Sonrisas en el semáforo

Tener que detenerse ante un semáforo en rojo, sobre todo cuando estamos impacientes por llegar a nuestro destino, no es una sensación precisamente agradable, pero hay una zona en Sevilla en la que no nos importa esperar a que se ponga en verde: Plaza de Armas. Y todo ello se debe a una persona que se ha ganado el cariño de los sevillanos a base de arrancarnos sonrisas a cualquier hora del día durante todas las épocas del año. Su nombre, Howard Jackson, quizás no nos resulte demasiado familiar, pero su rostro es absolutamente inconfundible.

Nació hace 35 años en Liberia, pero siendo joven tuvo que abandonar su país para no sufrir los estragos de la guerra civil. En España comenzó una nueva vida, primero en Jaén como jornalero, posteriormente recogiendo ropa y vendiendo revistas, hasta llegar a su dedicación actual, que es la de vender pañuelos a los conductores utilizando sus poderes de sugestión. Uno de ellos es el de disfrazarse de mil formas diferentes, tratando de encarnar a Cleopatra, el Zorro, una monja, una geisha, un emperador romano, un mosquetero, una gitana con el traje de volantes y un sinfín de personajes conocidos. Asegura tener más de cien disfraces en su armario y comprarlos es su particular manera de invertir en el negocio.

Sin duda, lo que hace Howard tiene mucho mérito. No en vano, su memoria almacena recuerdos de familiares que murieron a sus pies, de interminables momentos de hambre y miseria, de travesías temerarias por aguas oscuras y otras ingratas situaciones. Aun así, es capaz de llegar a otra parte del mundo y animar a hombres y mujeres que han tenido una existencia mucho más placentera. Quizás ahí resida el secreto de su éxito, porque no cabe duda de que con su inimitable personalidad se ha apoderado de una pequeña parte de nuestros corazones.

Repartidores de felicidad

Un año más, sus Majestades los Reyes Magos desfilarán por Sevilla el 5 de enero y por la noche pasarán casa por casa para dejar regalos a los niños y no tan niños. La crisis hará que no puedan mostrarse tan generosos como otras veces, pero como contraprestación serán más puntuales, ya que a partir de ahora llegarán procedentes de la cercana Tartessos y no de Oriente, donde tenían instalados sus almacenes previamente. De este modo, el viaje será corto y estarán más descansados, razón por la cual sus camellos no necesitarán beber y comer tanto durante la madrugada.

La tradicional cabalgata que organiza el Ateneo de Sevilla dará comienzo a las 16:00 horas y partirá desde la Universidad de Sevilla, y más concretamente, desde la calle Palos de la Frontera. A partir de ahí, recorrerá buena parte de la ciudad repartiendo ilusión, ya sea a través de caramelos, dulces o juguetes, hasta las 22:00 horas. El cortejo lo encabeza la Estrella de la Ilusión, que da paso a otras 32 carrozas de temáticas realmente variadas: la diosa Palas Atenea, el Ratón Pérez, Hansel y Grettel, La vuelta al mundo en 80 días, Cenicienta, Las mil y una Noches, La fábrica de chocolate, Narnia, El bosque animado, etc. Incluso habrá un guiño a los mayas, civilización que, según algunas teorías, predijo el fin del mundo  para el 21 de diciembre de 2012. Pero aquí estamos, vivitos y coleando.

Repartidores de Felicidad

Melchor, Gaspar y Baltasar serán encarnados respectivamente por Alfonso Carmona Martínez (pediatra reputado), José Luis Escañuela Romana (presidente de Real Federación Española de Tenis) y Eduardo Dávila Miura (torero y empresario), quienes estarán acompañados por unos 600 beduinos y varias bandas de música. En esta ocasión lanzarán un 25% menos de golosinas, sustituirán los caramelos duros por los blandos y la mayoría de ellos estarán embolsados, medidas encaminadas a conseguir una mayor eficiencia económica y a facilitar las posteriores tareas de limpieza en las calles. Como anticipo, y para ir abriendo boca, el Heraldo Real se desplazará desde el Ateneo hasta el Ayuntamiento la tarde del 4 de enero para pedir las llaves de la ciudad.

La capital de la Navidad

Pocos sevillanos se resisten a pasear por el centro en épocas navideñas. Es más, cuando se visita, cuesta aparcar la tentación de repetir, ya que en un solo día resulta materialmente imposible disfrutar de todo lo que ofrece la ciudad en estas fechas. No en vano, lo que siempre ha estado ahí, como el sinfín de belenes, los puestos de castañas asadas, los dulces de los conventos, la iluminación decorativa, los villancicos, los comercios abiertos de par en par y los ojos encendidos de los niños, sigue estando ahí, pero al margen de todo eso, cada año se van sumando nuevos alicientes que hacen de Sevilla la capital de la Navidad.

Navidad en Sevilla

Podríamos empezar la enumeración nombrando a los camellos, que en esta ocasión se han ‘hospedado’ en la Alameda de Hércules. Allí, acompañados por un tiovivo, ponis y una serie de puestos gastronómicos, dan frecuentes vueltas a la plaza llevando a los más pequeños en volandas. Hasta dicho enclave llega un trenecito que parte desde el Mercado de la Encarnación, donde a su vez crece un gigantesco árbol de Navidad bajo las setas y se encuentra un belén viviente. Asimismo, se han forrado los pivotes de algunas calles y, con un poco de suerte, hasta se pueden hallar muñecos de nieve.

De igual modo, es posible deleitarse con las muestras de artesanía de la Plaza Nueva, la Feria de Belenes en los aledaños de la Catedral, los pasacalles, la música y los talleres del mercado hebreo de la Ronda de Triana y un largo etcétera. Todo ello, sin profundizar en el espectáculo del ‘mapping’, del que ya hablamos en el anterior artículo, y de lo que está por venir, con la Cabalgata de Reyes del día 5 de enero y las posteriores de los barrios como colofón. Ante semejante mosaico navideño a disposición de los autóctonos y de los turistas, no es de extrañar que el Metrocentro se haya visto obligado a suspender algunos de sus trayectos debido a la aglomeración de personas.

La estación del Prado echa la persiana

Se acabó lo que se daba. La estación de autobuses del Prado de San Sebastián cerrará definitivamente sus puertas el próximo mes de enero. Era un secreto a voces, pero la noticia no tuvo carácter oficial hasta hace unos días, cuando el delegado de Seguridad y Movilidad del Ayuntamiento de Sevilla, Demetrio Cabello, la anunció. El único trámite que resta para que se haga efectivo el cese de su actividad es que la Junta de Andalucía apruebe el traslado de sus últimos servicios a Plaza de Armas, estación que verá incrementado su volumen de tráfico en un seis por ciento aproximadamente. Cabe recordar que el PGOU de 2006 ya recogía esta mudanza, que se ha llevado a cabo de forma progresiva a lo largo de este tiempo. De hecho, básicamente ya sólo restaban las líneas turísticas.

Estación del Prado en Sevilla

El edificio fue construido entre 1938 y 1944, es decir, en plena posguerra, de ahí que su arquitecto (Rodrigo Medina Benjumea) lo diseñara basándose en un estilo racionalista, persiguiendo más la practicidad que la estética. No era una época para derrochar, ni mucho menos.  Aun así, el vestíbulo llama la atención sus grandes dimensiones, ideales para transmitir algo de calma en momentos de apremio, mientras que su interminable andén se encuentra protegido por una estructura de hormigón que se asienta sobre cuatro sólidos pilares. Sus pasarelas superiores le otorgan un aspecto más aderezado, y lo mismo ocurre con las muestras pictóricas y la visera.

Atrás quedan casi setenta años de historia, repletos de viajes rutinarios y excepcionales por carreteras de todos los colores, de despedidas y reencuentros emotivos, de momentos inolvidables para cada persona que anduvo sobre su peculiar pavimento con una maleta a cuestas. La estación conectaba Sevilla con pueblos de la provincia, el resto de capitales de Andalucía y otras ciudades importantes de España como Barcelona o Murcia. Dichos puntos están ahora mejor comunicados que durante el auge de la estación del Prado, pero a buen seguro que los más románticos echarán de menos aquella escena de comprar el ticket en la ventanilla de siempre y recorrer el andén sintiendo el aleteo de las mariposas en el estómago.

La expansión del mantecado

Por si no lo saben, el mantecado se inventó en Sevilla. Concretamente, en Estepa, donde en el siglo XVI empezó a generarse un excedente importante de manteca de cerdo, debido a la enorme cabaña de ganado porcino que pastaba libremente por el vasto encinar. No obstante, muchos árboles fueron arrasados posteriormente por los soldados franceses para que los proscritos no tuvieran dónde esconderse, de ahí que las condiciones del terreno también se volvieran propicias para la plantación de cereales. La abundancia de esos dos ‘ingredientes’ despertó la imaginación de los reposteros locales, quienes empezaron a elaborar novedosos productos gastronómicos. Las tortas, que se vendían tanto a nivel particular como en el convento de Santa Clara, fueron las primeras en ver la luz.

Pero el dulce que marcó el destino de la localidad fue el mantecado. Corría el año 1870 cuando Filomena Micaela Ruiz Téllez, conocida entre sus vecinos como ‘La Colchona’, le dio a su marido, transportista de profesión, unos nuevos bollos para que los vendiera en los mercados de Córdoba. Fue tan grande y repentino el éxito, que en sus sucesivos viajes no daba abasto con los pedidos que le habían realizado. Así las cosas, a la mujer no le quedó más remedio que compartir su receta para recibir ayuda y al cabo de 50 años ya existían 15 fábricas en Estepa que se dedicaban a la comercialización del mantecado.

¿Dónde reside el secreto de semejante aureola? A Filomena se le ocurrió una idea sencilla y brillante al mismo tiempo, que consistía en secar el mantecado antes de envolverlo. De esta forma, el producto conserva durante más tiempo sus propiedades y se muestra rígido por fuera y tierno por dentro. Con los avances tecnológicos de los hornos, esta técnica se perfeccionó con el tiempo hasta obtener como resultado los mantecados que hoy conocemos. En la actualidad se fabrican en distintas ciudades de toda la geografía nacional y se comen en toda España y otras partes del mundo, sobre todo, en el periodo navideño, pero Sevilla puede presumir de haber visto su génesis en su provincia. Eso sí, en Antequera puede que no estén de acuerdo con esta afirmación, ya que en dicho municipio malagueño también están convencidos de que el mantecado nació allí.

El mapping navideño repite

Después de la buena acogida que tuvo el año pasado, el ‘mapping’ volverá a colorear la fachada plateresca del Ayuntamiento de Sevilla desde el 11 de diciembre hasta el 5 de enero. Para quien no la conozca, se trata de una técnica que permite proyectar imágenes (tanto estáticas como en movimiento) sobre todo tipo de superficies, consiguiendo efectos de los denominados 4D realmente vistosos y originales. Además, gracias al sonido envolvente y a otros elementos audiovisuales, como la nieve simulada, se consigue crear una atmósfera muy realista al aire libre, lo cual supone un avance significativo en términos tecnológicos si se compara con lo que se oferta en cines, teatros, parques de atracciones, etcétera.

Sevilla

El nuevo espectáculo, titulado ‘La aventura de la innovación’, dura aproximadamente 13 minutos y pone en relieve la histórica relación entre Sevilla y la ciencia. Todo ello, en un viaje en el tiempo a bordo de un portentoso galeón. Así las cosas, durante la representación hay menciones a los avances en astronomía, cartografía, medicina, botánica y navegación transoceánica que se gestaron en la capital hispalense, gracias al talento de sevillanos ilustres como San Isidoro, Nicolás de Monardes, Antonio de Ulloa, Jerónimo de Chaves, etcétera.

Como no podía ser de otra forma, por las fechas en las que nos encontramos, también se abordarán las tradiciones navideñas a través de un reloj de piedra que anunciará la llegada de la época más esperada del año para los niños y para los que se resisten a dejar de serlos. Como colofón, se emitirá una pieza para conmemorar el XXV Aniversario de la declaración de la Catedral, el Archivo de Indias y los Reales Alcázares como Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco. La función, que a buen seguro volverá a ser un éxito, podrá presenciarse en la Plaza de San Francisco de lunes a jueves en tres pases (19:00, 20:00 y 21:00 horas) y en cuatro de viernes a domingo (19:00, 20:00, 21:00 y 22:00 horas) hasta el Día de Reyes.

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