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Ruinas de Itálica. 26º Fotografía en 360 grados
Sevilla le abre las puertas al séptimo arte
Sevilla ha sido desde siempre una mina de oro para los cineastas. Buena prueba de ello es que los hermanos Lumiére, los máximos responsables de la invención de la técnica para captar imágenes en movimiento, enviaron a un emisario a la capital hispalense en 1898 con el objetivo de filmar la Semana Santa y algunas corridas de toros. Por aquel entonces el cine era meramente documental, pero bastaron unas décadas para que se convirtiera en una de las grandes industrias del entretenimiento. Y llegados a ese punto, los estadounidenses tomaron la delantera sin perder de vista a la capital de Andalucía. Así, la primera película de Hollywood que se rodó en Sevilla fue ‘El diablo es una mujer’ (1935), dirigida por Josef von Sternberg y protagonizada por Marlene Dietrich.
Desde entonces a esta parte, los preciosistas lugares y monumentos de Sevilla han servido como escenarios para más de 600 películas nacionales y foráneas de todo tipo: adaptaciones de obras literarias (‘Fortunata y Jacinta’, ‘Don Juan Tenorio’, ‘Alatriste’), de ciencia ficción (‘El ataque de los clones’, ‘El viento
y el león’), polémicas (‘Nadie conoce a nadie’), superproducciones (‘El reino de los cielos’, ‘Noche y día’, ‘La conquista del paraíso), dramáticas (‘Siete Vírgenes’, ‘Grupo 7’), y un largo etcétera. Pero si hubo una cinta rodada en las calles de nuestra ciudad que tuvo un rotundo éxito a nivel internacional, esa fue ‘Lawrence de Arabia’ (1962), de David Lean, con emplazamientos tan significativos como la Plaza de España, la Casa de Pilatos o el Casino de la Exposición.
y el león’), polémicas (‘Nadie conoce a nadie’), superproducciones (‘El reino de los cielos’, ‘Noche y día’, ‘La conquista del paraíso), dramáticas (‘Siete Vírgenes’, ‘Grupo 7’), y un largo etcétera. Pero si hubo una cinta rodada en las calles de nuestra ciudad que tuvo un rotundo éxito a nivel internacional, esa fue ‘Lawrence de Arabia’ (1962), de David Lean, con emplazamientos tan significativos como la Plaza de España, la Casa de Pilatos o el Casino de la Exposición.Como dato anecdótico, cabe destacar que algunos directores no consiguieron el permiso oficial para ambientar sus obras en Sevilla y se las arreglaron para recrear la ciudad en platós, como fueron los casos de ‘El gato montés’ (1936) y ‘Sangre y arena’ (1922). Situaciones como esas ya no se darán, ya que el Ayuntamiento de Sevilla se ha propuesto dar facilidades a los productores para generar ingresos, potenciar el séptimo arte y poner a Sevilla más si cabe en el escaparate mundial. De esta manera, tiene previsto aprobar una nueva ordenanza que eximirá de la tasa fiscal a los rodajes que creen empleo para los sevillanos. Una vez que entre en vigor, la tentación de filmar en la ciudad más bella del mundo estará presente en todos los cineastas.
La torre del Oro. 17º Fotografía en 360 Grados
Santa Catalina pide auxilio
El 3 de junio se cumplirán ocho años del cierre de la Iglesia de Santa Catalina debido a su delicado estado de conservación y aún no se ha iniciado el ansiado proceso de restauración. El abandono por parte de las autoridades competentes ha provocado que una plataforma ciudadana haya propuesto convertir temporalmente el exterior del templo en una especie de muro de lamentaciones, con la idea de dejar constancia del malestar de los fieles, cuyo objetivo no es buscar un culpable, sino encontrar una solución lo antes posible. Y es que Santa Catalina no es una iglesia cualquiera. De hecho, en 1912 fue declarada Monumento Nacional y esa distinción no se concede todos los días.
También es sede canónica de las hermandades de la Exaltación, de la Virgen del Carmen y del Rosario, y de Santa Lucía, y legado de varios estilos
arquitectónicos que dejaron su sello en la capital hispalense. Fue construida en el siglo XIV sobre las ruinas de una antigua mezquita que sólo mantuvo partes del mihrab y del alminar de su torre. Pese a los cambios que ha sufrido a lo largo del tiempo, entre los que se incluyen el traslado de la fachada de la desaparecida iglesia de Santa Lucía a su portal, se puede decir que el edificio desprende un aroma de autenticidad difícil de describir, merced a una armónica combinación del gótico con el mudéjar. Sería una pérdida irreparable que tal valor patrimonial se esfumara con un derrumbamiento, pero esta posibilidad es tan indeseada como factible.
arquitectónicos que dejaron su sello en la capital hispalense. Fue construida en el siglo XIV sobre las ruinas de una antigua mezquita que sólo mantuvo partes del mihrab y del alminar de su torre. Pese a los cambios que ha sufrido a lo largo del tiempo, entre los que se incluyen el traslado de la fachada de la desaparecida iglesia de Santa Lucía a su portal, se puede decir que el edificio desprende un aroma de autenticidad difícil de describir, merced a una armónica combinación del gótico con el mudéjar. Sería una pérdida irreparable que tal valor patrimonial se esfumara con un derrumbamiento, pero esta posibilidad es tan indeseada como factible.Los últimos informes dejaron bien claro que los pilares están cediendo y los cimientos empiezan a tambalearse. Ahora la pelota está en el tejado del Arzobispado de Sevilla (propietario), del Ayuntamiento y de la Junta de Andalucía, que se comprometieron verbalmente a coordinar la financiación. Mientras tanto, bajo la advocación de Santa Catalina de Alejandría, la mártir que fue capaz de convertir al cristianismo a los más sabios de su época y que por ello fue decapitada, y el respaldo de los feligreses y de la sociedad sevillana en general, el templo pide a gritos auxilio.

