La Iglesia Colegial del Divino Salvador, conocida de forma abreviada como ‘El Salvador’, es el segundo templo más grande de la ciudad tras la Catedral y un lugar tremendamente concurrido durante todo el año, especialmente, durante la cuaresma, pero… ¿conocemos todos sus recovecos? Muy pocos pueden responder afirmativamente a este pregunta porque algunas de sus dependencias no están abiertas al público habitualmente, si bien este verano desaparecen las barreras. Concretamente, y por segundo verano consecutivo, se han habilitado unas visitas guiadas para dejar la magnificencia de El Salvador completamente al descubierto.
Y para darles un plus de originalidad, el Cabildo ha dado luz verde para que las visitas se realicen por la noche en un ambiente irrepetible. El recorrido temático arranca en el Patio de los Naranjos, continúa por la cripta, prosigue por el camarín de la Virgen de las Aguas y concluye en las cubiertas de la iglesia, que ofrecen unas vistas realmente espectaculares y, lo que es más importante, insólitas. De esta manera, durante los 90 minutos aproximados que dura la excursión, el espectador podrá contemplar vestigios de las diferentes civilizaciones que han ocupado este espacio a lo largo de la historia.
Según anunció el Arzobispado a través de una nota, el objetivo de esta actividad es mostrar “la huella de lo sagrado con la tenue luz de la noche”, de ahí que los horarios sean tardíos (21:00, 21:30 y 22:00 de lunes a jueves y 22:00 y 22:30 los viernes). Cada grupo estará compuesto por un mínimo de diez personas y un máximo de 20, mientras que el precio de las entradas ha sido fijado en 12 euros. Los turistas extranjeros también están de enhorabuena, puesto que los guías hablan inglés, francés, alemán e italiano. Las reservas pueden realizarse a través de la web oficial de la Catedral (www.catedraldesevilla.es), por email ([email protected]) o por teléfono (902099692).
Todo el mundo sabe que los cines de verano causaban furor en Sevilla. Quienes peinan canas tendrán recuerdos en primera persona, mientras que los que aún gozan del privilegio de la juventud a buen seguro que habrán oído historias y anécdotas de sus padres y abuelos. Y es que en aquellas calurosas noches de los años sesenta y setenta no había mejor manera de divertirse que acudiendo a una de las numerosas terrazas hispalenses que proyectaban películas bajo las estrellas. Los nombres de los cines hacían referencia a la zona en la que estaban ubicados: Santa Catalina, Alfarería, Avenida, Osario, Trinidad, Miraflores, Alfonso XII, Estrella, Candelaria, Palmera, Pagés del Corro, San Gonzalo, y un largo etcétera.
Aunque para muchos haya pasado desapercibido, Sevilla cuenta oficialmente con un mirador desde hace siete años. Nos referimos a la Torre de Perdigones, que fue restaurada en 2007 para convertirse en la vigía de Sevilla. Para acceder a su observatorio hay que pagar una entrada (1,50 euros), subir por un ascensor y escalar 20 peldaños. Una vez allí, se puede contemplar toda la ciudad a 45 metros de altura (casi la mitad que la Giralda) y en días despejados incluso se llega a otear la serranía de Ronda. Los que ya han vivido la experiencia destacan el predominio del color blanco en los edificios, así como la perfecta asimetría con la que han sido dispuestos.
El Pabellón de la Navegación, situado en el número 2 del Camino de los Descubrimientos (Isla de la Cartuja), está acogiendo desde el pasado 21 de diciembre una muestra itinerante titulada ‘El tesoro de los faraones’, la cual recrea de forma fidedigna el esplendoroso Templo de Abu Simbel (Nubia, Egipto). Este histórico edificio, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1979, data del siglo XIII antes de Cristo y fue construido durante el reinado de Ramsés II para conmemorar la victoria en la batalla de Qadesh contra los hititas, hacer una ostentación de poder y reforzar la influencia de la religión egipcia en la región.
Desde hace unos días existe un motivo adicional para visitar el Real Alcázar, el monumento más concurrido de Sevilla. El reclamo no es otro que un nuevo sistema de iluminación artificial que conseguirá realzar su belleza en ausencia del sol, gracias a una inversión de 290.000 euros que ha corrido a cargo de la Fundación Sevillana Endesa. De esta manera, las tres principales estancias del conjunto arquitectónico, la fachada del Palacio del Rey Don Pedro, el Patio de las Doncellas y la Fachada del Patio de Banderas, brillarán más que nunca a los ojos de sevillanos y turistas en horario nocturno.
Entre los restos de una antigua mina de cobre que se remonta a la época romana y rodeada de un frondoso entorno natural, se encuentra la Reserva del Castillo de las Guardas. Son poco más de 50 kilómetros los que separan a Sevilla capital de este impresionante parque de animales en el que conviven, en condiciones prácticamente idénticas a las de su hábitat natural, más de 100 especies diferentes: leones, avestruces, bisontes, búhos, jirafas, chimpancés, osos, pelícanos, dromedarios, rinocerontes, hipopótamos, cebras, elefantes, buitres, pavos reales, etcétera. Los animales están agrupados en familia y gozan de la libertad suficiente para sentirse cómodos y no causar ningún daño al público.
fueran juntos a visitar a aquel misterioso hechicero.
más recientes como el barroco o el renacentista.