En mayor o menor medida en función del contexto histórico, blasfemar siempre ha estado prohibido. O como mínimo, mal visto. De hecho, se sigue creyendo que toda palabra injuriosa contra Dios lleva aparejada un castigo y hay leyendas que corroboran este dogma. Una de ellas tiene como escenario a Sevilla, y más concretamente, el barrio de San Lorenzo. En la calleja larga y angosta que discurre entre Santa Clara y Jesús del Gran Poder, llamada ‘Hombre de piedra’ (antes ‘Buen Rostro’), sucedió en el siglo XV una escena realmente asombrosa que dio origen a su nombre actual.
En el interior de una taberna se encontraban varios amigos bebiendo vino y mostrándose muy efusivos por los efectos del alcohol. Con todo, pudieron distinguir el sonido de una campanilla acompañado de voces susurrantes. Era una comitiva encabezada por un el cura párroco, quien portaba la caja del Viático para dar la última comunión a un enfermo terminal. Tras él, un nutrido grupo de feligreses rezaban con velas y faroles en sus manos.
Pese a que no eran especialmente devotos, los compadres dejaron sus vasos, dieron por concluidas sus jocosas conversaciones y se arrodillaron al paso del cortejo como señal de respeto. Todos menos uno de ellos, llamado Mateo el Rubio, el matón del barrio, quien decidió hacer gala una vez más de su valentía y rebeldía. Creyendo que estaba por encima del bien y del mal, no sólo se negó a inclinarse, sino que se mofó de todos los creyentes con acusaciones muy graves. “Lo que hacéis es cosa de beatas”, llegó a afirmar. Y, de manera fulminante, un rayo cayó sobre él, hundiéndole las rodillas en el suelo y convirtiendo su cuerpo en piedra, el cual permanece allí como muestra del poder divino. La ciencia, obviamente, tiene otra teoría, y atribuye estos restos arqueológicos a una estatua romana de las que solían instalarse en las termas.
La Guardia Civil consiguió localizarlo gracias a la señal del teléfono. Sobre las cinco de la madrugada del martes fue localizado en el cortijo de Los Barros un hombre de 64 años que, sobre las seis de la tarde del lunes, salía a pasear acompañado de unos perros por la zona de Llano Verde, situada en el término municipal de Arahal, y que, tras unas horas de caminata perdía la orientación de la zona.Entrada ya la noche, su familia ponía en conocimiento su perdida, por lo que se inició la búsqueda con un guarda de campo y cinco patrullas de la Guardia Civil, con efectivos de Morón, Marchena, Arahal y El Coronil.José fue guiando, por teléfono móvil, a los efectivos aunque no sabía precisar el sitio exacto donde se encontraba.
El hombre, de unos 70 años, falleció a consecuencia de las quemaduras sufridas.
Un hombre, cuya identidad se desconoce hasta el momento, se ha subido en la mañana de hoy martes al arco del Puente de la Barqueta de la capital hispalense ante su situación laboral, ya que podría haber perdido su puesto de trabajo, según informaron a Europa Press fuentes municipales. En este sentido, fuentes del servicio de Emergencias 112 indicaron a Europa Press que fue a partir de las 8,05 horas de hoy martes cuando se recibieron varias llamadas alertando de que un varón estaba subido en el Puente de la Barqueta, por lo que se dio aviso a Policía Local, Policía Nacional y Bomberos.