A vueltas con el monumento al Papa

Monumento al Papa en Sevilla

Cuando empezó a hablarse de la posibilidad de que Sevilla le dedicara un monumento a Juan Pablo II, allá por el año 2006, todo el mundo parecía estar de acuerdo con que el proyecto se llevara a cabo, ya que, entre otras cosas, iba a ser sufragado por donativos particulares y no iba a suponer ningún gasto para la ciudad. Sin embargo, los quebraderos de cabeza llegaron a la hora de encontrarle una ubicación. La anterior Delegación Provincial de Cultura dejó entrever que había overbooking de monumentos en el centro histórico. El Hermano Mayor de la Macarena propuso cobijar la obra en el atrio de la basílica, pero luego se encontró con el rechazo de su junta de gobierno, que consideraba que no existía una relación directa entre el beato y la corporación. Y el resto de lugares planteados, como la Plaza de la Contratación, la Puerta de Jerez y la calle Adolfo Rodríguez Jurado, no terminaban de convencer a ninguna de las partes.

Así las cosas, el imaginero Juan Manuel Miñarro terminó la estatua del sumo pontífice sin saber dónde iba a ser colocada. Para amenizar la espera, la obra fue expuesta en la sede de Cajasol y recibió once mil visitas en los primeros cuatro días. Posteriormente, el Arzobispado recogió el testigo y decidió alojarla en la Catedral, junto a la Puerta de San Miguel, hasta que terminara la polémica. Y lo cierto es que allí permanece todavía, aunque esta vez parece que por poco tiempo. Las reuniones entre el Ayuntamiento de Sevilla, el Arzobispado y la plataforma que promovió la idea están en la fase final y ya existe un principio de acuerdo para que la Plaza Virgen de los Reyes sea la que acoja el monumento a Juan Pablo II.

Concretamente, estaría situado justo enfrente del Palacio Arzobispal, al inicio del callejón que desemboca en la Plaza de Santa Marta. Para tal efecto se plantaría un pequeño jardín que bordearía y protegería la escultura. ¿Pero por qué la Plaza Virgen de los Reyes? Desde el primer momento, las autoridades eclesiásticas intentaron que el monumento estuviera próximo a la Catedral, y una vez que se confirme esta noticia, podría decirse que han conseguido su propósito. Además, es un lugar que está estrechamente ligado al Papa, puesto que en sus dos visitas a Sevilla (1982 y 1993) utilizó el balcón del Palacio Arzobispal para dirigirse a los feligreses. Así pues, si todo sigue su curso, en ese emplazamiento reposará la obra, que ha sido fundida en bronce, mide 2,45 metros y pesa más de 800 kilos.

La SE-40 asoma la cabeza

Con la SE-40 ha pasado algo parecido a lo del Metro. Se habló durante tantísimo tiempo de los efectos positivos que tendría para el tráfico urbano que llegó un momento en el que la gente creyó que era demasiado bonito para ser verdad. Sin embargo, un día, concretamente el 2 de abril de 2009, los sueños se hicieron realidad y la ciudad se despertó con la buena noticia de que la primera línea del tranvía ya estaba operativa. Pues bien, este domingo, 13 de noviembre de 2011, sucederá exactamente lo mismo con la ansiada segunda ronda de circunvalación.

Tras más de cuatro años de obras, el Ministerio de Fomento ha anunciado públicamente la fecha de SE-40apertura del primer tramo de la SE-40, el cual unirá Alcalá de Guadaira con La Rinconada y enlazará la autovía de Madrid (A-4) con la autovía Sevilla-Málaga (A-92) gracias a sus 10,16 kilómetros de longitud. Al estar vigente el periodo de campaña electoral, no habrá una inauguración al uso, aunque lo verdaderamente importante es que empiece a funcionar y reduzca los atascos en los accesos a la capital hispalense lo antes posible.

Naturalmente, esto no ha hecho sino comenzar, y tal y como está sucediendo con el Metro, habrá que esperar muchos años para ver el proyecto completado. De hecho, lo que se pondrá en marcha este domingo no es más que el primero de los once tramos diseñados. En otras palabras, actualmente sólo se han materializado 108 de los 1.200 millones de euros presupuestados. Con esa mareante cifra, todo el mundo puede hacerse a la idea de la ingente cantidad de asfalto, mano de obra, señales, excavadoras, bulldozeres, niveladoras, volquetes, aplanadoras y pavimentadoras que será necesaria para edificar los 77,6 kilómetros de calzada y sus correspondientes túneles. Tanto es así que, cuando conduzcamos por uno de los tres cómodos carriles de la SE-40, nos parecerá mentira.

La Torre Pelli y las amenazas de la Unesco

La Torre Pelli, ese rascacielos que crece a un ritmo vertiginoso en la Isla de la Cartuja, no está pasando desapercibido para nadie. Tampoco para la Unesco, que ha abierto un expediente al proyecto y ha enviado recientemente a dos delegados con la idea de que examinen in situ la obra. Dicho organismo nombró a Sevilla como Patrimonio de la Humanidad gracias a la Catedral, el Real Alcázar y el Archivo de Indias, pero ahora amenaza con desposeerla de dicha condición si el nuevo edificio, dada su magnitud, causa un impacto negativo sobre el entorno e incumple la normativa. 

 

El problema radica en que las tareas de construcción ya están en una fase avanzada y se calcula que en un plazo de un año podrían estar finiquitadas. Por eso, el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, le ha pedido a la Unesco celeridad en su pronunciamiento. Las relaciones entre las partes no son del todo fluidas, ya que en 2009 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura solicitó que se detuviera la cimentación y no consiguió su propósito. También instó al Ministerio de Cultura a tomar partida, pero el Gobierno central se declaró incompetente en este sentido.

 

Prácticamente desde que se aprobó su diseño, la Torre Pelli, promovida por Cajasol, ha generado mucha controversia en la capital hispalense. Sus partidarios defienden que creará en torno a  4.000 puestos de trabajo, que representará el avance de Sevilla hacia la modernidad y que revitalizará la Isla de la Cartuja de una vez por todas. Por el contrario, sus detractores consideran que va en contra del modelo sostenible y que sus 178 metros de altura eclipsarán a la Giralda y al resto de la ciudad para siempre. Así pues, la polémica está más que servida y habrá que esperar algo más para conocer el desenlace de esta historia.

Sevilla se sube al pódium del turismo nacional

La calidad termina imponiéndose a las modas y por eso, Sevilla, tras un periodo de impasse,  ha recuperado su estatus como referencia turística nacional. De hecho, según los últimos datos oficiales, se ha colocado como la tercera ciudad española que más visitantes recibe, sólo superada por Madrid y Barcelona. Sin duda, se trata de una noticia tremendamente positiva y halagüeña para todo el sector turístico, pilar sobre el que se asienta buena parte de la economía sevillana.

Ahora los hoteles vuelven a tener una ocupación similar a la que tenían antes del estallido de la crisis, es decir, en torno al 75% de su capacidad. Por su parte, el aeropuerto está rozando el récord de pasajeros que se produjo con motivo de la Expo de 1992, mientras que las cifras del AVE se mantienen más o menos estables. Tampoco hay que olvidarse de los cruceros, cuyo boom ha permitido que más de 13.000 turistas hayan arribado a la ciudad en lo que va de año a través del río Guadalquivir, lo cual supone un incremento de más del 50%. Obviamente, todo ello se palpa día a día en el ambiente y en los monumentos más emblemáticos, los cuales han recibido más de un millón de visitas cada uno en 2011.

Pero la pregunta es inevitable. ¿A qué se debe este incremento del turismo? La respuesta comprende un cúmulo de factores. El primero de ellos, y quizás el fundamental, es que Sevilla ha mejorado su oferta turística. Lo ha hecho mimando y cuidando todos los detalles de lo que ya tenía y apostando por otras atracciones más novedosas como la ópera, el Castillo de San Jorge, eventos deportivos y musicales, el transporte fluvial, congresos, etc. Además, ha sabido adaptarse a los tiempos de austeridad que corren rebajando los precios (sólo Cáceres y Granada son más baratas en España) e ingeniando promociones al gusto del consumidor. Sin ir más lejos, Pedro Sánchez Cuerda, presidente de los hosteleros sevillanos, afirmó hace unos días que actualmente los turistas “prefieren la barra a la mesa y el mantel”, por lo que muchos de los bares y restaurantes han optado por ofrecer más tapas y menos platos rimbombantes para conservar la clientela.

Desde el punto de vista externo, todos los conflictos políticos y militares del Norte de África han beneficiado a Sevilla, ya que muchos de los extranjeros que tenían pensando visitar estos lugares se han decantado finalmente por la capital hispalense. También ha favorecido sobremanera la existencia de líneas aéreas de bajo coste, que facilitan la llegada de turistas de diferentes edades y procedencias.

En cualquier caso, a nadie se le escapa que la gran baza de Sevilla sigue y seguirá siendo su patrimonio histórico, artístico, cultural y gastronómico. ¿Quién no desea ver con sus propios ojos la Giralda, la Catedral, la Torre del Oro, el Alcázar, el río Guadalquivir, el barrio de Santa Cruz, el Archivo de Indias, la Plaza de España o La Maestranza? La tentación es infinita.

La eternidad de la Puerta de la Carne

A lo largo de la longeva historia de Sevilla pocos lugares pueden presumir de haber tenido más vitalidad que la Puerta de la Carne. Junto a la Puerta de Carmona, fue la única entrada a la ciudad construida por los romanos que sobrevivió a la ampliación del sistema de amurallamiento que llevaron a cabo posteriormente los almorávides para defenderse de los cristianos. Eso sí, los musulmanes la remodelaron por completo, le impusieron su preciosista sello arquitectónico y la llamaron Vib-Ahogar en honor al maestro alarife que la diseñó, aunque también hubo un periodo en el que se la conoció como Puerta de las Perlas.

Ya en el siglo XIII, las ofensivas de Fernando III el Santo terminaron dando sus frutos y la ciudad pasó a manos cristianas. Sin embargo, con la reordenación del territorio y de sus gentes, la Puerta de la carne SevillaPuerta de la Carne quedó encuadrada en el barrio de los judíos, a los que inicialmente se les permitió permanecer en la ciudad. Ellos la conocían como Minjoar, un nombre que hace referencia a un respetado hebreo de la época, y era el único acceso que tenían para comunicarse con el exterior. Por ello, era muy transitada y servía como punto de encuentro para todos los que profesaban esta religión. Muy cerca de allí se encontraba la sinagoga, justo donde hoy se halla la parroquia de Nuestra Señora de las Nieves.

Pero para los judíos todo cambió en 1391, cuando empezaron a ser perseguidos, asesinados y expulsados de Sevilla. Lejos de marginar la zona en la que vivieron sus enemigos, los cristianos la aprovecharon como centro comercial. ¿Cómo? Edificando a sus afueras un gran matadero, cuya carne tendría que entrar inexorablemente en la ciudad por esa puerta hasta llegar a la Plaza de la Alfalfa, que es donde estaban situadas las Carnicerías Reales. Cuentan los libros que era la única puerta de la ciudad que se mantenía abierta las 24 horas del día para favorecer todo el flujo de mercancías, un dato que sin duda pone de manifiesto su relevancia económica y por ende, su popularidad. Además, ya por aquel entonces se valoraba su valor histórico. De hecho, en su fachada principal se podían leer los siguientes versos: ‘Hércules me construyó, Julio Cesar la reparó y el héroe Fernando III la conquisto para Cristo’.

Con el paso de los años y como consecuencia de los episodios bélicos que se vivieron a sus pies, tales como la invasión napoleónica o la revolución cantonal, la estructura de la Puerta de la Carne fue deteriorándose y tuvo que ser restaurada varias veces. Por desgracia, hubo un momento en el que las autoridades de la ciudad creyeron que ya no merecía la pena mantenerla en pie y decretaron su derribo. Así pues, en marzo de 1864 la Puerta de la Carne dejó de existir físicamente para siempre.

En cualquier caso, el hecho de que fuese un lugar importante para romanos, musulmanes, judíos y cristianos le hará pasar a la eternidad. La prueba que lo demuestra es que el cruce de las calles Santa María la Blanca y Cano Cueto se sigue conociendo como la Puerta de la Carne pese a no conservarse ni un solo vestigio de lo que fue.

Cerco a los gorrillas

Pocas cosas son tan frustrantes e incómodas como tener que pagar a un gorrilla por el simple hecho de estacionar en la vía pública. Los hay simpáticos y bordes, comprensivos y arrogantes, educados y maleducados, sevillanos y foráneos, pero el caso es que todos suponen un problema. En zonas como Bami, Macarena, Torneo o Nervión, el problema ha llegado a convertirse en una cuestión perentoria y el Ayuntamiento pretende atajarla cuanto antes a sabiendas de que no será una empresa fácil.

Pero como se suele decir, lo prometido es deuda. Durante la campaña electoral, Juan Ignacio Zoido insistió en que tendría  “tolerancia cero” con los aparcacoches ilegales si era elegido alcalde y ahora quiere cumplir su palabra pasando a la acción. De hecho, recientemente se hizo público que, gracias a la instalación de un nuevo programa informático, la Agencia Tributaria ya había tramitado un total de 288 multas a gorrillas denunciados por la Policía Gorrillas SevillaLocal en los dos últimos meses tras haberse aplicado la Ordenanza Municipal de Medidas para el Fomento y Garantía de la Convivencia Ciudadana, conocida popularmente como ‘Antivandálica’.

Obviamente, estas primeras sanciones sólo simbolizan el comienzo de un intenso cerco a los gorrillas, que hasta ahora habían operado con total impunidad y con la sensación de que nada ni nadie les podía frenar. Puede que a partir de ahora se lo piensen dos veces o puede que no. El tiempo dirá. Pero en lo que todo el mundo coincide es que era necesario hacerles saber a los gorrillas que su aura de invulnerabilidad tiene fecha de caducidad y que esa especie de coacción rutinaria que se repite como un bucle en las zonas más céntricas y transitadas de la ciudad debe extinguirse como una llama en al agua por el bien de la ciudad.

Porque a decir verdad, en estos tiempos que corren, con la crisis acuciando, el desempleo subiendo y el precio del carburante en máximos históricos, a nadie le sobran euros para regalárselos a los gorrillas por un servicio ficticio e innecesario.

Invitados a La Cartuja

A Juan Ignacio Zoido se le ha ocurrido una idea para que los dos clubes de fútbol más importantes de la ciudad salden sus deudas con el Ayuntamiento: que disputen algunos partidos oficiales en el Estadio de La Cartuja. Aún no han comenzado las negociaciones propiamente dichas, pero sí ha habido una primera toma de contacto que todas las partes la han calificado como satisfactoria. En cierto modo, están condenados a entenderse, ya que las arcas de Betis y Sevilla no están precisamente boyantes y al Consistorio le interesa reflotar las suyas propias recuperando esos cinco millones de euros cuanto antes, y de camino, revitalizar un escenario que fue catalogado en su día con el distintivo de cinco estrellas.

Gordillo y Del nido El también conocido como Estadio Olímpico fue edificado a finales de la década de los noventa con un coste aproximado de 128 millones de euros y desde entonces a esta parte ha albergado grandes eventos deportivos como el Mundial de Atletismo de 1999, la final de la Copa de la UEFA de 2003, las finales de la Copa del Rey de 1999 y 2001, la final de la Copa Davis de 2004 (repetirá este año) o la Peace Cup. También ha acogido conciertos de referentes musicales como Alejandro Sanz, U2, Héroes del Silencio, Madonna, Bruce Springsteen, etc. Sin embargo, a nadie se le escapa que, desde que el estadio fue diseñado, todos los alcaldes han intentado con mayor o menor convicción el traslado definitivo de los clubes a La Cartuja, fracasando en el intento por el rechazo de las aficiones verdiblanca y blanquirroja a abandonar sus tradicionales feudos.

No obstante, el actual primer edil plantea una solución intermedia que sí parece viable. Obviamente, aún habría que darle forma, pero no sería descabellado que Betis y Sevilla jugasen algún partido como local en La Cartuja en esta misma temporada. Otra opción más remota es la de que pueda disputarse algún derbi allí, aunque hay quienes piensan que ya es hora de desempolvar el Trofeo Ciudad de Sevilla que tanta aceptación popular tenía hace no demasiado tiempo.

La magia de El Costurero de la Reina

El Costurero de la Reina es uno de los edificios más singulares de Sevilla y tiene el don de generar preguntas en la mente de todos los que lo contemplan por vez primera. Más de uno, sorprendido por su ubicación y su estilo arquitectónico, seguro que se habrá cuestionado cómo ha llegado hasta allí, pues a simple vista parece extraído de una historia caballeresca o de un cuento de hadas, dando la sensación de que se hubiera teletransportado desde la época medieval hasta nuestros tiempos sin sufrir desperfectos. Pero no, este edificio no es tan antiguo.

Fue un encargo del Duque de Montpensier al arquitecto Juan Talavera, quien consiguió terminarlo allá por el año 1893. En aquel momento estaba muy de moda en Europa imitar estilos arquitectónicos anteriores como el románico, el gótico o el mudéjar, y el Costurero de la Reina, ese coqueto y  minúsculo castillo coronado por llamativas almenas y pintado con franjas horizontales de tonalidades crudas y rojizas que está situado en la Glorieta de los Marineros Voluntarios, es un buen ejemplo de ello.

Costurero de la Reina. Sevilla¿Pero por qué se llama así? En realidad, su nombre oficial es el de Pabellón de San Telmo, pero todo el mundo lo conoce por el Costurero de la Reina gracias a la leyenda, que asegura que la Reina María de las Mercedes, debido a su delicado estado de salud, acudía a este lugar para tomar el sol, coser durante horas junto a sus damas y leer las cartas de su amado Alfonso XII. Sin embargo, este relato no está ni mucho menos documentado, ya que la Reina murió de tifus a temprana edad unos quince años antes de que construyese este pequeño palacio, que hoy se utiliza como Oficina de Turismo. Por tanto, todo hace indicar que esta versión novelesca fue fruto de la imaginación de sus coetáneos. Pese a todo, en la ciudad se sigue transmitiendo de generación en generación, quizás porque el edificio en sí mismo evoca más a la fantasía que a la realidad.

Torreblanca, víctima de la manipulación

“No dejes que la verdad te estropee una buena noticia”. Quizás los intrépidos reporteros de Callejeros recibieron este consejo por parte de sus superiores antes de coger sus cámaras y trasladarse hacia Torreblanca y por eso decidieron dar una visión tan sesgada del barrio. Esa sería una posible explicación. Lo difícil –por no decir imposible-, es encontrar una justificación.

En este barrio sevillano no se habla de otra cosa desde que se emitió el programa de Cuatro y el sentimiento generalizado es de indignación, pues todos entienden que la realidad ha sido distorsionada de forma evidente, obviando cualquier muestra de civismo y ahondando únicamente en los detalles morbosos y los testimonios de camellos, drogadictos, travestis y desempleados con ganas de folklore, algunos de ellos subtitulados pese a que se entendían perfectamente. Además, aún escuecen las frases de la narradora, que afirmaba que “las drogas han marcado el barrio para siempre y que allí “cualquier cosa es válida para sacar un puñado de euros”, por no hablar de la selección de imágenes variopintas, que mostraban tiendas clandestinas por doquier, niños pequeños con hachas y caballos trotando por las calles, por poner algunos ejemplos.

Torreblanca en CallejerosComo no podía ser de otra forma, la respuesta social no se ha hecho esperar y más de 2.000 vecinos se echaron a la calle la semana pasada con la idea de mostrar su repulsa por el enfoque del reportaje y exigir una rectificación que permita difundir una imagen completa del barrio, con todas sus facetas: las buenas y las malas. Porque a decir verdad, los torrealbenses no niegan la existencia de delincuencia y demás lacras sociales en su zona, pero sí rechazan tajantemente que representen a la mayoría. Ellos quieren demostrar a España entera que son humildes y trabajadores. La pregunta es: ¿les dejarán?

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