La segunda juventud del Pabellón de la Navegación

¿Quién no recuerda el Pabellón de la Navegación? Ubicado a los pies del Guadalquivir, tan cerca del río que se podía palpar la humedad, sus interiores nos hacían creer que caminábamos por un enorme barco que se modernizaba al son de nuestros pasos. De esta forma, partíamos inicialmente de la navegación primitiva hasta llegar a la era contemporánea, pasando previamente por el salto al océano, la edad de los descubrimientos marítimos, la época del auge del comercio y cómo no, la carrera de Indias. Su atractivo estético y cultural le convirtió en el pabellón más popular de la Exposición Universal de 1992, recibiendo más de 12 millones de visitas en los escasos seis meses que duró la muestra. Pero, ¿qué fue de él?

Una vez clausurada la Expo, el Pabellón de la Navegación permaneció abierto dos años más para aprovechar su tirón y formar parte del Parque de los Descubrimientos, aquel intento fallido de
transformar La Cartuja en una zona lúdica vanguardista que terminó precipitadamente en enero 1995. Desde entonces a esta parte, su uso fue limitado y discontinuo, deteriorándose su estructura y cayendo prácticamente en el olvido. Sin embargo, esto no llegará a suceder del todo, ya que la profunda renovación a la que ha sido sometido en los últimos dos años le augura un esperanzador porvenir.

Pabellón de la NavegaciónEn concreto, se han invertido 11 millones de euros para adaptar a los nuevos tiempos el edificio que diseñara en su día el arquitecto sevillano Guillermo Vázquez Consuegra, y a partir del 21 de diciembre, fecha en la que se prevé reinaugurarlo, será un moderno museo interactivo, preparado para enseñarnos los secretos mejor guardados de la navegación a través de proyecciones audiovisuales minadas de luces leds, y también un salón de congresos, con capacidad para 800 personas.  Además, conservará todo lo bueno que le hizo brillar en su día, incluyendo las réplicas de famosos buques comola Nao Victoria, el Galeón Exvoto Utrera o el navío Nuestra Señora del Pilar. En resumen, tendrá todo lo necesario para vivir una segunda juventud.

Isla Mágica se engalana para la Navidad

El parque temático de Sevilla cambiará su aspecto durante la temporada navideña para atraer a más de 60.000 visitantes. Al menos, ese es el objetivo que se han marcado sus responsables,  conscientes de que tenían que preparar algo especial la época del año más entrañable. Así las cosas, Isla Mágica abrirá sus puertas este sábado 3 de diciembre con importantes novedades en todos los ámbitos. La más llamativa quizás es la incorporación de nieve artificial para simular el fenómeno meteorológico menos visto en nuestra ciudad, pero las sorpresas no terminan ahí.

 

 
La oferta se adaptará a todos los públicos. Por ejemplo, los que viven la Navidad de forma tradicional podrán entregar sus cartas al Cartero Real, seguir los pasacalles de los Reyes Magos y recrearse con los belenes. Por el contrario, los que son más partidarios de la cultura anglosajona siempre tendrán la posibilidad de dialogar con Papá Noel sobre su fábrica de regalos. Asimismo, los amantes del séptimo arte podrán visionar hasta cuatro películas en el Cine Dimensión 4, donde se pondrá percibir el viento, los olores  e incluso el movimiento de los personajes hacia las butacas. Sin duda, una experiencia única.

 

 
También el paladar se adaptará al típico sabor navideño, ya que habrá puestos de castañas asadas, buñuelos, chocolates y otros dulces. Y el que quiera seguir disfrutando de emociones fuertes y de lo que siempre ha caracterizado a Isla Mágica, tendrá a su alcance 23 atracciones mecánicas (incluyendo los karts) y más de 30 espectáculos (teatrales, musicales y audiovisuales). Aunque cueste creerlo, el frío o la lluvia no deberían disuadir a nadie, puesto que muchas zonas del recinto estarán cubiertas y acondicionadas para tal efecto. Y por si fuera poco, las entradas serán un 25% más baratas que en la temporada alta. Así pues, quien quiera pasar un día repleto de diversión navideña, no tendrá excusas para hacerlo hasta el 8 de enero en horario 12:00 a 19:30 horas.

 

Cuando el agua fue un enemigo

Ha llovido mucho desde el 25 de noviembre de 1961, pero no lo suficiente como ocasionar efectos tan devastadores como los de aquel día. Los más de trescientos litros por metro cuadrado que cayeron en Sevilla en un corto espacio de tiempo desbordaron el Tamarguillo y abrieron una profunda brecha en el muro de defensa que lo contenía. Como consecuencia, el agua alcanzó los tres metros de altura, se llevó por delante muchas viviendas y dejó paralizados los barrios de La Corza, La Calzada, el Cerro del Aguila, San Bernardo, El Fontanal, el Tiro de Línea y la Puerta de Jerez durante una semana.

Un superficial vistazo a las fotografías de la inundación nos hace asociar a Sevilla con Venecia, ya que muchas personas se vieron obligadas a trasladarse en barcas, pero con la importante diferencia de que aquellos momentos no tuvieron el más mínimo encanto. De hecho, se vivieron escenas dantescas, con familias resguardándose en azoteas, mobiliarios enteros perdidos, animales arrastrados por el caudal, etc. Por suerte, no murió nadie, pero los daños materiales fueron incalculables y la sensación de zozobra permanece en la mente de los que lo vivieron de cerca.

Riada en SevillaLas cifras oficiales hablaban de más de 550 hectáreas afectadas por la riada, pero estudios recientes han demostrado que las secuelas se dejaron notar en más de 3.400 hectáreas. Tanto es así que Sevilla fue nombrada zona catastrófica y un mes después de la tragedia se organizó una cabalgata solidaria de índole nacional que partió desde Madrid hacia la capital hispalense.  La llamaron Operación Clavel, fue capitaneada por el popular locutor radiofónico Boby Deglané y aglutinó a 42 camiones, 150 coches y 82 motos que transportaron comida, enseres y juguetes para los afectados. Entre vítores y en un ambiente de máxima expectación, la caravana entró en la ciudad la tarde del 19 de diciembre de 1961, pero en cuestión de minutos la alegría se volvió a tornar en tristeza cuando un avión de exhibición que fotografiaba a la muchedumbre realizó una maniobra temeraria y acabó enredándose en los cables de alta tensión, dejando el accidente un lúgubre balance de veinte muertos y más de cien heridos. Como se suele decir, fue peor el remedio que la enfermedad.

Cincuenta años después de aquel episodio, cuesta imaginar que vuelva a repetirse una anegación de esa magnitud, sobre todo, después de que se recondujese el cauce del Tamarguillo y se reforzaran las medidas de seguridad, aunque los expertos reconocen que en el invierno de 1996 también se rozó la fatalidad. Con todo, lo que resulta verdaderamente irónico es que en nuestra ciudad sean tan recordadas las riadas como los periodos de sequía. El agua, ese bien que necesitamos todos para vivir, se convierte a veces en nuestro peor enemigo.

La calle de la serpiente

La manera más rápida de conocer la idiosincrasia de Sevilla es darse un paseo por la calle Sierpes y recorrer sus 400 metros de longitud sin pestañear. Sin embargo, una vez completada la tarea, puede que la curiosidad no esté del todo saciada y surja la intriga de saber cómo esa calle llegó a ser lo que es actualmente.

Originalmente, la calle Sierpes era sencillamente un brazo del río Guadalquivir y a sus márgenes se levantaron conventos y comercios. Por allí transitaban los que llegaban de las Américas para vender sus preciadas mercancías, aunque a veces, en lugar de encontrar compradores, se topaban con todo tipo de malhechores que les robaban o les estafaban con hábiles trucos. Era por tanto, un lugar concurrido y a veces peligroso. Dado el momento histórico, cargado de beligerancia, uno de los productos más demandados eran las espadas y por eso la calle acuñó el nombre de Espaderos en la época gremial. Sin embargo, esta denominación no tuvo demasiado recorrido y dio paso al de Sierpes gracias a un rumor que corrió como la pólvora.

Al parecer, de la noche a la mañana comenzaron a desaparecer niños sin dejar rastro en aquella calle. La gente llegó a asustarse tanto que, el regente de la ciudad, Alfonso de Cárdenas, se vio obligado a intervenir y ordenó investigar los sucesos, pero lo único que pudo obtener fue el testimonio de un preso que, a cambio de su libertad, ofrecía delatar al asesino. Cuando el gobernador dio su visto bueno, el reo, llamado Melchor de Quinta y Argüeso, relató que había acabado con la vida del malvado ser mientras trazaba un túnel para huir de la cárcel. Las autoridades acudieron al lugar señalado en las galerías subterráneas y comprobaron que lo que decía era verdad, aunque había obviado un importante detalle: quien yacía inerte con una daga clavada no era una persona sino una enorme serpiente venenosa.

Según cuenta la leyenda, el reptil fue mostrado en público para acabar con los temores de los sevillanos, los crímenes cesaron y a partir de ese momento, la vía empezó a conocerse como Calle de la Sierpe, aunque los más incrédulos se niegan a creer este relato y prefieren atribuir el nombre a su forma serpenteante.

El ‘Boss’ le guiña un ojo a Sevilla

Bruce Springsteen ha decidido comenzar su nueva gira europea en Sevilla. Tal como lo oyen. El artista estadounidense, uno de los que más seguidores arrastran en el mundo, actuará en el Estadio de La Cartuja el 13 de mayo de 2012, en un concierto que servirá para dar el pistoletazo de salida a su selecto recorrido por el viejo continente. Evidentemente, que el ‘Boss’ haya escogido la capital hispalense no es fruto de la casualidad. Por un lado, se debe a las hábiles gestiones de la sociedad Estadio Olímpico de Sevilla (Eossa) para rentabilizar las instalaciones. Y por otro, a lo satisfecho que quedó el cantante con su última experiencia en nuestra ciudad.

Fue el pasado 28 de julio de 2009 cuando más de 30.000 incondicionales se dieron cita en el mismo escenario para deleitarse con los acordes y letras de temas tan conocidos como ‘Born in the USA’, ‘Working on a dream’, ‘Dancing in the dark’, etc. En total, fueron más de tres horas de música de primera calidad en una noche que parecía irrepetible. Sin embargo, los que se quedaron con ganas de más y los que no pudieron asistir tendrán una nueva oportunidad para ver a Bruce Springsteen en directo. De hecho, los organizadores están convencidos de que, al tratarse de una apertura de gira y conocerse con tanta antelación la fecha, la afluencia podría duplicarse y alcanzar los 60.000 espectadores, una cifra que en Sevilla sólo ha conseguido rebasar U2 (con 80.000).

La nueva visita del ‘Boss’ no sólo es una buena noticia para Sevilla por la repercusión mediática que acarreará el evento, sino también por los beneficios que generará en la ciudad. De esta manera, se espera que el concierto tenga un impacto económico de más de cinco millones de euros. Ayudará y mucho el hecho de que el vocalista, su grupo y su gigantesco séquito aterricen en el aeropuerto de San Pablo varios días antes de la cita para cuidar hasta el último detalle del concierto que abrirá su gira por Europa. Con todo, se puede decir que Springsteen ha guiñado un ojo a Sevilla, y Sevilla le devolverá el gesto en cuanto se suba a la platea.

Las adversidades de Bécquer

Gustavo Adolfo Bécquer, uno de los mejores poetas que ha dado nuestro país y probablemente el máximo exponente del Romanticismo tardío, nació y se crió en Sevilla. Concretamente, en el número 9 de la calle Ancha de San Lorenzo (actual Conde de Barajas), una casa que desgraciadamente no ha sobrevivido a nuestros tiempos. Sus antepasados eran nobles flamencos que llegaron a la capital hispalense en el siglo XVI para comerciar y consiguieron labrar una gran fortuna, aunque ésta no duró lo suficiente como para garantizar el porvenir de Gustavo Adolfo,  entre otras cosas, porque su padre, que quería que siguiese sus pasos como pintor, murió cuando él tenía cinco años. Por ello, ingresó en el Colegio de San Telmo, el más apropiado que había en aquella época para huérfanos de familias aburguesadas. Allí empezó a interesarse por la literatura, pero la vida le tenía reservado otro gran golpe. Así, en 1847, conoció la noticia de que su madre también había fallecido y que el colegio donde estudiaba iba a cerrar sus puertas para convertirse en el Palacio de los Duques de Montpensier. Tenía once años y quedó totalmente aturdido.

Su madrina se hizo cargo de él y de su hermano mayor (Valeriano). Por suerte, ella tenía en casa una biblioteca interesante y Bécquer salió tímidamente de su introspección leyendo muchos de sus libros y comentándolos con los demás. No contento únicamente con leer, empezó a escribir y a colaborar con diversas revistas sevillanas. De esta manera entabló amistad con otros autores coetáneos como Narciso Campillo o Julio Nombela, que a la postre fueron determinantes para dar a conocer su obra.  No obstante, debido a su escasa repercusión inicial, a los 18 años se armó de valor, hizo las maletas y se marchó a Madrid con el sueño de hacerse un nombre en el mundo de las letras.

En la capital de España no encontró lo que esperaba. De hecho, se sumió en la depresión, vivía bohemiamente y escribía por encargos bajo el seudónimo de Gustavo García. Para colmo, padeció un primer brote de tuberculosis, la enfermedad que terminaría por arrebatarle la vida. Aun así, de la primera embestida salió ileso… gracias al amor. En 1858 conoció a la bella cantante de ópera Julia Espí, de la que se enamoró perdidamente. Gracias a esos nuevos sentimientos recobró el optimismo y empezó a escribir sus famosas Rimas y Leyendas, pero la relación no cuajó porque ella buscaba un hombre más distinguido. Antes de que cayera en otra profunda tristeza, se interesó por la joven vallisoletana Elisa Guillén, pero ésta también le dio calabazas. Cansado de buscar el amor platónico, finalmente se casó inesperadamente con Casta Esteban, con la que tuvo tres hijos.

Para mantener a la familia, trabajó en varios periódicos y también como censor, aunque nunca dejó de escribir para agrandar su propia colección. No era feliz del todo, pero al menos había encontrado una estabilidad que ni mucho menos fue eterna. De hecho, en 1863 volvió a tener una recaída de tuberculosis y regresó transitoriamente a Sevilla. Una vez recuperado, se instaló de nuevo en Madrid y recibió una flecha tremendamente afilada: Casta le fue infiel. Incapaz de afrontar esta deshonra, huyó a Toledo y se refugió en su hermano Valeriano, quien también perecería a los pocos años. En la más terrible desolación y gravemente enfermo, Bécquer continuó utilizando la pluma hasta sus últimos días, aunque ya sin ninguna pretensión. Eso sí, antes de expulsar su último aliento, le pidió un favor a su amigo Augusto Ferrán. “Si es posible, publicad mis versos. Tengo el presentimiento de que muerto seré más y mejor conocido que vivo”. Y su predicción se cumplió al pie de la letra.

La semana del caballo

Para los aficionados al mundo de los caballos, el Sicab es probablemente el acontecimiento más esperado del año. Desde el año 1991 reúne en el Palacio de Exposiciones y Congresos a los mejores caballos de Pura Raza Española, es decir, a los más bellos, a los más fuertes, a los mejor adiestrados, a los más singulares. Como se suele decir, la creme de la creme.  Se calcula que en la edición de este año, que se celebrará esta semana desde el martes 22 de noviembre al domingo 27, participarán cerca de mil ejemplares procedentes de 300 ganaderías diferentes. Sin duda, un elenco heterogéneo y de máxima calidad.

Pero, ¿es el Salón Internacional del Caballo un evento elitista reservado única y exclusivamente para los entendidos en la materia? La respuesta es no y hay varios datos contundentes que lo atestiguan. Para empezar, el Ayuntamiento ya lo considera el tercer evento anual más importante de Sevilla, sólo superado por la Semana Santa y la Feria de Abril. De hecho, cada vez son más las personas que se acercan al Sicab y buena prueba de ello es que el año pasado recibió más de 200.000 visitas. Quienes no estén muy puestos en el tema pero tengan interés en conocerlo, deberían saber que en los numerosos stands de exposición podrán recibir todas las indicaciones necesarias para aprender y disfrutar de esta muestra equina. Además, también tendrán
Sicab Semana Caballo Sevillala posibilidad de recrear la vista con los concursos y de saborear los asados de Argentina, país invitado.

Desde el punto de vista económico, sus organizadores estiman que dejará en la ciudad alrededor de 30 millones de euros, lo cual no es moco de pavo, y mucho menos, en estos tiempos que corren. Esa cantidad es fruto de las inscripciones de los ganaderos, de las transacciones que se realizan durante la feria (compra y venta de caballos), de los miles de turistas que arriban a la capital hispalense durante esos días, de los puestos de trabajo que genera, de la recaudación en taquilla, con entradas que van desde los 10 euros (para recorrer todo el recinto) y los 15 (para contemplar el espectáculo), y de un largo etcétera. La gran beneficiada de todo ello, Sevilla.

Lo que hay que saber de El Giraldillo

“¿Ves esa pequeña figura que está ahí arriba del todo, en el pico de la Giralda? Se llama Giraldillo”. Es posible que muchos de nosotros recibiéramos esa escueta explicación cuando era niños y no nos hayamos preocupado en saber más acerca de esta estatua, o al menos, que hayamos tardado más de lo debido en informarnos. Pues bien, hay que partir de la base de que su nombre oficial no es ése, sino ‘Triunfo de la Fe Victoriosa’. Su elevada ubicación y el hecho de que se le conozca como Giraldillo (y no Giraldilla) pueden habernos conducido al error de que estamos ante una escultura masculina, cuando en realidad representa a una mujer con túnica que porta una palma en una mano y un escudo en la otra.

Y no, no es una figura precisamente pequeña. Mide más de tres metros y medio, está fundida en cobre y pesa 128 kilos. Es la fastuosidad de la Giralda la que la empequeñece. Por esta misma razón, muchos habremos dado por sentado que el Giraldillo acuñó esta denominación popular porque coronaba la Giralda, cuando fue justo al revés: la estatua dio nombre a la torre. Desde el punto de vista funcional es una simple veleta que se mueve en función de la dirección del viento, pero desde el punto de vista patrimonial es mucho más que eso, aunque su historia no se enseñe en los colegios.

A mitad del siglo XVI, la Catedral de Sevilla aún conservaba vestigios de su pasado como mezquita y el Cabildo decidió que ya era hora de transformarla en un templo cien por cien cristiano. Fue en ese momento cuando entró en acción El Giraldillo, ideado para sustituir al minarete árabe. La imagen fue realizada por Juan Baptista Vázquez y moldeada por Bartolomé Morel entre 1566 y 1568, y como bien indica su verdadero nombre, simboliza la victoria de los cristianos sobre los musulmanes. Desde entonces a esta parte -con el paréntesis comprendido entre 1999 y 2003, en el que fue restaurado y sustituido por una réplica- ha estado situado en el lugar más alto de Sevilla, aunque la Torre Pelli amenaza con arrebatarle este privilegio.

El paraíso de María Luisa

Lo que hoy conocemos como Parque de María Luisa eran unos jardines privados que  formaban parte del Palacio de San Telmo y pertenecían a los duques de Montpensier. Su historia cambió para siempre cuando el Ayuntamiento de Sevilla se propuso trazar una calle que llegara al río por esta zona y les pidió permiso para llevarla a cabo. La Infanta María Luisa de Borbón (duquesa de Montpensier) no sólo aceptó, sino que cedió a la ciudad la mayor parte del recinto en 1893. Al recibir semejante e inesperado regalo, las autoridades no tuvieron más remedio que buscarle una buena utilidad y decidieron crear un parque público, que bautizaron como Parque de María Luisa en señal de agradecimiento.

A principios del siglo XX ya era ‘vox populi’ la posibilidad de que Sevilla albergara una Exposición Hispanoamericana y el Parque de María Luisa, que aún no se había abierto al público, estaba en todas las quinielas para convertirse en su sede. Algunos notables de la época se opusieron tajantemente por el miedo a que el jardín se deteriorara con el tránsito de tantas personas y se inundara, pues se decía que no estaba preparado para canalizar las lluvias. Sin embargo, su belleza terminó imponiéndose y sus deficiencias técnicas fueron subsanadas con el ingeniero francés Jean-Claude Nicolas Forestier. Éste también aprovechó la ocasión para modificar sutilmente su aspecto y le dio un toque arabesco con los Jardines del Generalife como referencia.

Pese a que aún quedaban obras por rematar, el 18 de abril de 1914 abrió sus puertas y muy pronto sevillanos y turistas empezaron a deleitarse con su majestuosidad, que fue en aumento hasta dar comienzo la exposición de 1929, la cual resultó ser un éxito sin precedentes.

Desde entonces a esta parte, el Parque de María Luisa ha sido restaurado varias veces, aunque se puede afirmar sin miedo al error que conserva su esencia original. Hablamos de un parque que combina como ningún otro las luces y las sobras gracias a una frondosa y colorida vegetación. Está organizado por calles y glorietas que tienen su propio nombre y conducen a lugares singulares como el Estanque de los Lotos, el Monumento a Bécquer, la Plaza de América, el Jardín de los Leones , el Monte Gurugú, el Cenador, etc. Asimismo, sus fuentes refrescan el ambiente y desprenden sonidos que relajan nuestros sentidos, al tiempo que su fauna nos permite contemplar pavos reales, pájaros cantores, cisnes, patos y sobre todo, sus inconfundibles palomas, que aguardan la llegada de los niños para comer de sus manos. Por todo ello se le reconoce como el Parque de Sevilla, aunque más que un parque, más bien es un paraíso.

✅ Turismo en Sevilla - Guía de Sevilla - Personajes y leyendas de Sevilla
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

La ley afirma que podemos almacenar cookies en su dispositivo si son estrictamente necesarias para el funcionamiento de esta página. Para todos los demás tipos de cookies necesitamos su permiso.

Esta página utiliza tipos diferentes de cookies. Algunas cookies son colocadas por servicios de terceros que aparecen en nuestras páginas.  En cualquier momento puede cambiar o retirar su consentimiento desde la Declaración de cookies en nuestro sitio web.

Obtenga más información sobre quiénes somos, cómo puede contactarnos y cómo procesamos los datos personales en nuestraPolítica de Privacidad. (Enlazar con la política de privacidad del sitio web)

Al contactarnos respecto a su consentimiento, por favor, indique el ID y la fecha de su consentimiento.