Etiqueta: Sevilla
Ruinas de Itálica. 11º Fotografía en 360 grados.

Los retales de La Ranilla
Ya por aquel entonces su actividad había menguado y sólo recluía a presos de tercer grado. Era la prueba evidente de que las autoridades pensaban ‘jubilarla’ más pronto que tarde y en 2007 se iniciaron las tareas de demolición pese a la oposición de los vecinos de La Concepción, antiguos condenados y asociaciones de la Memoria Histórica, que sólo pudieron conseguir que se conservara la fachada principal y el pabellón administrativo. Así pues, donde antes hubo calabozos, barrotes, corredores, aseos comunes, garitas y alambres, pronto habrá un parque, un centro cívico y una nueva jefatura de la Policía local. Sin duda, será un cambio drástico al que tendrán que acostumbrarse todos, especialmente, los que pasaron una parte de sus vidas en aquel imborrable lugar.Los Buenos días de Manuela.
Romaiquía es el nombre castellanizado de Rumaikiyya.
Poetisa hispano- arábiga esposa del rey Motamid de Sevilla.
Era una joven de condición humilde.
Trabajaba al servicio del moro Jachach, que la empleaba para conducir las bestias de carga.
Un día el futuro rey la encontró en la calle. Se prendó de su belleza y de su talento. La rescató – era esclava del moro- se la llevó a palacio y la hizo su esposa.
Esto no fue del agrado de su padre, el rey.
Pronto Romaiquía conquistó su corazón, especialmente después de darle un nieto.
A pesar de su ascendencia humilde. Romaiquía supo representar muy bien su papel de reina de una corte tan fastuosa como lo era entonces la de Sevilla.
Los dos esposos se amaban con ternura y Motamid, ya rey, complacía todos los caprichos de su esposa. Ya os hablé de la plantación de los almendros.
Su mutua pasión inspiró versos entrañables que se dirigían entre ellos, como demostración de su amor.
Queda constancia escrita de numerosos poemas de Motamid, pero sólo queda uno de Romaiquía.
Esa es la información que yo tengo, aunque continuamente se hacen investigaciones de textos literarios antiguos.
Como reina también se implicó en algunas obras de la ciudad.
En el museo de Sevilla hay una inscripción que acredita que se debe a ella la construcción de la torre de la mezquita, que estaba situada donde hoy está San Juan de la Palma.
Otros historiadores atribuyen a ella la construcción de toda la mezquita.
Su reinado fue largo y no es de extrañar que patrocinara y alentara varias obras.
Ya hemos comentado que en el reinado de Al-Motamid, Sevilla se convirtió en uno de los principales núcleos intelectuales y artísticos de su tiempo.
En un párrafo se puede resumir la biografía de este rey, uno de los personajes más novelescos de la Edad Media Española.
Un hombre que llegó a tenerlo casi todo y que acabó sus días en un doloroso exilio africano. Quizás, recordaba, desde allí, el patio del Alcázar de Sevilla, donde el agua corría a la par del vino, de las palabras, de la belleza y el amor.
Es el propio Al Mutamid quien mejor refleja en sus versos el tránsito del todo a la nada.
En algunos poemas, el poeta se muestra exultante, feliz, se sabe dominador y temido, como en el siguiente poema, escrito a raíz de la conquista de Córdoba.
“Pedí en matrimonio a Córdoba, la bella, cuando había
Rechazado a los que la pretendían con espadas y lanzas.
¡Cuánto tiempo estuvo desnuda!, más me presenté yo
y se cubrió de bellas túnicas y joyas.
¡Boda real! Celebraremos nupcias en su palacio,
mientras los otros reyes estarán en el cortejo del miedo.”
Los buenos días de Manuela.
La torre del Oro. 2º Fotografías en 360 Grados.

Los buenos días de Manuela.
La Susona: más real que ficticia
documentado es lo que ocurrió justo después. Existen dos versiones. La primera afirma que la ‘Susona’ fue repudiada por cristianos y judíos y se recluyó en un convento. La segunda, mucho más macabra, asegura que la misma protagonista tuvo dos hijos de un obispo, pero terminó siendo abandonada por éste. Y al morir ella, dejó una nota en su testamento que decía lo siguiente: “Y para que sirva de ejemplo a los jóvenes en testimonio de mi desdicha, mando que cuando haya muerto separen mi cabeza de mi cuerpo y la pongan sujeta en un clavo sobre la puerta de mi casa, y quede allí para siempre jamás”.Ruinas de Itálica. 9º Fotografía en 360 grados.
