Asumiendo desde la primera línea que en este artículo no pueden estar todos los que son, ni son todos los que están, haremos una ruta por los principales belenes de Sevilla. Por aquello de la oficialidad, no estaría mal empezar por el que se instala en el arquillo del Ayuntamiento, que tiene la ventaja de estar expuesto las 24 horas del día. Muy cerca de allí, en la Plaza de San Francisco, se encuentra la Fundación Cajasol, en cuyo patio se ha vuelto a colocar un nacimiento napolitano de bellísima factura, en el que se mezclan las escenas religiosas y cotidianas. De similares características son los del Hospital de la Santa Caridad, situado en la calle Temprado.
Si nos importa la autoría de estas obras de arte, tenemos dos paradas obligadas. Una de ellas es la Plaza de San Lorenzo, pues allí un grupo de personas trasplantadas ha dispuesto el Belén de la Solidaridad que cada año promueve el Convento de Santa Rosalía. Y la otra, en el centro comercial Los Arcos, donde los alumnos del Centro de Educación Especial San Pelayo han dejado su huella en forma de Navidad. Otra gran superficie, El Corte Inglés, también lleva mucho tiempo poniendo a disposición del público sus figuras en la Plaza del Duque y ameniza las colas con la presencia del Cartero Real.
Si buscamos originalidad, es ineludible pasar por las instalaciones del Círculo Mercantil (calle Sierpes), donde coexisten dos conjuntos bien diferenciados, uno de carácter hebreo y ambientado con nieve, y otro elaborado completamente con chocolate; y por Tomares, donde está ubicado el de Playmobil. Si hablamos de hermandades, se pueden visitar los interesantes belenes de Pasión, El Valle, El Rocío, etcétera. Y si nos gustan los vivientes, también estamos de enhorabuena, pues podemos hallarlos en El Cerro del Águila y también en la provincia (Alcalá del Río, San Juan de Aznalfarache, Guillena). En definitiva, hay belenes para dar y regalar, a gusto del consumidor.
Pese a estar situada en el corazón de Sevilla, la Alameda de Hércules tiene una personalidad propia que le diferencia del resto del casco antiguo, y la saca a relucir durante todas las épocas del año. La Navidad, obviamente, no es una excepción, y en estas fechas se celebra de una manera muy particular. Concretamente, este año el Ayuntamiento ha tenido a bien instalar allí un nuevo espectáculo de luz y sonido en el que más de 40.000 bombillas led, colocadas sobre un árbol de 16 metros de altura, brillan al compás de sintonías navideñas. Pero no hablamos de los clásicos villancicos de toda la vida, sino de versiones de los mismos con tintes de rock y heavy.
No todo lo bueno que pudimos ver en la inolvidable Exposición Universal de 1992 ha perdurado en el tiempo, pero hay honrosas excepciones. En su día ya hablamos de las bondades del Parque del Alamillo y hoy es una buena ocasión para detenernos en el Auditorio, uno de los escenarios al aire libre más grandes del mundo (casi 3.000 metros cuadrados). Fue inaugurado en septiembre de 1991 por Rocío Jurado, la artista que más veces pisó su platea, razón por la cual el recinto acuñó su nombre tras su fallecimiento en 2006, y requirió una inversión de 30 millones de euros, o lo que es lo mismo, 5.000 millones de las antiguas pesetas.
La historia de las carreras de caballos en Sevilla arranca en 1861, año en el que se celebró la primera competición de estas características de la que se tiene constancia. Tuvo lugar en el hipódromo de Tablada, que estuvo en funcionamiento hasta el Gran Meeting de la Exposición Ibero-Americana de 1929, cuyo ganador se llevó un astronómico premio de 100.000 pesetas. Era habitual ver a la Familia Real en el Palco Regio y por aquel entonces ya era una modalidad deportiva con bastante aceptación, sobre todo en las clases medias y altas. No debe sorprender, por tanto, que en 1941 naciera el Club Pineda, el único hipódromo privado de España.
Hoy reemprendemos nuestra ruta por la historia de las calles de Sevilla haciendo una parada en Campana, cuyo origen se remonta nada más y nada menos que al siglo XVI. Por aquel entonces era una vía mucho más pequeña que la de ahora, pero igualmente relevante debido a su privilegiada ubicación. “Es el lugar más público de Sevilla”, llegó a afirmar en su día el escritor Cristóbal de Chaves, mientras que el francés Antoine de Latour la apodó “la Puerta del Sol sevillana’ por su incesante trajín. Todos los empresarios querían instalar sus dependencias allí y por eso en el siglo XIX su disposición cambió para albergar más comercios.
El Ayuntamiento ya ha desvelado cómo engalanará la ciudad durante el periodo navideño y hay algunas novedades significativas. Una de ellas tiene que ver con las fechas, ya que la iluminación artificial empezará a funcionar antes que nunca, concretamente, a partir del 29 de noviembre. Además, por primera vez se trazará un camino ininterrumpido de luces desde el Prado de San Sebastián hasta el Puente de la Barqueta, dejando entre medias un total de 190 calles (26 más que el año pasado) alumbradas con bombillas de bajo consumo. Y todo ello, con un gasto público menor al de los últimos años (unos 450.000 euros), gracias a la aportación de entidades privadas.
Allá por el año 2000 surgió la idea de construir un gran acuario en Sevilla e incluso se iniciaron las obras, pero por una razón o por otra, casi siempre relacionadas con la financiación, no llegó a plasmarse en realidad. Sin embargo, cuando el proyecto parecía definitivamente enterrado, ha emergido a la superficie gracias a un préstamo de la Junta de Andalucía y a la apuesta decidida de una empresa vasca (Aquagestión), por lo que podemos decir que los sevillanos y los turistas que nos visitarán en el futuro estamos de enhorabuena.
Este viernes 15 de noviembre ha arrancado en Sevilla la octava edición del Evento Blog España (EBE), la cita más importante de la web social en nuestro país. Bajo el lema ‘Disrupción Global’, este año pondrá el acento en la capacidad que tiene la tecnología para alterar las empresas, la economía y por ende, la sociedad. Se trata, pues, de un evento tremendamente atractivo para profesionales de los medios de comunicación, publicistas, docentes, empresarios, comerciales y demás amantes del universo virtual, de ahí que se hayan agotado rápidamente las 3.000 inscripciones, fijadas a un precio de 20 euros.