‘Las huellas del Señor’. Así se llama la exposición que ha organizado la Hermandad del Gran Poder con motivo del cincuenta aniversario de la construcción de su templo actual. Elegante, sencilla, imponente… la muestra es un fiel reflejo de la corporación y pretende poner en relieve la relación entre su Titular y los sevillanos a través de un conjunto de fotografías, lienzos y palabras. Todos estos elementos están dispuestos para que los visitantes realicen un recorrido histórico desde la fundación de la hermandad (1477) hasta su traslado definitivo a la Basílica de Jesús del Gran Poder, en el barrio de San Lorenzo.
La exposición, que ha sido acogida por el Real Círculo de Labradores (calle Pedro Caravaca), fue inaugurada el pasado 26 de mayo y podrá visitarse hasta el próximo 14 de junio en horario matutino (de 10:00 a 14:00) y vespertino (de 17:00 a 21:00). Todas y cada una de las piezas que se están exhibiendo tienen su encanto, pero hay dos de ellas que está llamando especialmente la atención por su originalidad. Nos referimos a dos enormes mosaicos de tres metros de altura (uno en blanco y negro, y otro a color) que han sido capaces de representar el rostro del Señor del Gran Poder con las caras de más de 5.000 hermanos de la corporación (procedentes de las fichas de inscripción). El trabajo, obra de Frank Lorca, persigue recrear “un rostro en el que caben todos los rostros y todos los tiempos”.
Existe cierto consenso a la hora de señalar al Señor de la Sagrada Cena como la mejor imagen cristífera del siglo XX. Su autor, Sebastián Rojas, talló todo su cuerpo en 1955, le otorgó 177 centímetros de altura en madera policromada, le dio una postura erguida con los brazos abiertos en actitud de bendecir y una mirada al cielo. Pese a que en todos los manuales de la época se daba por sentado que debía aplicarse yeso en la cabeza y en las manos, Rojas prescindió de este material porque temía que desluciera su trabajo, de ahí que empleara en su lugar una preparación de goma laca.
El templo permanecerá abierto hoy lunes durante la colocación del cristal protector, que se prevé que finalice a lo largo del día. La fundación Juan Moya sufragará los gastos.
Los técnicos probaron la plantilla del nuevo cristal de seguridad la pasada semana.La plantilla de la nueva mampara de seguridad que protegerá al Señor del Gran Poder fue probada el pasado jueves día 30 en la Basílica de San Lorenzo. Los técnicos tuvieron la oportunidad de comprobar sobre el terreno las medidas del camarín que acoge a la imagen para elaborar el cristal definitivo que limitará el acceso al Señor desde su espalda. Según informó a este periódico Enrique Esquivias, hermano mayor de la corporación de San Lorenzo, «la idea de la hermandad es que esté colocada este mismo mes de octubre».La decisión de ampliar las medidas de seguridad que rodean al Señor de Sevilla fue tomada por los oficiales de la junta de gobierno después del ataque que sufrió el Nazareno de Juan de Mesa por parte de un funcionario de prisiones en la Basílica de San Lorenzo, lo que valió al agresor su imputación en un delito de atentado contra el patrimonio histórico y su suspensión provisional de funciones por parte de Instituciones Penitenciarias.
Hoy, último viernes de junio y primero del verano, todos los caminos de Sevilla llevan a San Lorenzo. Repuesto al culto, el Señor del Gran Poder aguarda en el altar de la basílica el beso de miles de devotos y simples curiosos que se acercarán a lo largo de la jornada para comprobar el estado de la imagen tras la agresión sufrida el domingo pasado por un individuo ingresado en la actualidad en el hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva para un examen psiquiátrico a fondo.En la basílica, desde bien temprano -las puertas se han abierto poco después de las siete y media de la mañana- hay ambiente de día grande. Como de Domingo de Ramos veraniego. Centenares de personas hacen cola en la plaza de San Lorenzo bajo la sombra fresca de los plátanos de Indias en un día que ha amanecido nublado y fresco en Sevilla.El hermano mayor de la hermandad del Gran Poder, Enrique Esquivias, no para de recibir abrazos y felicitaciones por haber devuelto la talla al culto con tanta celeridad después de que se le desprendiera un brazo en el ataque inopinado del pasado domingo tras la misa de 20.30 horas.