algo por el estilo? ¿Tendría sentido recuperar su imagen para impulsar algo de optimismo en estos momentos de crisis, o es mejor que quede asociada para siempre a aquel acontecimiento? Las respuestas, como su cresta y su pico, serán de todos los colores.

Más hospitalaria que nunca

El turismo de Sevilla no entiende de crisis. Los datos demuestran que la cruda realidad económica que impera en buena parte del mundo no le ha restado ni una pizca de encanto a nuestra ciudad. Es más, el año 2011, que con el paso del tiempo será recordado por los despidos, los ERE, las históricas tasas de paro, las subidas de los impuestos y la famosa e ininteligible pérdida de confianza en los mercados, ha sido el mejor de la historia para el sector hotelero. Tal como suena. Ni siquiera en 1992, con motivo de la celebración de la Exposición Universal, se produjeron tantas visitas como en la pasada temporada.

Concretamente, arribaron un total de 2,33 millones de turistas a la capital hispalense. Teniendo en cuenta que Sevilla posee unos 700.000 habitantes, se puede decir que la ciudad vio triplicada su población de forma discontinua a lo largo de todo el año. Los números del tráfico aeroportuario también son abrumadores, tras haber rozado la cifra de los 5 millones de pasajeros, un 17% más que en 2010. Con todo, no cabe duda de que Sevilla se ha vuelto más hospitalaria que nunca y hay varias razones que lo explican.

SevillaLa primera –y la más importante- es que la ciudad sigue siendo única en el mundo, y por eso recibe tantos turistas españoles como extranjeros. La segunda puede atribuirse a que la oferta hotelera es cada vez mayor y más variada, por lo que las posibilidades de alojar a los excursionistas han sido ampliadas. La tercera responde a un factor que mezcla lo cualitativo con lo cuantitativo: la calidad no ha disminuido y los precios continúan siendo razonables. Y la cuarta y última tiene que ver con los conflictos que se están produciendo en el Norte de África, los cuales provocan que los centroeuropeos se decanten por una apuesta más segura. Y Sevilla, naturalmente, lo es.

✅ Turismo en Sevilla - Guía de Sevilla - Personajes y leyendas de Sevilla
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

La ley afirma que podemos almacenar cookies en su dispositivo si son estrictamente necesarias para el funcionamiento de esta página. Para todos los demás tipos de cookies necesitamos su permiso.

Esta página utiliza tipos diferentes de cookies. Algunas cookies son colocadas por servicios de terceros que aparecen en nuestras páginas.  En cualquier momento puede cambiar o retirar su consentimiento desde la Declaración de cookies en nuestro sitio web.

Obtenga más información sobre quiénes somos, cómo puede contactarnos y cómo procesamos los datos personales en nuestraPolítica de Privacidad. (Enlazar con la política de privacidad del sitio web)

Al contactarnos respecto a su consentimiento, por favor, indique el ID y la fecha de su consentimiento.