En 1857, reinado de Isabel II y gobierno de Narváez, primera guerra carlista, motines y cuartelazos, un grupo de jóvenes, utópicos liberales sevillanos, capitaneados por el coronel retirado Joaquín Serra y dirigidos por Cayetano Morales y por Manuel Caro decidieron alzarse en armas. Organizaron una partida fulastrona, que el 29 de junio se echó al monte camino de Ronda, cometiendo diversas tropelías en El Arahal y otros pueblos. En Benaoján los alcanzaron las tropas de los regimientos de Albuera y de Alcántara. Los utópicos sublevados apenas dispararon un tiro, mientras las tropas les hicieron 25 muertos en las primeras descargas, y prisioneros a todos los supervivientes. El lance costó el cargo al gobernador y al capitán general.
Madrid envió con plenos poderes, civil y militar, a un duro comisionado de Narváez, don Manuel Lassala y Solera, quien sin que le temblara la mano mandó fusilar a los 82 detenidos, presos en el cuartel de San Laureano. El alcalde García de Vinuesa pidió en vano su indulto. Llegada la mañana del 11 de julio, fueron sacados de San Laureano y llevados a la Plaza de Armas del Campo de Marte para ser fusilados.
Se cumplen 80 años del fin de la Exposición Iberoamericana de 1929. El 21 de junio de 1930 cerraba sus puertas la muestra destinada a consagrar la hermandad de los pueblos americanos con la Madre Patria.Para Sevilla, aquella muestra supuso un rediseño urbano, una ruina económica para el consistorio que se arrastró durante 75 años y el germen de la conflictividad social que sólo acallará la brutal represión de Queipo de Llano en los albores de la Guerra Civil.No hay ningún otro acontecimiento del siglo XX que haya marcado tanto a Sevilla como la Exposición Iberoamericana clausurada el 21 de junio de 1930 por el Príncipe de Asturias. Ni siquiera la Guerra Civil.La Sevilla que conocemos es, en buena parte, heredera de la Exposición hasta el punto de que la imagen de la ciudad quedó fijada para siempre con el certamen: el barrio de Santa Cruz, la zona más reconocible de la capital andaluza es apenas una invención turística de aquellos años.
Este lunes, 21 de junio de 2010 a las 13.28 hora oficial peninsular en el Hemisferio Norte se inicia la estación más larga del año desde hace algunos siglos, el verano, que durará 93 días y 15 horas, según lo acordado en el convenio astronómico que recoge el Observatorio Astronómico Nacional (OAN), del Ministerio de Fomento. El inicio de las estaciones viene dado por aquellos instantes en que la Tierra se encuentra en unas determinadas posiciones en su órbita alrededor del Sol. En el caso del verano, esta posición se da en el punto de la eclíptica en el que el Sol alcanza su posición más boreal. El día que esto sucede, el Sol alcanza su máxima declinación norte y permanece casi sin moverse durante varios días, y por eso, a esta circunstancia se la llama también solsticio o ‘sol quieto’ de verano. En este instante en el Hemisferio sur se inicia el invierno. El día del solsticio de verano corresponde al de mayor duración del año entre la salida y la puesta del Sol en un lugar dado. Así, el próximo día 21 de junio va a ser el día de mayor duración, y por ejemplo, en Madrid esta duración será de 15 horas y tres minutos, a comparar con las nueve horas y 17 minutos que durará el día más corto (el 22 de diciembre).
Finalizamos el escaparate virtual de la fiestas del corpus en nuestra ciudad, y retomamos las publicaciones de las bibliotecas municipales. Hoy comenzamos la publicación de la biblioteca municipal San Julián situada calle San Hermenegildo.
Desde hoy jueves 17 y hasta el domingo 27 de junio Manuel Monteagudo estará en La Fundición con ‘Taí Virginia’, un espectáculo con el que se cierra la temporada de esta sala sevillana. Estrenada en el año 96, esta obra ha sido merecedora de tres premios de teatro, además de haber sumado más de 500 representaciones, con un «éxito unánime» tanto de crítica como de público. Esta obra cuenta una hora de la vida cotidiana de una anciana con alzheimer, que vive abandonada en su casa. Una historia que nos habla de la vejez, la soledad y la locura a través de un humor ácido y negro pero con un trasfondo dramático, donde todos podemos reflejarnos, indicó La Fundición. Manuel Monteagudo –Premio Mejor Actor Andaluz por ‘Taí Viginia’ en 1996 y Premio Imperdible de Oro a la Trayectoria en 2000– se formó en el Instituto de Teatro de Sevilla y en la Escuela ‘Jacques Lecoq’ de París. Comenzó su andadura en la Compañía Esperpento, y fue miembro fundador de la Compañía Variedades Manhattan en 1992.
El cantautor gaditano Javier Ruibal ofrece hoy martes 15 de junio, en el marco de la programación de las II Noches de Verano en el Palacio de la Buhaira, un concierto «intimista» en el que recogerá ecos propios del flamenco, de la música sefardí y magrebí, del jazz, y del rock. El artista volverá a estar en este mismo espacio el próximo 7 de septiembre. Definido por el gran escritor andaluz Juan José Téllez como «el más cantautor de los flamencos o el más flamenco de los cantautores», Ruibal ha compuesto para otros artistas como Martirio, Ana Belén, Javier Krahe, Mónica Molina, Sara Baras o Pasión Vega, y cantado con Pablo Milanés, Joaquín Sabina, Celtas Cortos, Carlos Cano, Martirio, Carmen París o La Cabra Mecánica, entre otros, se indicó en nota de prensa. Canciones como ‘La reina de África’ o ‘Pensión Triana’ son ejemplos de la mezcla de estilos con la que Javier Ruibal realiza sus composiciones. Sus trabajos discográficos ‘Duna’, ‘Cuerpo Celeste’, ‘La piel de Sara’, ‘Pensión Triana’, ‘Contrabando’, ‘Las damas primero’, ‘Sáhara’ y ‘Lo que me dice tu boca’, son muestras de la «heterogeneidad y calidad» de su obra, en la que conviven paisajes exóticos, poesía popular, ecos lejanos, influencias múltiples y mucho amor.