El virus del Zika está abriendo todos los telediarios últimamente y hay quien se sorprende de que su método de propagación sea la picadura de un mosquito. Sin ánimo de querer comparar una cosa con la otra, porque en absoluto son equiparables, cabe recordar que algunas de las grandes epidemias de la historia también se extendieron por mordeduras de insectos. Sin ir más lejos, la fiebre amarilla que hizo que enfermara casi toda la población de Sevilla en 1800 fue transmitida… por un mosquito.
Por aquel entonces, la capital hispalense contaba con unos 80.000 habitantes, cifra muy inferior a la que había tenido en siglos anteriores, y ésta se redujo aún más cuando la fiebre amarilla hizo acto de presencia. Llegó previa escala en Cádiz, donde había atracado un buque llamado ‘Delfin’ que procedía de La Habana (Cuba) y traía pasajeros enfermos. Triana fue el primer barrio donde aparecieron masivamente los síntomas (cefalea, calentura, ictericia, vómitos, hemorragias, diarrea…), hasta el punto de que la iglesia de Santa Ana tuvo que ser cerrada por el elevado número de defunciones, al tiempo que se trasladaba el Santísimo al convento de San Jacinto.
El 17 de julio de 1936 comenzó un alzamiento militar en España para poner fin a la II República. Entre los golpistas se encontraba Francisco Franco, aunque en aquel momento quien llevaba la voz cantante era el general Mola. Su objetivo era apoderarse de las grandes ciudades con celeridad y a partir de ahí extenderse hacia el resto del país, pero se encontraron con más problemas de los esperados. De hecho, en un primer momento fracasaron en Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Málaga y Murcia… pero triunfaron en Sevilla. De no haber caído la capital hispalense tan rápidamente, quizás y sólo quizás el curso de los acontecimientos habría sido diferente, ya que nuestra tierra hizo las veces de centro de operaciones para el sur de España gracias a su posición estratégica.
El trabajador que resultó ayer jueves herido grave tras la explosión producida en la fábrica de pirotecnia ‘Virgen de las Nieves’, situada a las afueras de la localidad sevillana de Benacazón, ha fallecido finalmente pasado el mediodía de hoy viernes, con lo que ascienden a cinco las personas muertas a consecuencia de este siniestro. En este sentido, este trabajador se encontraba ingresado en la Unidad de Quemados del Hospital Virgen del Rocío de la capital hispalense en estado crítico y con el 98 por ciento de su superficie corporal quemada, unas heridas que han provocado su fallecimiento pasado el mediodía de hoy viernes, informaron a Europa Press fuentes del centro hospitalario. Por otro lado, los otros cuatro trabajadores fallecidos como consecuencia de la explosión en la pirotecnia Virgen de las Nieves de Benacazón no podrán ser enterrados hasta que termine el proceso de identificación mediante ADN que está realizando la Guardia Civil ante el estado en que quedaron los cadáveres.