La provincia de Sevilla está llena de rincones y festejos que merecen ser vistos. Si hace unos días enumerábamos las bondades de Gines y su ‘Pará’, hoy es el turno de Villanueva del Ariscal y su Mercado Medieval. Su tercera edición tendrá lugar entre el 11 al 13 de octubre y se centrará en recrear uno de los pasajes históricos más importantes de la localidad: la entrega de la villa a la Orden de Santiago en 1253. Dentro de un ambiente lúdico, la feria girará en torno a un mercado temático en el que podremos encontrar todo tipo de productos gastronómicos y artesanales elaborados por comerciantes locales. Asimismo, por sus estrellas calles se realizarán pasacalles y se habilitarán talleres demostrativos de alfarería, talla en madera, herrería, etcétera.
La actividad ‘¡Quiero ser caballero!’, que promete ser la estrella del evento, permitirá al público más osado vestirse como un auténtico paladín (el equipo pesa 40 kilos en total y contiene gambesón, cota de malla, escudo, yelmo y espada) y poner a prueba su destreza en una pista llena de obstáculos. Del mismo modo, se instalará una exposición de aves de presa y cada hora se realizarán exhibiciones de vuelo libre con halcones, águilas, búhos y otras especies que harán las delicias de los aficionados a la cetrería.
Cabe destacar que todo el recinto estará decorado con material típicamente medieval (pendones, estandartes, telas, banderas) y que el sonido de la música se mezclará con el de las descargas de artillería procedentes de una bombarda, que no será la única arma pesada, pues estará acompañada de una catapulta de casi ocho metros de altura. Y qué decir de las animaciones, que contarán con la presencia de un ciego que narra viejas historias del pueblo, un caballero decapitado que infunde terror, un duende de los bosques que trae cuentos para niños, una hechicera con magia negra, dos bufones chistosos, un atrevido barbero e incluso el mago Merlín, que buscará a alguien que pueda sacar la espada Excalibur de la roca. En definitiva, un programa variado para todas las edades que culminará con un espectáculo pirotécnico.
La Carrera Nocturna del Guadalquivir es, sin lugar a discusiones, el evento deportivo de Sevilla que más ha crecido en los últimos tiempos. Bastaría con recordar que fue creada hace 25 años y que desde entonces no ha parado de sumar participantes, pero su éxito va más allá de los números. De hecho, si por algo de caracteriza esta competición es por reunir a atletas profesionales y modestos aficionados en un clima de máxima fraternidad. No importan tanto las marcas y la clasificación como el afán de superación y el atractivo de recorrer la ciudad bajo las estrellas en compañía de un gigantesco grupo humano.
En la Catedral de Sevilla, concretamente en el techo de una de las naves del Patio de los Naranjos, se encuentran cuatro objetos realmente peculiares: un cocodrilo de madera, un colmillo de elefante, un bocado (freno) aparentemente de caballo y un bastón de mando. Y la pregunta es inevitable: ¿cómo llegaron hasta allí? Existen varias leyendas que tratan de ofrecer una explicación razonable, y aunque ninguna de ellas tiene una base cien por cien sólida, pueden acercarnos a la realidad. La más extendida nos remonta hasta 1260, año en que el sultán de Egipto quiso casar a su primogénito con Berenguela, la hija del rey Alfonso X el Sabio.
Gines es uno de esos pueblos que ha sabido aprovechar la cercanía de la capital hispalense (está situado a sólo seis kilómetros) sin perder su idiosincrasia. Y es que no sólo conserva sus tradiciones más antiguas, sino que en los últimos años ha puesto en marcha nuevos proyectos que están arraigando en la localidad. Un buen ejemplo de ello es el evento ‘Una pará en Gines’, cuya séptima edición se celebrará del 26 al 29 de septiembre. Hablamos de una serie de actividades enfocadas al mundo rociero y a la naturaleza que llegó a tener más de 42.000 visitas el pasado año.
Sevilla no se conforma con que la Catedral, el Archivo de Indias y el Alcázar estén reconocidos como Patrimonio de la Humanidad desde 1987. Quiere más, y por ello ha solicitado formalmente que la Plaza de España y la Torre del Oro reciban la misma distinción. Así lo anunció el alcalde, Juan Ignacio Zoido, durante el Encuentro internacional sobre arquitectura contemporánea en ciudades históricas que se ha celebrado estos días en la capital hispalense, precisamente en uno de los edificios de la Plaza de España, argumentando que ambos monumentos cumplen, holgadamente, con los requisitos que fija la Unesco para conceder esta prestigiosa denominación.
A Manuel López-Quiroga Miquel dejaron de llamarle muy pronto por su nombre y durante toda su madurez fue conocido como el ‘Maestro Quiroga’. Nació en Sevilla el 30 de enero de 1899 y aunque aprendió el oficio de su padre, que era un artesano grabador, su verdadera pasión era la música. Un organista le introdujo en ella y al poco tiempo ya era el encargado de tocar el órgano de la Iglesia de los Jesuitas. No satisfecho con sus innegables cualidades innatas, quiso aprender de los mejores y por eso ingresó en el Conservatorio Municipal para estudiar solfeo y piano con Rafael González, composición con Eduardo Torres y armonía con Luis Mariani.
El 12 de octubre se celebrará el 20 aniversario del Parque del Alamillo y para entonces será más grande y cautivador gracias a las obras que se están realizando en la actualidad. Concretamente, el pulmón de la ciudad ganará unas 40 hectáreas de extensión y llegará hasta la margen del Guadalquivir, incorporando así una amplia zona de naranjales y unas vistas espectaculares. Dichos terrenos pertenecían al parque, pero no estaban acondicionados para el ocio y el tránsito de personas. En ellos, al margen de vegetación, se hallan también restos de antiguas infraestructuras agrarias de los siglos XVIII y XIX, tales como norias de agua, pozos, acequias, albercas, etcétera.
Una de las grandes sensaciones de la Exposición Iberoamericana de 1929 fue, sin lugar a dudas, el tren Lilliput. Durante mucho tiempo se creyó que fue un regalo del rey Alfonso XIII a la ciudad de Sevilla, aunque recientemente algunos historiadores han encontrado documentación que pone en duda esta afirmación. Sea como fuere, el pequeño ferrocarril causó más furor que todas las atracciones del parque, incluida la montaña rusa, y recorría el recinto de punta a rabo haciendo paradas en sus cinco estaciones: Glorieta Becquer, Paseo de las Delicias, Barrio Moro, Parque de Atracciones y Plaza de América.
El año que viene Sevilla celebrará el 85 aniversario de la Exposición Iberoamericana de 1929 con una serie de actos culturales que pretenden revivir la muestra que cambió para siempre la fisonomía de la ciudad. El programa arrancará con un concierto de la Banda Sinfónica Municipal, que interpretará temas inéditos y recuperará el mítico himno de la exposición, el cual fue compuesto en su día por Francisco Alonso (música) y los hermanos Álvarez Quintero (letra). Asimismo, el Ayuntamiento tiene previsto reabrir los pabellones al público tras haber llegado a un acuerdo con varias delegaciones internacionales.