El coche de caballos es una de las mayores atracciones turísticas de Sevilla y raro es el extranjero que se va de nuestra ciudad sin haber dado un paseo montado en uno de ellos. Sin embargo, como todos los placeres de esta vida, tiene sus inconvenientes. No es ningún secreto que estos animales defecan mucho y con frecuencia, ensuciando calles muy transitadas y dejando un hedor desagradable pese al trabajo de los servicios municipales de limpieza. Por esta razón, el Ayuntamiento está estudiando distintas fórmulas para combatirlo y se espera que próximamente se apruebe una ordenanza para que los equinos lleven pañales. Sí, pañales, tal como suena. Y aunque pueda parecer lo contrario, la idea no es nueva, ya que fue propuesta por el Gobierno de Soledad Becerril hace bastantes años. Además, en otras ciudades como Córdoba ya se está aplicando con relativo éxito.
Los dodotis para caballos son algo más discretos que los de bebé, pero también menos efectivos. Consisten en una especie de bolsa de plástico negra que se coloca entre la calesa y los cuartos traseros del animal para que éste deposite ahí sus excrementos. Y a decir verdad, cumple con su finalidad, pero el problema se origina cuando al caballo le da también por introducir la cola y esparcir los restos, por no hablar de que la bolsa, sobre todo en épocas estivales, atraería a muchas moscas al vehículo.Sea como fuere, el equipo de gobierno de Juan Ignacio Zoido está convencido de que el remedio, cuanto menos, paliará la enfermedad. No contento con eso, pretende regularizar a fondo el sector instalando armarios en las nueve paradas con los elementos necesarios para la limpieza y uniformando a los cocheros en aras de mejorar la presencia de los carruajes. En principio, los profesionales del gremio han acogido con buenos ojos estas reformas, aunque las partes deben consensuar aún algunos detalles, como por ejemplo, el de la financiación de los pañales. Sea como fuere, lo importante es que el acuerdo resultante sirva para que la ciudad esté más limpia y siga brillando con luz propia.
exponencialmente con el paso de los años hasta convertirse en un emplazamiento histórico, ideal para el recreo, para inmortalizar bodas y en definitiva, para deleitar los cinco sentidos.
emotivo, puesto que el agua y las barcas han regresado a la ría para devolverle la vida que tenía antaño gracias a la instalación una nueva estación de saneamiento y de 900 metros de tuberías. Además, por volver ha vuelto hasta el genuino burro que paseaba a los niños durante las tardes de domingo mientras sus padres escuchaban los partidos del Betis y del Sevilla a través de los clásicos transistores, consiguiendo que sintamos una especie de déjà vu al verle de nuevo dando vueltas.
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Ahora los medios de comunicación vuelven a darle más cobertura mediática al suceso y los ciudadanos de a pie volvemos a condenar lo que pasó en nuestras conversaciones cotidianas. No obstante, lo verdaderamente triste es que llegará un momento en el que este drama dejará de ser relevante para todos menos para los que conocían y querían a Marta. Eso sí, nadie en su sano juicio lo olvidará ni lo perdonará.
La responsabilidad de gobernar le llegó antes de alcanzar la mayoría de edad. Su madre, doña Berenguela, que tenía muy reciente la anulación de su matrimonio y la muerte de su hermano, le cedió el trono de Castilla en 1217. Obviamente, aquella sucesión generó bastante controversia y pronto tuvo que lidiar con una revuelta encabezada por la poderosa familia de los Lara y con la invasión de su propio padre, Alfonso IX, rey de León, que creía estar más legitimado que él para hacerse con la corona de su antigua esposa. De ambos envites salió victorioso y poco a poco fue poniendo fin a las fricciones internas. Tanto es así que, gracias a la mediación del Papa Inocencio III, llegó a hacer las paces con su progenitor. Sin embargo, éste no le incluyó en su testamento y dispuso que fueran sus hijas Sancha y Aldonza las que heredaran el reino a su muerte, algo que sucedió en 1230.
En aquella ocasión, España, con un equipo formado por Carlos Moyá, Tommy Robredo, Juan Carlos Ferrero y un bisoño Rafa Nadal, superó con autoridad a Estados Unidos y consiguió alzar la Ensaladera ante los 26.600 espectadores que abarrotaron el Estadio de la Cartuja. Y lo cierto es que no cabía esperar otro final que no fuese ese, ya que los sevillanos se volcaron en los días previos y crearon un ambiente mágico alrededor de la tierra batida cuando la pelota empezó a volar.
El Ayuntamiento ya está buscando inversores para sufragar los gastos más importantes y no cabe duda de que el impacto que tendrá este acontecimiento, cifrado en unos 25 millones de euros, repercutirá positivamente en las arcas municipales, en las cajas registradoras de los comercios y en la salud del sector servicios en general.